El gobierno de Rajoy, acorralado

España, cada vez más cerca del rescate total de su economía

Los expertos coinciden en que una intervención integral ayudaría a calmar a los mercados

23.07.2012 | Publicado en edición impresa

MADRID.- Ni el visto bueno de la zona euro para el rescate del sector bancario ni el anuncio de un plan de recortes histórico bastaron: el hundimiento de los mercados el viernes pasado puede terminar de empujar a España a un rescate global de su economía, un escenario catastrófico para Europa, pero cada vez más probable.

Atrapado entre el descontento popular por las medidas de austeridad y la urgencia dictada por Bruselas para sanear las finanzas públicas, el gobierno conservador de Mariano Rajoy ya no tiene margen de maniobra en un país que parece hacer agua por todas partes.

Por un lado, las manifestaciones diarias recuerdan que la paciencia se agotó. Por el otro, las repetidas advertencias de los mercados son un testimonio de la incapacidad del país -la cuarta economía europea- para restablecer la confianza.

Reconocidos economistas, diplomáticos y funcionarios que trabajan en Bruselas coinciden en que, de no modificar el camino, la intervención completa de la economía española no está lejos. "El mercado prevé un segundo rescate, incluso una suspensión de pagos. Los inversores se han ido para no volver; por lo menos durante un tiempo. ¿Vamos a una intervención completa? De seguir por ese camino, posiblemente sí", dijo una alta fuente europea, citada por el diario El País.

Ken Rogoff, profesor de Harvard y ex economista jefe del FMI, coincide: "Veo pocas posibilidades de que España se libre" de un rescate.

Según Richard McGuire, analista de Rabobank, España ingresó en una "espiral de la muerte" y existe la posibilidad de que ya no pueda hacerle frente al pago de su deuda.

"Con las perspectivas de las finanzas públicas españolas estrechamente ligadas al sector bancario, sigue habiendo un riesgo muy importante de que el gobierno tenga que pedir su propio rescate", explicaron los analistas de Capital Economics.

El viernes pasado, el mismo día que la UE definió el plan para los bancos de hasta 100.000 millones de euros, una ola de pánico sacudía los mercados. La Bolsa de Madrid perdió casi 6%, la tasa de interés del bono a diez años superó el 7%, cerca de su más alto nivel histórico, y el riesgo país superó los 600 puntos básicos.

"Este comportamiento [el de los mercados] sorprende al considerar el reciente paquete de ajuste de hasta 65.000 millones anunciado por el gobierno, que eleva las posibilidades de cumplir los objetivos de déficit, y la validación definitiva del rescate bancario", apuntó Daniel Pingarrón, analista de IG Markets.

Malas noticias

En ese escenario, las malas noticias se siguen acumulando y las soluciones presentadas como remedios ya muestran sus límites.

"La austeridad frontal probablemente agravará y prolongará la recesión. El desempleo [previsto en 24,6% para 2012] podría aumentar a corto plazo, y aumentar el riesgo de un revés político" para el gobierno, dijo Christian Schulz, analista del banco alemán Berenberg.

España admitió también que su economía permanecerá con números en rojo en 2013, con un retroceso de 0,5% del PBI. Sin embargo, según Pingarrón, la hipótesis de un rescate global, "aunque parezca evidente, no está tan cercana", a causa de su costo enorme, de unos 500.000 millones de euros, y por los riesgos devastadores que tendría para la eurozona.

Después de Irlanda, Portugal y Grecia, el escenario es ahora diferente: España representa el 12% de la economía de la zona euro, comparado con el 6% de los otros tres países combinados.

El viernes pasado quedó también al descubierto la delicada situación de las regiones, uno de los puntos más frágiles de la economía española, que resurgió después de que la región de Valencia pidiera ayuda pública del gobierno central.

Las comunidades deben afrontar vencimientos por más de 15.800 millones de euros antes de fin de año y los ingresos fiscales no alcanzan para cubrir esa deuda. Por este motivo, hay varias autonomías, como Murcia, Cataluña y Castilla-La Mancha, que se plantean, al igual que Valencia, pedir ayuda al Estado para mantener sus finanzas a flote.

No obstante, algunas comunidades todavía se resisten a admitir que pedirán un rescate financiero.

Agencias AFP y diario El País

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