Por Graciela Melgarejo | LA NACION
23.07.2012 | Publicado en edición impresa
Ya se escribió aquí alguna vez, pero vale la pena repetirlo: las mismas palabras pueden despertar recuerdos bien distintos. Es el caso del comentarista Louis_Vuitton, por ejemplo, que escribió a propósito de alamar: "Recuerdo haber buscado el significado de esa palabra después de leer un poema de Antonio Machado, en el que habla de la muerte de un tal Don Guido; allí dice: «. tu amor a los alamares / y a las sedas y a los oros / y a la sangre de los toros / y al humo de los altares.»".
Se refiere el comentarista al poema "Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de Don Guido", del libro Campos de Castilla (1907-1917), y la estrofa completa es esta: "Hoy nos dice la campana / que han de llevarse mañana / al buen Don Guido muy serio / camino del cementerio. / ¿Tu amor a los alamares / y a las sedas y a los oros / y a la sangre de los toros / y al humo de los altares?" Probablemente, todos hemos oído el poema entero alguna vez, cantado por Joan Manuel Serrat. Por supuesto, se recomienda fervorosamente su lectura.
Y si de lecturas se trata, viene muy bien esta cuasi recomendación de otro comentarista, joaquinbertran. Al pie de una nota publicada en adnCultura del 6/7, sobre la 22ª Feria del Libro Infantil y Juvenil (que se puede visitar, hasta el 28 de este mes, en el predio ferial de Figueroa Alcorta y Pueyrredón), se pregunta: "¿Alguien se acuerda de los fantásticos Cuentos de Calleja? ¿Hay algún memorioso o algún vejancón que tenga recuerdo o idea de estos cuentos?"
Por casualidad, quien esto escribe conserva un ejemplar bastante amarillento de uno de esos cuentos, "Simbad el marino", que perteneció a su madre, entusiasta consumidora en la infancia de esos libritos que fueron publicados en las primeras décadas del siglo XX por el editor y pedagogo español Saturnino Calleja. Quizá la denominación "librito" sea excesiva: el ejemplar de "Simbad." tiene 5 cm por 7 cm, 17 páginas, y por su contenido se asemeja más a una revista infantil. Abre con una charada -hoy lo llamaríamos acertijo o adivinanza-, la solución a la charada anterior y, a continuación, una portadilla en la que se "presenta" el material: "Juguetes instructivos. Cuentos de Calleja. Serie I - T. 12. Calleja editor".
El cuento llega hasta la página 15, y tiene cinco diminutas ilustraciones. En la página 16 hay un texto difícil de clasificar, pero que evidentemente encierra una broma para niños españoles de principios del siglo pasado: "Un baturro se encontró con una hija de un amigo y le preguntó: «-¿Eres tú o tu hermanica la que se murió por Agosto?» -Fue mi hermanica; pero la que estuvo más malica fuí yo»".
Por fin, en la retiración de contratapa está el Pasatiempo número 12, cuya solución se promete para el tomo siguiente, y la solución al Pasatiempo número 11 ("Tómese el asa que forma el nudo corredizo, y hágasela pasar primero por el segundo anillo de las tijeras, y después alrededor de ellas"). En la contratapa, en colores como la tapa, hay una propaganda con un dibujo de Pinocho y este consejo: "Si queréis ser felices, leed el semanario infantil Pinocho".
Una cosa puede deducirse después de leer este "tomo" (el editor lo llama tomo) de Calleja: que los niños de ayer y de hoy, como los adultos, pueden encontrar la felicidad, y muchas cosas más, en la lectura, por eso todavía hay quien se acuerda de Saturnino Calleja, de sus cuentos, y de la sorpresa y la alegría de haberlos leído.
La columna de hoy termina con otra recomendación de Fundéu y su serie sobre palabras en inglés que bien pueden ser reemplazadas por sus equivalentes en español. Recomienda Fundéu "el empleo de términos españoles como paquete, envase, lote o combo, según el contexto, en lugar del anglicismo pack.
Porque "pack, «conjunto de artículos iguales o similares que se agrupan, especialmente para reparto o venta», es un anglicismo evitable, según el Diccionario panhispánico de dudas". Tarea para el hogar, entonces, para todos los hablantes de español, en particular los medios de comunicación.
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