Martín Lousteau presentó anoche su renuncia al Ministerio de Economía. Su reemplazante será Carlos Fernández. Se trata del economista que sucedió a Alberto Abad al frente de la AFIP. Es un hombre de contacto diario con Néstor Kirchner desde que secundaba a Carlos Mosse en el área de Hacienda del gobierno anterior.
La Casa Rosada volvió a recurrir a Carlos Fernández en una crisis. Ya lo había hecho para reemplazar a Gerardo Otero en el Ministerio de Economía de la provincia de Buenos Aires. Lo mismo que cuando se lo convocó para sustituir a Alberto Abad, quien abandonó la AFIP por su enemistad con el ex titular de la Aduana Ricardo Echegaray.
Durante la mañana de ayer, Lousteau deliberó con Cristina Kirchner sobre disidencias acerca de la gestión de la economía. Por la tarde expuso las razones de su alejamiento ante Alberto Fernández, con el que ya se había encontrado al mediodía. El jefe de Gabinete intentó con insistencia que Lousteau revisara su decisión, pero el economista le explicó que no había posibilidad alguna de hacerlo. ?Me voy por motivos que vos mismo compartís?, le dijo a Fernández. La Presidenta recibió el texto de la dimisión a las 21.30.
El desencadenante de la salida de Lousteau fue una nueva disidencia con la política comercial que lleva adelante el Gobierno y que tiene al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, como ejecutor. Pero la razón más profunda de la renuncia se encuentra en la resistencia de la jefa del Estado y de su esposo a cualquier programa de combate contra la inflación.
Lousteau visitó anoche a la Presidenta y a Fernández con varios papeles en la mano. Además de su renuncia llevó un trabajo de tres carillas con un programa de estabilización de la economía. Lousteau les dijo: ?Estas medidas son las que, a mi juicio, deberían adoptar en adelante para evitar una crisis grave. Son todas ideas conocidas. En distintos momentos hablamos de ellas, porque te las propuse a vos, Alberto, y a la Presidenta. Creo que si no tomamos estas iniciativas, o algunas muy parecidas, vamos hacia una crisis delicada. No estoy en condiciones de seguir demorando la solución y, por eso, me voy. Tal vez nos dirigimos al mismo objetivo, pero por caminos muy distintos?.
Anoche, la señora de Kirchner; su esposo; Alberto Fernández y el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, deliberaron, en medio de la sorpresa, en Olivos, sobre la identidad del nuevo ministro. A medianoche recibieron a Carlos Fernández y dialogaron sobre el destino del ministerio.
Martín Redrado, a quien Kirchner sondeó hace dos semanas, les manifestó a varios amigos durante las últimas 48 horas su resistencia a asumir como ministro si no es con condiciones muy distintas de las que provocaron la salida de Lousteau. La decisión cayó en Carlos Fernández.
El texto con la propuesta de despedida circuló ayer, con la discreción del caso, por la Casa Rosada. El plan de Lousteau está organizado en varias recomendaciones. Todas ponen el mismo cuidado en demostrar que las desviaciones de la gestión económica son regresivas, es decir, perjudican más a los que menos tienen. Está claro: el ministro decidió bajar del gobierno por la izquierda. Lo que sigue es una síntesis de ese "paquete", según pudo reconstruirlo LA NACION a partir de tres fuentes seguras:
Lousteau debe haber interpretado que este programa sería el mejor desenlace a su peripecia dentro de la administración. Pero su retirada había empezado el jueves de la semana pasada. Ese día, en una reunión organizada por la Unctad, decidió hablar de la inflación, máximo tabú de los Kirchner. Lousteau dijo que el crecimiento debe combinarse con estabilidad para que sea sostenido en el tiempo.
El martes tensó más esa cuerda conceptual. Recordó los pésimos efectos que tiene la carrera de los precios "sobre la distribución del ingreso y la capacidad adquisitiva de las clases menos pudientes". A su lado escuchaba Máxima Zorreguieta, princesa de Holanda, que visitó el país para asistir a un congreso sobre microfinanzas.
Desafío políticoEl tercer desafío de Lousteau no fue conceptual sino político. Cristina Kirchner dispuso que el secretario de Comercio Interior interviniera en la aprobación de los permisos de exportación que extiende la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario. Moreno controla desde hace tiempo las exportaciones agroalimentarias, pero siempre lo ha hecho mediante órdenes y amenazas verbales. La Presidenta se propuso institucionalizar esa tarea adjudicándole atribuciones formales por medio de un par de resoluciones. Según trascendió ayer en el Gobierno, esa ampliación del poder de Moreno terminó por precipitar la decisión de Lousteau.
Moreno espera ahora que le convaliden sus fueros. Mientras tanto, consulta como asesor de cabecera al economista Daniel Carbonetto, que inspiró a Alan García en los años 80 -cuando el peruano se encontraba en las antípodas de su actual orientación, gracias a la que su país acaba de obtener el "investment grade"-, al padre Luis Farinello en los años 90 y a Eduardo Duhalde en 2002.
La renuncia del ministro, por las razones en que se inspiró, agiganta la inquietud sobre la inflación. Lousteau está convencido, confiesan sus íntimos, de que la aceleración de los precios está cerca del 22%. Es posible que se lo haya manifestado a la Presidenta. Seguro se lo hizo saber a Alberto Fernández. Su salida es, antes que nada, una reacción a la falta de percepción de este fenómeno en el seno del Gobierno. Este mecanismo de negación es el enemigo del que deberá deshacerse Carlos Fernández, el nuevo ministro.
Por Carlos Pagni
Para LA NACION
26.04.0801:12
25.04.0821:56