Por Hernán Cappiello | LA NACION
Oyarbide le fijó una fianza de $ 4 millones
20.06.2012 | Publicado en edición impresaPablo Schoklender, el menor de los hermanos, quedó anoche cerca de obtener su libertad cuando la Cámara Federal le concedió la excarcelación en la causa en que se lo investiga por desviar fondos del Estado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo a sus bolsillos. Pero vio frustrada su esperanza, porque el juez Norberto Oyarbide le estableció como garantía de que no se va a escapar que deposite una fianza de $ 4 millones.
"Es pornográfico y una fantasía", dijo anoche a LA NACION el doctor Gonzalo Romero Victorica, uno de sus abogados. Su colega Pablo Slonimsqui completó: "Es un alzamiento contra el fallo de la Cámara, porque el monto de la caución lo torna ilusorio".
Hasta las 18 de ayer, Pablo Schoklender había juntado $ 3500, dijeron sus allegados, por lo que va a permanecer preso, apelar la medida y esperar a que la Cámara Federal fije una suma menor.
Los jueces de la Sala I Eduardo Freiler y Eduardo Farah también excarcelaron al contador Alejandro Gotkin y el juez Oyarbide estableció que deposite $ 2.000.000. Gotkin también apelará.
El Código Procesal Penal dice que "queda absolutamente prohibido fijar una caución de imposible cumplimiento para el imputado, teniendo en cuenta su situación personal, las características del hecho atribuido y su personalidad moral".
Oyarbide está enfrentado con la Sala I del tribunal, que lo criticó al señalar que encontrar pruebas en el expediente resulta "tan difícil como hallar una aguja en un pajar, que el propio magistrado se ha encargado de construir".
Los camaristas entendieron que las razones por las que el juez le denegó la excarcelación a Sergio Schoklender no son válidas en el caso de su hermano Pablo. Dijeron que no se corroboró que hubiera amenazado a testigos ni que hubiera intervenido en la desaparición de documentación de la causa. Al entender que no pone en riesgo la investigación decidieron liberarlo, aunque le dijeron al juez que le imponga la fianza que considere conveniente para evitar su fuga.