Cine / Comic-con

Cómo es el reino de la fantasía desde adentro

Por Natalia Trzenko  | LA NACION

Miles de personas recorren los pabellones atestados de propuestas

13.07.2012 | Publicado en edición impresa
La conclusión de la trilogía de Batman es una de las obsesiones de los participantes de la muestra

SAN DIEGO.-"¡Circulen, circulen!" "No se pueden quedar acá." Apenas hace dos horas que abrió el centro de convenciones que alberga anualmente a Comic-Con, la monumental muestra de lo nuevo en el mundo del cine, la TV y los cómics, y el desafío está planteado. Acá la clave es el movimiento constante, de una charla a la otra, de la presentación de la edición que festeja el centenario de la publicación de la historieta de Tarzán a la exhibición de las primeras imágenes de El hobbit o la charla sobre el lugar de las mujeres en la ciencia ficción de hoy, la consigna es no detenerse nunca. Por más que uno se distraiga con la señora disfrazada de Poison Ivy, la villana de Batman, si parás puede que se arme un tumulto y que los integrantes de la aceitada organización tengan que intervenir con un amable pero firme: "Circulen, circulen".

La gente hace caso mientras espía por el rabillo del ojo que a su compañero de aventuras -de eso se trata Comic-Con para los fanáticos: encontrarse con sus pares en medio de un festín de la cultura popular- le dieron la bolsa con el póster de El caballero de la noche mientras a él le tocó la del elenco de The Big Bang Theory , la serie de Warner protagonizada por cuatro nerds que suelen tener a este evento como el centro de su calendario.

Es complicado no distraerse cuando todo, desde los edificios tapizados con las promociones de los films que vendrán hasta los autos estacionados en los alrededores del centro de convenciones encallado en la costa de San Diego, está puesto ahí para lograr ese objetivo. Distraer, entretener y generar interés por lo que viene.

Lo más esperado

Así, puede que uno se encuentre con J. J. Abrams hablando con entusiasmo sobre su nueva serie, Revolution . El productor de Lost y director de Súper 8 y Star Trek tiene categoría de dios por estos lares y, como una deidad que se precie de serlo, está en todos lados. Hasta en ese enorme plasma enclavado en la esquina más transitada de la zona. Desde allí, Abrams explica el concepto detrás de su nuevo emprendimiento televisivo. Dan ganas de quedarse escuchando pero enseguida la mirada se pierde hacia arriba, hacia el edificio cubierto de musgo que termina en un brillante cartel verde bosque encantado que anuncia la segunda temporada de Grimm , la ficción de Universal. Y mientras en el salón 20, un espacio con capacidad para 5000 personas, los fundamentalistas del aire acondicionado están intentando congelar en vida a los fanáticos reunidos para ver los primeros capítulos de las series más esperadas de la próxima temporada (como 666 Park Avenue , Arrow y The Following , entre otras), afuera otros cumplen el sueño de subirse a un batimóvil, cortesía de los estudios Warner.

Acá la fantasía, como género y como modo de ver el mundo, reina. Por ahí anda el señor de mediana edad orgulloso con sus muñecos de Transformers conseguidos a precio "de Internet", y por allá está la nena vestida de personaje de animé que no puede creer que entre tanto adulto conversando sobre el integrante más o menos interesante de La Liga de la Justicia ninguno se haya dado cuenta de que delante suyo está Finn, el protagonista de Hora de aventura , la serie de dibujitos animados de Cartoon Network. Un muñeco inflable gigante que sirve para promocionar el canal y detiene, al menos por un segundo, a los inquietos y curiosos visitantes. Hasta que llega el "circulen, circulen" y todos siguen la marcha.

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