¿Cómo puede ser que España consiga financiamiento en los mercados con tasas de interés de 7% justo en momentos en que se duda de si necesitará otro rescate, mientras que la Argentina, uno de los seis países latinoamericanos con menos deuda neta, tiene que pagar más de 10%? ¿Por qué el riesgo país es de 600 puntos para España y de 1000 para la Argentina? Las respuestas son varias, pero la consecuencia está clara: nuestro país no puede financiarse en los mercados y debe recurrir a otras alternativas (ajuste fiscal, como España, o uso de reservas, una opción de la que carece ese país europeo).
Las altas tasas que el mercado exige a la Argentina no obedecen al bajo nivel de deuda neta (Bolivia, Ecuador, Paraguay y Perú tienen una menor relación respecto del PBI, mientras que Chile es acreedor neto) ni tampoco a la aún elevada cantidad de reservas. Tampoco influye el antecedente de haber dejado de pagar la deuda en 2001 ni haber impuesto una quita en 2005. Prueba de ello es que en 2006 el riesgo país de la Argentina bajó tanto que llegó a igualar el de Brasil. Todo cambió a partir de 2007, cuando la subestimación de la inflación llevó a que rindiera menos los bonos emitidos en pesos ajustados por ese índice y que habían sido emitidos sólo dos años antes. En su momento, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, justificó puertas adentro aquella medida como medio para pagar menos deuda. Eso fue percibido por los bonistas como un default encubierto.
"El mercado no nos castiga por la capacidad de pago, sino por la voluntad de pago", opina Ramiro Castiñeira, de Econométrica. Pero hay otros factores. "Ven que la macroeconomía no tiene la fortaleza de antes", alude Castiñeira a la pérdida de los fuertes superávits fiscal y de cuenta corriente que caracterizaron al kirchnerismo hasta 2010. El analista admite que si se devaluara el peso, aumentaría la relación deuda/PBI de la Argentina, pero considera que no es este temor el que lleva a los mercados a pedir una tasa alta. "Hoy nada más que devaluar no ayuda, necesitás un programa entero", opina Castiñeira. Juan Pablo Paladino, de Ecolatina, comparte esa visión.
Eduardo Levy Yeyati, de Elypsis, observa que la voluntad de pago de la deuda en dólares, a diferencia de la de pesos, ha sido "impecable". Así lo demuestran el pago del Boden 2012 y las restricciones a la salida de dólares que impuso el Gobierno en los últimos diez meses para lograrlo. Levy Yeyati considera que otros dos factores inciden en la tasa alta: las noticias consideradas negativas para los mercados y la alta volatilidad de la cotización de los bonos argentinos ante esas novedades. "El mercado percibe un permanente estrés", comenta Nicolás Dujovne.