El atacante, Tomohiro Kato, en el momento de la detención; dijo que estaba "cansado del mundo"
Foto: AP
TOKIO.– En una matanza sin precedente que sembró el pánico en esta ciudad y conmocionó a todo el país, un hombre mató ayer con un arma blanca a siete personas e hirió a otras diez a plena luz del día en un popular barrio comercial de Tokio.
"Vine a Akihabara a matar gente. Estoy cansado del mundo. Cualquiera venía bien. Vine solo", declaró el agresor a la policía luego de ser detenido, informó la agencia local de noticias Kyodo.
Según la policía, todo comenzó cuando el atacante, un joven de 25 años identificado como Tomohiro Kato, atropelló con una camioneta blanca a una multitud que paseaba a la hora del almuerzo por el barrio Akihabara.
Tras la embestida, el hombre descendió de su vehículo y comenzó a apuñalar con un cuchillo, al azar, a las personas que circulaban por la zona. En apenas tres minutos, apuñaló a 17 personas, incluido un policía de tráfico.
El brutal ataque acabó con la vida de seis hombres, de entre 19 y 74 años, y una mujer, de 21 años. Las autoridades no especificaron si las víctimas murieron atropelladas o asesinadas a puñaladas.
En un primer momento, la policía había identificado al agresor, oriundo de la ciudad de Shizuoka (centro), como miembro de una banda vinculada a la "yakuza", la mafia japonesa, pero luego desmintió la información.
Varios testigos contaron que Kato gritaba frases incoherentes mientras apuñalaba a sus víctimas y agregaron que el hombre sólo dejó caer su arma cuando la policía amenazó con dispararle.
"Fue una carnicería. Había cuerpos tirados por todas partes", dijo un testigo. "Las cosas sucedieron con mucha rapidez. De repente, vi a una persona sujetándose el pecho y luego a otra sangrando boca abajo en el suelo", recordó otro testigo, que agregó: "Fue muy impactante, porque vengo acá todo el tiempo".
El barrio de Akihabara, ubicado en el noreste de Tokio, es un popular centro de venta de artículos electrónicos que en los últimos años se transformó en un lugar de referencia para los fanáticos de los cómics y cintas de animación japonesas.
La zona del ataque, que es especialmente bulliciosa durante los fines de semana, es además uno de los lugares más frecuentados por los turistas que visitan Tokio.
Otros casos
El ataque de ayer coincidió con el séptimo aniversario de una de las masacres más terribles en la historia reciente de Japón, que tuvo lugar en 2001 en la ciudad de Osaka, cuando un ex paciente de una clínica psiquiátrica irrumpió en una escuela primaria y mató a puñaladas a ocho chicos. El autor de ese ataque fue ahorcado en 2004, a los 40 años.
Si bien Japón es uno de los países más seguros para vivir en cuanto a índices de delincuencia y asesinatos, en los últimos años los ataques violentos han ido en aumento.
En un hecho similar al de ayer, un joven de 16 años atacó con un cuchillo a varias personas en un centro comercial de Tokio en enero pasado.
Dos meses después, en marzo, otro joven, esta vez de 24 años, mató con un cuchillo a un hombre e hirió a otras siete personas en la estación de Tsuchiura, situada 50 kilómetros al noreste de la capital.
En su afán por explicar el incremento de este tipo de ataques, algunos analistas creen que la intolerancia de la sociedad japonesa ante el fracaso o ante lo que es diferente puede generar mucha presión en ciertas personas, que luego canalizan ese peso en un hecho violento.
Según explican, si una persona no se adapta al medio, no tiene trabajo o no se comporta como los demás, puede ser marginada por su entorno y adoptar actitudes preocupantes.
Anoche, luego de que la policía limpiara las manchas de sangre que habían quedado en la zona del ataque, decenas de personas se acercaron al lugar para dejar flores, en una suerte de homenaje a las víctimas de la atroz masacre.
Agencias AP, AFP, EFE y DPA