Por Juana Libedinsky | LA NACION
05.08.2012 | Publicado en edición impresa
SOUTHAMPTON, Estados Unidos.- La semana última aquí se habló de las revistas gratuitas que son tan emblemáticas de los balnearios de la costa neoyorquina como las olas, el viento, el frío del mar, las celebridades y los hombres poderosos de Wall Street.
Al analizar el fenómeno editorial -posiblemente único en el mundo por la cantidad, el poder y la calidad de impresión-, The New York Times dijo que cada revista tiene una personalidad distinta. Una revista que tiene imágenes de jovencitas en la noche, identificadas con nombres y sin apellidos, "es como escuchar a un hijo adolescente que llega de bailar a la madrugada", describió el matutino. A otra revista, más formal, la asoció con la personalidad "de un abogado que usa su BlackBerry para coordinar actividades sociales". Y a la veterana de todas, llamada Dan's Papers, la calificó de "tío excéntrico".
El editor de Dan's Papers, Dan Rattiner -siempre de sombrero de paja, escribe sus notas en la playa-, es tan especial como el medio que lleva su nombre. Contó en un encuentro con esta redactora que, más que noticias, siempre quiso reportear historias pintorescas de la vida cotidiana "que podrían ser de los Hamptons o de cualquier otro lado". Sólo que por ser aquí las anécdotas de la vida cotidiana tienen de protagonistas a la gente más famosa de la actualidad.
Algunas de ellas ya fueron compiladas en sendos libros con introducciones de fans locales de Dan, como Edward Albee o Alec Baldwin, que disfrutan de cómo éstas, muchas veces, sirven para reflejar algún rasgo más serio y abierto al debate de la sociedad. Un buen ejemplo de esto es el famoso " Billy Joel walks into a pole " ("Billy Joel se traga un poste"), el titular de toda la historia de su periódico del cual Dan se siente más orgulloso.
Resulta que Billy Joel y su entonces mujer, la supermodelo Christie Brinkley, salían del cine en Southampton cuando el músico se distrajo y se tragó un poste. Fue un golpe seco muy fuerte, y cayó al piso. Nadie fue a ayudarlo, y si Brinkley no hubiera estado allí hubiera quedado abandonado en la calle. Rattiner lo aprovechó para escribir una noticia-ensayo sobre cómo, en los Hamptons se llevain extremis la cultura de Nueva York de ignorar a las celebridades, aun si estas necesitan que alguien las socorra o llame a una abundancia.
Dan publicó la historia hace 20 años, pero hasta el día de hoy todavía se discute apasionadamente.