El escenario

Compra por impulso

Por Alfredo Sainz  | LA NACION

24.07.2012 | Publicado en edición impresa

Para los miles de turistas que visitan Buenos Aires y se lanzan a comprar en la calle Florida la marca más emblemática de la ciudad no es Havanna ni Yenny, sino Open 25. A fuerza de aperturas en las esquinas más transitadas y acuerdos con los fabricantes de golosinas, sus carteles fueron monopolizando la arteria comercial.

Juan Manuel y Jorge "el Puma" Damiani llegaron a Buenos Aires desde 9 de Julio a principios de los 90 y, vendiendo caramelos, alfajores y cigarrillos, lograron armar una cadena que ya cuenta con más de 180 locales, presencia en los principales shoppings y aeropuertos del país, 700 empleados y una facturación superior a los $ 300 millones anuales.

Desde los inicios en un pequeño quiosco en Once, apostaron al desarrollo de dos conceptos simples pero novedosos para el rubro: la atención las 24 horas y la propuesta de quiosco abierto, en el que los clientes podían ingresar y tomar los productos.

Los Damiani reconocen que uno de los secretos de su éxito fue llevar las estrategias comerciales que utilizan los grandes supermercados al mundo de las golosinas y adaptar prácticas como la venta de las puntas de góndolas, que son las zonas más buscadas por los proveedores.

El modelo es replicado por Open 25 -que cierra acuerdos de exhibición con las marcas de golosinas- con el atractivo que de que la compra por impulso representa más del 70% de la facturación de un quiosco.

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