Por Florencia Donovan | LA NACION
Le exige tomar "todas las medidas políticas necesarias"; Obama se reunió con Merkel
19.06.2012 | Publicado en edición impresa
LOS CABOS, México.- La sensación de ahogo entre los participantes de la cumbre del G-20 en Los Cabos, México , no era precisamente producto del calor sofocante de las playas de este cuasi desierto que son las costas de la Baja California, sino de la presión de los líderes del grupo para que Europa encuentre una salida a la crisis.
Hasta última hora de ayer, los líderes del G-20, el grupo que reúne a las economías desarrolladas con las potencias emergentes, mantenían un duro debate a puertas cerradas sobre cómo salir de la crisis.
Según trascendió, en el borrador del comunicado que podría difundirse al cierre de la cumbre se les exigiría a los países del euro tomar "todas las medidas políticas necesarias para resolver la crisis".
"En caso de que la situación económica se deteriorara aún más, los países que disponen de suficiente margen de maniobra presupuestaria están dispuestos a coordinar y aplicar las medidas presupuestarias apropiadas para apoyar la demanda interior", agrega el borrador, en lo que parece una alusión a la Alemania de Angela Merkel, partidaria de estrictas políticas de austeridad.
El borrador también aumentaría la presión sobre Merkel al apoyar la "nueva arquitectura financiera" impulsada por la Comisión Europea, un proyecto para crear una nueva unión bancaria al que se opone la canciller alemana.
A diferencia de otras cumbres del G-20, esta vez las posiciones seguían bien divididas en cuanto a cuál puede ser la receta más adecuada para llevar a Europa al crecimiento.
Por un lado, se encuentran los países que están a favor de intensificar el ajuste (la postura que enarbola Alemania), y por el otro, los que son partícipes de fomentar ante todo el crecimiento y el empleo. Esta última es la posición de los países emergentes, como la Argentina y los Brics, y también la de Estados Unidos.
En el medio hay unos pocos, como el colombiano Juan Manuel Santos, que en declaraciones a la prensa argentina señaló que no consideraba "incompatibles" el ajuste y el crecimiento. "Vamos a ver si se puede encontrar el equilibrio", admitió, en un breve diálogo en el hotel Fiesta Americana, el mismo donde se aloja Cristina Kirchner .
Lo cierto es que, en general, en el primer día de la Cumbre del G-20 en Los Cabos reinaba una sensación de desasosiego. Mientras en Grecia se esfumaba el brevísimo veranito que había generado la victoria del partido conservador Nueva Democracia, España volvía a acaparar miradas, con un riesgo país que ayer marcó un récord. "Hoy ha sido un día difícil", admitía en esta ciudad el ministro de Economía español, Luis de Guindos.
Poco ayudaron a aflojar la tensión las declaraciones de Merkel, que se mostró inflexible con su postura favorable a los ajustes. "Lo importante es que el nuevo gobierno [por Grecia] cumpla con los compromisos que había asumido", dijo. "No puede haber un relajamiento de los pasos hacia la reforma", añadió.
Los líderes europeos sentían la presión y decidieron no quedarse callados. "Francamente, no vinimos acá para recibir lecciones sobre democracia o cómo manejar nuestra economía", se defendió José Manuel Durão Barroso, presidente de la Comisión Europea. "Esta crisis no se originó en Europa, esta crisis se originó en Estados Unidos", contraatacó.
Sin la menor intención de seguir la polémica, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se reunió anoche con los líderes europeos para intentar delinear una propuesta consensuada. Si bien la economía norteamericana vino mostrando señales de recuperación, una recaída provocada por los coletazos del euro podría complicar su reelección.
El líder norteamericano se había reunido previamente con Merkel. Según dijo el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, Obama quedó "animado" tras el encuentro. "Los dos líderes acordaron trabajar estrechamente juntos, incluso en este G-20, para conseguir apoyo para lo que hay que hacer en Europa y el mundo para estabilizar la situación, y apoyar el crecimiento y el empleo", dijo.
Hasta ayer, no obstante, los resultados de la cumbre de Los Cabos parecían poco alentadores.
La directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional (FMI) fue clara anteayer, cuando en una conferencia con empresarios, en la que todos lucían la guayabera típica de México, obsequio del presidente anfitrión, Felipe Calderón, les dijo: "Esta coordinación es lo que deberíamos lograr a nivel mundial".
El G-20 sí recibió con buenas palabras la ayuda financiera europea a los bancos españoles. "Saludamos el plan de España de recapitalizar su sistema bancario y el anuncio del Eurogrupo de que apoyará a la autoridad de reestructuración financiera", señala el borrador de la declaración final, en referencia al fondo creado para sanear el sector bancario español.
Un día antes, ante un auditorio colmado de empresarios de todo el mundo, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, había deslizado que el reciente rescate a los bancos españoles por 125.000 millones de dólares no había sido bien armado ni tampoco había tenido el impacto que se había previsto.
Posiciones enfrentadas