La primera gira de Romney, entre las gaffes y los errores

Por Silvia Pisani  | LA NACION

Buscaba opacar la imagen de Obama, pero cosechó críticas en Jerusalén, Londres y Varsovia

01.08.2012 | Publicado en edición impresa

WASHINGTON.- De habérselo propuesto, no le habría salido tan bien. El candidato republicano a la presidencia norteamericana, Mitt Romney, finalizó en medio de escándalos y errores una gira internacional en la que, paradójicamente, intentó mostrarse como un líder sólido en política exterior.

Tan evidente fue la seguidilla de deslices que hasta su jefe de prensa perdió los nervios y terminó insultando a los periodistas que intentaban preguntar por el saldo de la gira. "Bésenme el culo", fue la exasperada reacción del vocero.

Más allá de las disculpas posteriores, muchos vieron en el exabrupto el mejor reflejo del clima de tensión con que terminó, en Varsovia, la minigira con la que el aspirante intentó, en vano, opacar la proyección internacional de Barack Obama.

Romney había elegido Londres, Israel y Varsovia como destinos fuertes de la gira. Al tratarse de aliados de peso de Estados Unidos, estaba seguro de que podría hacer un buen papel. Pero ni eso lo salvó, y en las tres escalas exasperó ánimos. En Londres cosechó el malestar del premier David Cameron y -más aún- las iras de la prensa y de los fans británicos cuando puso en duda la organización de los Juegos Olímpicos.

En Israel, se ganó reproches de "racista" por parte de palestinos, al atribuir a cuestiones de "cultura" el mayor desarrollo económico que posee el Estado judío en relación con el que administra la Autoridad Nacional Palestina (ANP). El gobierno palestino también se molestó con el candidato por llamar a Jerusalén "la capital de Israel", algo que, como se sabe, arrastra una disputa histórica. "Se ve que es un ignorante", le espetó el negociador palestino, Saeb Erakat.

El cierre fue en Varsovia, donde obtuvo indirectas por parte de sindicalistas de Solidaridad, el sindicato que lideró el ex presidente y premio Nobel de la Paz Lech Walesa, con quien también se entrevistó.

"Nuestra solidaridad está con los obreros y los sindicatos estadounidenses, cuya lucha siempre apoyaremos", señalaron representantes de Solidaridad. "Estaremos al lado de Estados Unidos, al margen de quien lo gobierne", fue, a su vez, la poco comprometida reacción de Walesa.

La gira de Romney no entusiasmó ni siquiera a los medios que suelen ser más contemporizadores con él. "Debería haberse quedado en casa", disparó Politico.com, el influyente medio online . El conservador The Wall Street Journal ahorró calificativos, mientras que The New York Times dijo que lo visto era "poco alentador" en un candidato presidencial.

Mucho más impiadoso, The Washington Post comparó la magra cosecha de Romney con el carisma que mostró Obama en su recordada gira de 2008 y su impacto en la mejor percepción de Estados Unidos. "No pueden decir que esto sea una cuestión de asesores", evaluó la columna de opinión firmada por Emily Heil.

Desde la campaña de Romney minimizan el alboroto y aseguran que, después de todo, su forma de comportarse "gusta" entre los votantes y que la clave de la elección de noviembre próximo no será la política internacional, sino la economía.

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