Por Orlando Andrada | LA NACION
Mientras Mendiguren exhortó a fortalecer el diálogo, el cordobés Felippa, más duro, criticó el "populismo industrial"
02.08.2012 | Publicado en edición impresa
CORDOBA.- Con la marcada preocupación del empresariado por el dólar, la caída de la producción y la falta de competitividad, concluyó el V Coloquio de la Unión Industrial de Córdoba, que coincidió en reclamarle al Gobierno "diálogo y consenso para encontrar las soluciones adecuadas".
El encuentro de dos días fue clausurado con la exposición del ex ministro de Economía Roberto Lavagna (ver aparte) y los mensajes finales de los jefes de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren, y de la delegación local, Ercole Felippa. Faltó a la cita, por razones personales, el gobernador José Manuel de la Sota.
Entre las conclusiones que expuso el presidente del Coloquio, Jorge Marcotegui, se planteó "la necesidad de un sistema político, que hoy está en crisis", soluciones al problema de la competitividad y la indispensable búsqueda de consensos.
Mientras Mendiguren se mantuvo fiel a su libreto de no confrontar con el Gobierno, Felippa tuvo una posición de fuerte crítica hacia las políticas oficiales, reclamó "tolerancia y respeto", y "una dirigencia comprometida".
El empresario cordobés señaló que hoy las exportaciones se encontraban en su nivel más bajo y entonces enfatizó que era necesario resolver "qué tipo de inserción en el mundo queremos para nuestro país".
"La Argentina necesita estar inserta en el mundo global. No podemos vincularnos privilegiando sólo aspectos ideológicos", en obvia alusión a determinados países de la región en detrimento de otros mercados que tienen mayor demanda de alimentos.
Advirtió que no hay que temer a las importaciones y que, en todo caso, "pretendemos sustitución de importaciones en serio y no populismo industrial como algunos quieren, generando muchas veces un falso proteccionismo. Lo único que se logra con eso es que las exportaciones industriales sean menos competitivas".
Felippa destacó que "el factor que más influye en el desarrollo industrial es el tipo de cambio y su estabilidad. De nada sirve poner barreras de protección comercial, si luego se desprotege por apreciación cambiaria".
"El principal problema que hoy afecta a la competitividad es lo que comúnmente llamamos impuesto inflacionario y no sólo el tipo de cambio", subrayó.
Por otra parte, expresó que "el país no necesita de aquellos empresarios que prefieren vivir a la sombra de un Estado protector y paternalista", sino que requiere de "empresarios comprometidos y que asuman los riesgos propios de la actividad".
A su vez, Mendiguren sostuvo que la competitividad "es una asignatura pendiente en la Argentina" y que ella no se pierde sólo con el tipo de cambio. Llamó a terminar con las confrontaciones, "no repetir los procesos pendulares con discusiones estériles" y fortalecer el diálogo. "Hace falta unidad y trabajo conjunto de los sectores de la producción", destacó.
Parte de estas inquietudes habían sido expuestas en esta ciudad el lunes pasado, durante un seminario de la Fundación Mediterránea.
Roggio y el intervencionismoAllí, Sergio Roggio, vicepresidente de la entidad, sostuvo que el empresariado "está muy preocupado y cauteloso" por la "fuerte política intervencionista del Gobierno en las empresas" y por "la incertidumbre que se vive todos los días". Y aseguró: "Ello está provocando demoras en los planes de inversión, todo lo cual va repercutiendo en el nivel de actividad". Sobre la actual coyuntura, Gustavo Reyes, investigador del instituto de la fundación, sostuvo que los últimos indicadores económicos denuncian un estancamiento en el consumo, una retracción del empleo y una baja notoria del crédito, salvo en tarjetas de crédito. Afirmó que "está cayendo fuertemente el nivel de inversión privada", como consecuencia del "cerrojo del mercado cambiario", las trabas a las importaciones y la caída de las exportaciones.
El especialista señaló que en ese marco existe "fuerte incertidumbre ante expectativas económicas a la baja". A modo de ejemplo, citó los indicadores que arrojan en junio una caída del 4 por ciento en el nivel de actividad.