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Domingo 05.09.2010
Editorial I

La "televisión pública"

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Martes 16 de setiembre de 2008 | Publicado en edición impresa 
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Con la designación de Tristán Bauer como nuevo titular del Sistema Nacional de Medios Públicos se ha abierto una perspectiva altamente favorable para la recuperación de Canal 7 de televisión como un efectivo instrumento de difusión cultural. En los últimos tiempos, a pesar del uso reiterado que se hizo del eslogan que define a esa emblemática y tradicional emisora como el exponente natural de una supuesta "televisión pública", Canal 7 estuvo lejos de cumplir satisfactoriamente esa elevada misión.

A menudo se incurre en una peligrosa equivocación cuando se invoca la finalidad que deben cumplir los medios de comunicación del Estado. Se confunde el interés cultural o educativo del conjunto de la sociedad con el efímero y transitorio interés político de los gobernantes de turno.

El concepto de "televisión pública" cobra sentido cuando se transmite a los usuarios, por ese medio, un conjunto de mensajes e informaciones de naturaleza cultural que contribuyen de manera notoria a su mejor formación educativa e intelectual o a su elevación y dignificación espiritual. El concepto, en cambio, se desnaturaliza y hasta se envilece cuando detrás del material que se pone en pantalla asoma una clara intención de divulgar concepciones ideológicas o políticas que se corresponden neta y claramente con el interés específico del gobierno de turno.

Tiene sentido hablar de "televisión pública" cuando se privilegia la divulgación de imágenes o conceptos que apuntan a brindar un servicio de información cultural aséptico y despojado de toda intención demagógica, como es -por ejemplo- el que se proporciona habitualmente en los múltiples establecimientos públicos del sistema educativo.

La idea de la "televisión pública", en cambio, se desvirtúa por completo cuando se descubre, en los distintos programas difundidos por el canal estatal, una clara intención panfletaria, destinada a fortalecer o proteger un determinado interés político.

Tristán Bauer ha cumplido una eficiente tarea como director del canal de televisión Encuentro, producido en el ámbito del Ministerio de Educación de la Nación. El material difundido por esa señal se ha caracterizado permanentemente por su seriedad y por su rigor educativo. Canal 7, en cambio, ha servido muchas veces como pretexto para el desarrollo de campañas propagandísticas de inocultable intención ideológica.

Por eso los cambios operados recientemente en las esferas directivas del canal oficial -y, especialmente, la nueva función directiva que se le ha encomendado a Tristán Bauer- invitan a esperar una evolución positiva, que favorezca la existencia de una auténtica "televisión pública", identificada con la difusión de elementos culturales y alejados de toda manipulación político-partidaria o ideológica.

Cabe esperar que la seriedad y el profesionalismo del nuevo director se impongan frente a las presiones políticas que apuntarán a que Canal 7 sea una emisora representativa de los intereses efímeros y cambiantes de los gobiernos de turno y no de los intereses permanentes del Estado.

La "televisión pública", por definición y por naturaleza, debe ser de todos. Es inadmisible que se dedique insidiosamente a reflejar los puntos de vista de una fracción determinada del espectro social o político.

Es deseable que, en su nueva etapa, Canal 7 responda a esa concepción y que su mensaje cultural esté destinado de manera inequívoca, y sin exclusiones, al conjunto de la sociedad.

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22  comentarios
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  • 22udomlivaVer perfil del usuario

    17.09.0803:04

  • 17-09-08 LA NACION – TRUBUNA DE DOCTRINA – TELEVISIÓN – NACIONALIZACIÓN – PRIVATIZACION – PRECEDENTES – EXPERIENCIAS I. Anticipo mi total contraposición con las insinuaciones y conclusiones que se desprenden de la lectura de esta – nada menos – editorial. Extractamos y transcribimos: II. A. “A menudo se incurre en una peligrosa equivocación cuando se invoca la finalidad que deben cumplir los medios de comunicación del Estado. Se confunde el interés cultural o educativo del conjunto de la sociedad con el efímero y transitorio interés político de los gobernantes de turno; B. En el precedente y subsiguientes párrafos se repite el mismo sonsonete. Propio de obispos. Decirnos que es lo bueno y que es lo malo. Cuando, advirtamos, ello – bueno y malo – son categorizaciones que se correlacionen estrictamente con los intereses económicos y formas organizacionales que dominan el país. Intereses económicos que poseen mucho del resto de la televisión argentina. La “privada” por supuesto. Con la antitética concentración de algunos en forma monopólica: diarios, televisión, radio, Internet etc. Repugnante a la práctica de los países avanzados y lo republicano-democrático. En ellos esa perversidad esta prohibida; B. Lo que es “bueno” y así se pontifica es que la televisión publica-estatal se dedique a la cultura y “formación educativa”. No obstante la difusión de lo “cultural” se mimetiza ominosamente e incluye lo ramplón, chabacano, soez, pornográfico y los sinónimos que podrían continuar la enumeración. Eso es privativo, “chasse gardé” nuevamente, de mucho de la execrable televisión-radio privada argentina. Pero venden. Y, me repito, se lo disfraza de “cultura”. Además se eximen como tales de oblar el Impuesto a las Ganancias merced a la perversa y llamada “Ley Brandoni”. Porque pretenden que “hacen y difunden cultura” Personajotes de menor cuantía como Nito Artaza, Moría Casan, Graciela Alfano, Gerardo Sofovich etc. están copiosamente asesorados por secuaces-Contadores Públicos para culminar esos menesteres execrables; C. Estoy persuadido que si un gobierno “de turno” – para utilizar la forma peyorativa que incluye la nota – coincide ideológicamente con lo que presenta el Canal Oficial seria anatematizado. Ejemplifico: se difunde con todo el rigor histórico, documentos, cuadros, filmaciones etc. de episodios históricos tales como: el genocidio atroz que, ese sí, vejó, exploto, aniquiló y asesinó a nuestros pueblos aborígenes seria objeto de anatema por parte del editorialista. Imputación de algo así como “política partidaria”. Lo mismo con el genocidio perpetrado contra el pueblo guaraní por la Triple Alianza. Otro: lo que realmente ocurrió con el pogrom judío durante la Semana Trágica. La actuación de nuestros oficiales de las Fuerzas Armadas durante la Guerra de Malvinas. Y de la Marina de Guerra entera constituyen otro caso ¿Seria cultura o no seria cultura? !Imperativo!: ¿Difundir debates de políticos del Congreso permanentente, ¿si o no?
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  • 21muchisantresVer perfil del usuario

    16.09.0822:53

  • Al fin una buena medida de gobierno. ¿Quién fue el taura? ¿Pepe Nun, acaso? Debiéramos saberlo para agradecerle. Tristán Bauer dio sobradas pruebas de capacidad y de honestidad intelectual en Encuentro. No hubo ni hay allí un solo programa que sea intrascendente. Espero el mismo rigor de este diario para con la esfera privada. No por privada está exenta de calidad y de honestidad. No por privados -cuando son concesiones en la mayoría de los casos- pueden ni deben (des)informar. Sirve también para todos los otros medios.
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  • 20leticiarVer perfil del usuario

    16.09.0820:15

  • ¿La televisión abierta es la televisión por aire? Pues bien, si de eso se trata, hablando de los canales de aire hay tela para cortar. Leí por ahí que todo está inmerso de ideología y adhiero. Respecto del canal estatal -el de todos nosotros- una cosa es políticas generales y otra políticas partidarias. Así las cosas, el canal del Estado -repito, nuestro- debe tener representación de todos los sectores políticos -en cuanto de política se trate y de manera seria, responsable y adulta. No quiero ver a fanáticos que se pelean frente a cámaras dando un espectáculo muy pobre. Respecto de nuestra cultura, debe ser el canal estatal un conducto para rescatar nuestros enormes valores culturales desde la Quiaca a Ushuaia. Respecto de los demás canales, si bien hay programas rescatables -pocos- deberían los dueños de éstos, saber que no por chabacanos venden más y sí así fuera, deberían contribuir por amor a la patria y a sus habitantes, elevar la puntería. Particularmente me parece grotesco, prosaico, endeble, mediocre todo lo que hace Tinelli y el rebote del resto de los medios. Fíjense que bueno sería: dar posibilidad a la gente de que exprese sus habilidades, contribuir a colaborar con instituciones que necesitan tanto para ayudar al prójimo. Hasta ahí bien. Pero necesitar mostrar c..., t...y demás para levantar el rating es subestimar a la audiencia y si la audiencia lo quiere -como suele expresar estos showman baratos-, hay que contribuir a revertir esta situación. Salvo que estén tratando de exprofeso a idiotizar al pueblo con fines que muchas veces suelen conocerse: cuanto más b... sos, mejor para unos pocos poderosos. Años a, nos vanagloriábamos de ser un pueblo culto. Hoy con la debacle de la educación, con medios como la televisión que sirven como espectacular canal comunicacional, con padres que no se interesan demasiado por elevar el nivel cultural e intelectual de sus hijos, con familias de menores recursos que aunque quieran muchos no pueden, en vez de evolucionar pareciera que involucionamos a pasos agigantadas hablando del común de la gente. Por último no entiendo como el Confer no pone coto a la procacidad de programas donde en horario de protección al menor ignoran esto y son más o menos una letrina.No porque desmerezca al sexo -una de las cosas más hermosas- sino porque pienso que forma parte de una intimidad maravillosa, éstos conductores que hacen de lo sexual la fundamental temática, me sugiere que en el fondo es porque hay algún grado de enfermedad, por caso impotencia, morbosidad, etc.
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