Más números en rojo

Dramática fuga de capitales en España

En cinco meses se fueron 200.000 millones de dólares, la mayor salida de la historia del país; Cataluña, cada vez más complicada

01.08.2012 | Publicado en edición impresa

MADRID.- España sufrió ayer otro dramático sobresalto en su economía, que sigue en el ojo de la tormenta europea, al revelarse una fuga de capitales de más de 200.000 millones de dólares en los primeros meses del año, una inédita hemorragia que refleja la desconfianza de los inversores en que el país pueda volver a ponerse en pie.

El Banco de España cifró en ese número la salida de capitales entre enero y mayo pasados, equivalente al 16% del producto bruto interno (PBI) y una cifra récord desde 1990. En los últimos once meses, salieron en total 318.000 millones de dólares.

La continua fuga corresponde a operaciones interbancarias, préstamos, retiros de depósitos y, en menor medida, a la venta de deuda en manos de inversores extranjeros.

Sólo en mayo buscaron aguas más calmas 50.800 millones de dólares, cuatro veces más de lo que había salido en el mismo mes de 2011, cuando los inversores se llevaron 11.700 millones de dólares.

Y nada es casual: mayo fue el fatídico mes del rescate de Bankia, el cuarto banco del país, una operación que desbarató la ya débil confianza de los inversores y dio un brutal empujón para que el gobierno se viera obligado a pedir un rescate de hasta 123.000 millones de dólares para sanear sus bancos.

De ese préstamo aprobado por los socios de la eurozona para el sistema bancario, el gigante Bankia, nacionalizado por el gobierno de Mariano Rajoy, necesitará una inyección de 24.000 millones de dólares. Así se espera sellar los muchos agujeros que dejó el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008, cuando la economía nacional empezó su decadencia.

La noticia del drenaje de capitales al exterior no sorprendió a los mercados en una economía que desde entonces no ha dado señales de reactivación, y donde los repetidos ajustes del gasto público anunciados por Rajoy no mejoraron las cosas: en otro dato desalentador, las ventas minoristas encadenaron en junio 24 meses de descenso, según se anunció ayer, con un retroceso del 5,2%.

La demanda interna está estancada desde el comienzo de la crisis hace cuatro años y golpea, en particular, al sector servicios, que representa cerca del 70% de la economía, mientras que el aumento del desempleo, por encima del 24%, sigue erosionando la confianza de los consumidores.

"Estas cifras son la constatación de que la economía española sigue en recesión y que la caída que estamos viendo en las ventas minoristas puede apuntar a que el PBI podría caer en torno al 2% este año y que la demanda nacional sigue muy débil", señaló el analista de mercados Nicolás López, de la firma M&G Valores. "De momento no hay expectativas de que pueda cambiar el sesgo a mediano plazo", agregó.

Costos por las nubes

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), España estará en recesión lo que resta del año e incluso el próximo, cuando sufrirá una contracción de 1,5 y de 0,6%, respectivamente. Los costos del endeudamiento español se dispararon y dejaron al país en peligro de ver cerrado el acceso a los mercados internacionales.

Este estado de cosas se manifestó abiertamente ayer a través del aumento del índice de riesgo país, la caída de la Bolsa de Madrid y el aumento de la rentabilidad de los bonos de la deuda soberana.

La rentabilidad del bono a diez años terminó en 6,75%, frente al 6,61% del día anterior, en tanto que el riesgo país se ubicó en 546 puntos, 23 unidades por encima del cierre del lunes. Y, después de cuatro días de fuertes subas, la Bolsa cayó un 0,94 por ciento.

Los números de la crisis se traducen en realidades como la que anunció ayer el gobierno autónomo de Cataluña, uno de los pesos pesados de la economía y ahora asfixiado por la crisis: no podrá pagar en julio las subvenciones a centros de asistencia y de salud privados, agravando las dificultades de un sector golpeado por las medidas de austeridad.

"Es un problema de liquidez", dijo una vocera del gobierno catalán, y afirmó que la situación empezará a regularse en septiembre. Cataluña reconoció la semana pasada que tendrá que recurrir a un fondo de 22.100 millones de dólares que creó el Estado español para ayudar financieramente a las regiones.

La falta de liquidez le impide pagar a geriátricos y residencias de menores, discapacitados y enfermos mentales, en su mayoría entidades sin fines de lucro bajo contrato.

OTRAS FUGAS MASIVAS

Agencias EFE, AFP, AP y Reuters

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