Por Evangelina Himitian | LA NACION
23.07.2012 | Publicado en edición impresa
Es un gesto frecuente entre los consumidores intensivos de la telefonía celular. Están caminando, conversando o en el colectivo, y de pronto sacan su celular del bolsillo y lo chequean. Vuelven a mirarlo con desconfianza. Podrían asegurar que sintieron una vibración. ¿Una llamada? ¿Un mensaje de texto? ¿Una actualización de Facebook o tal vez un DM en Twitter? Pero cuando revisan el aparato, comprueban que no hay nada. Vacilan por un momento, sin dejar de prestar atención a la actividad en la que estaban... podrían jurar que sintieron la vibración.
De acuerdo con un estudio que realizó la Universidad de Worcester, Estados Unidos, el 68% de los usuarios de telefonía celular (entre 1000 entrevistados) reconocieron haber sentido las llamadas "vibraciones fantasma". Entre ellos, el 87% las experimentó una vez por semana y el 13%, a diario. Si bien los directores del estudio lo vincularon con el estrés que sufren los usuarios de smartphones, existen otras explicaciones. Alex Blaszczynski, de la Universidad de Sydney, apunta a que la vibración puede ser un fenómeno eléctrico, similar al que ocurre cuando se acerca el teléfono a un parlante. Se produce una interferencia que hace que algunos cuerpos puedan sentirla.