"No permitiremos que se rompa el eje de la resistencia", dijo un enviado de Teherán en Damasco; amenaza a Occidente
08.08.2012 | Publicado en edición impresa
DAMASCO.- Presionado por el goteo constante de deserciones en sus filas y aislado internacionalmente, el régimen de Bashar al-Assad recibió ayer oxígeno por parte de Irán, uno de sus escasos aliados regionales, que envió a Damasco a uno de sus funcionarios más prominentes para escenificar su apoyo a Siria y advertir a Occidente que Teherán no permitirá que se rompa "el eje de la resistencia".
Un día después de que se conociera la huida a Jordania del primer ministro sirio, Riad Hayib, Al-Assad recibió en Damasco al jefe del Consejo de Seguridad Nacional de Irán, Saeed Khalili, un hombre próximo al guía supremo, el ayatollah Ali Khamenei. Tras la reunión, Khalili no dejó dudas sobre la posición de Irán en el conflicto: "El enfrentamiento en Siria no es una cuestión interna, sino una lucha entre el eje de la resistencia y los enemigos de ese eje".
Y añadió: "La República Islámica [de Irán] no permitirá que se rompa el eje de la resistencia y Siria es una parte esencial de ese eje".
El representante iraní llegaba a Damasco tras haber pasado dos días en Beirut, donde se reunió con Nassan Nasrallah, jefe del movimiento chiíta Hezbollah, la tercera pata de ese "eje de la resistencia" surgido tras el enfrentamiento del grupo radical con Israel en 2006.
La visita del alto funcionario iraní a Damasco tenía por objeto también analizar sobre el terreno la crisis surgida por el secuestro de 48 ciudadanos iraníes en las inmediaciones de la capital siria a manos de un grupo rebelde sunnita. Anteayer, el opositor Ejército Libre Sirio (ELS) informó de la muerte de tres de los rehenes iraníes en los bombardeos lanzados por las fuerzas leales al régimen. Los captores acusan a varios de los secuestrados de ser agentes encubiertos de Teherán.
Para demostrar que todavía tiene el control del país, Al-Assad apareció en la televisión estatal junto al enviado iraní. El mandatario sirio dijo estar dispuesto a "limpiar el país de terroristas", como Damasco considera a la oposición armada que combate a las tropas regulares. La última imagen del presidente sirio había sido difundida el pasado 19 de julio, cuando nombró al nuevo ministro de Defensa tras el atentado de los rebeldes que descabezó a la cúpula militar del régimen.
La regionalización del conflicto bélico sirio quedó patente ayer en otra demostración de fuerza iraní. El jefe del Estado Mayor, el general Hassan Firuzabadi, responsabilizó a Turquía, Arabia Saudita y Qatar por el "baño de sangre" en Siria, y lanzó una advertencia preocupante: "Si estos países continúan en su posición actual (respaldando a los rebeldes), deben saber que Turquía puede ser el próximo escenario donde estalle la violencia". En respuesta, la Cancillería turca señaló en un comunicado que el jefe militar iraní incurrió en "acusaciones y amenazas inapropiadas". Para aumentar aún más la presión, el Ministerio del Exterior iraní llamó a consultas al embajador suizo, que lleva los asuntos de Washington en Irán debido a que no hay relaciones diplomáticas entre los dos países. Teherán considera que el responsable último de la guerra en Siria es Estados Unidos.
Asedio en AleppoEn el terreno militar, las tropas de Al-Assad continuaron asediando con aviones de combate y artillería pesada los barrios de la ciudad de Aleppo que están bajo control rebelde, como Salaheddine y Ashrafiye. Al menos 11 personas murieron por los bombardeos, según activistas de la oposición. El régimen lleva varios días movilizando a soldados y vehículos militares hacia Aleppo, la capital económica del país, para tratar de recuperar el control de la ciudad, estratégica para los insurgentes. Pero la guerra de guerrillas lanzada por los milicianos del ELS dificulta las tareas del ejército regular. Los bombardeos masivos en los barrios donde se atrincheran los rebeldes han provocado un éxodo masivo de civiles. Los observadores de Naciones Unidas también han abandonado la ciudad debido a los intensos combates.
"La ciudad está totalmente rodeada por tanques y las tropas sirias colocaron artillería pesada y lanzacohetes en las afueras de Aleppo en preparación para un ataque mayor", dijo el activista Bassam al-Halabi.
UN BANCO EN LA MIRA
LONDRES (DPA).- En un nuevo caso que amenaza con empañar aún más la ya deteriorada imagen de la City de Londres, el Standard Chartered se convirtió en las últimas horas en otra de las instituciones financieras británicas en ser acusada por Estados Unidos de ocultar multimillonarias transacciones con Irán durante casi una década.
En un documento oficial, el Departamento de Servicios Financieros (DSF) de Nueva York consignó que Standard Chartered cometió serias irregularidades para tapar transacciones con Teherán por cerca de 250.000 millones de dólares.
La entidad con sede en Londres y fuerte presencia en Asia habría cobrado, durante por lo menos seis años, centenares de millones de dólares en comisiones por unas 60.000 transferencias, operaciones que habrían expuesto al sistema financiero norteamericano "a terroristas, traficantes de armas, traficantes de droga y regímenes corruptos", según el DSF. El banco puede perder su licencia para operar en Wall Street y ser obligado a pagar una fuerte multa.
En el pasado, los bancos británicos Lloyds Banking Group y Barclays aceptaron pagar centenares de millones de dólares de multa para evitar un proceso. HSBC está también en apuros en Estados Unidos, donde una comisión del Senado acusa al banco de blanqueo de dinero de los carteles de México o de financiación del terrorismo en la década pasada.
Agencias AP, AFP, DPA y Reuters