Por Duncan Graham-Rowe
De New Scientist
LONDRES.- Ian Fleming, el creador de James Bond, nació hace cien años. Pero, aunque las preocupaciones sobre la Guerra Fría de su héroe pueden haber perdido actualidad, algunos de los aparatos usados por Bond no han corrido igual suerte.
Algunos films y libros usaban tecnologías existentes, tales como cinturones-cohete ( Dr. No ), autogiros ( Sólo se vive dos veces ) y teléfonos con GPS ( Casino Royale ). Pero muchos de los juguetes de Bond se anticiparon a su tiempo y sólo ahora empezamos a alcanzarlos.
En lo que se ha hecho conocido como "el ataque del gummi bear ", el criptógrafo japonés Tsutomu Matsumoto demostró en 2002 que las huellas digitales de una persona pueden copiarse y usarse para crear otras falsas con relativa facilidad, tal como se ve en el film. Usando gelatina del tipo de la que se utiliza para las golosinas masticables, como Gummi Bear, demostró que se podía levantar una huella de un vaso y usarla para engañar al 80 por ciento de las pruebas con escáner.
En El mañana nunca muere , de 1997, Bond maneja su auto desde el asiento trasero, usando un touchpad de un teléfono que le muestra en la pantalla la vista desde el parabrisas. Los teléfonos móviles con acelerómetro se usan para controlar autos de juguete empleando un software gratuito apodado ShakerRacer. El usuario sostiene el teléfono como volante y lo inclina en la dirección que quiere que siga el auto. Parece algo más sencillo de usar que en el caso de Bond, a quien su instructor de aparatos, Q, le dice que debe deslizar el dedo sobre un touchpad .
Los robots militares que emplean el Nintendo Wii-mote fueron recientemente objeto de una demostración realizada por investigadores estadounidenses, una idea digna de Q. Según dicen, el sistema facilita el control de un robot usado para investigar bombas o minas que no estallaron y se planea emplear el Apple iPhone para reproducir los videos de los robots controlados por medio del Wii-mote.
Uno de los pocos aparatos de Bond que han hecho repetidas apariciones, el microaqualung, del tamaño de un cigarro, proporciona aire suficiente para cuatro minutos colmados de acción. Pero comprimir tanto aire en un espacio tan pequeño es una proeza que hasta ahora ha desafiado a los ingenieros. El más pequeño depósito de aire de emergencia hasta el momento alcanza para un minuto y tiene el tamaño de una mano.
Una alternativa es construir agallas artificiales que le permitan a un nadador submarino "respirar" indefinidamente extrayendo oxígeno del agua. Pero el tamaño ha planteado problemas. Las agallas exhibidas por TV por la empresa japonesa Fuji en la década del 80 podían abastecer de aire a un buzo durante 30 minutos, pero eran grandes como un ataúd.
Técnicas tales como el uso de sangre artificial para transportar el oxígeno extraído al interior de una agalla artificial de un tamaño más semejante a las de un pez se han considerado una posibilidad para lograr tamaños más portátiles. Pero sus diseños aún no han logrado salir de los laboratorios. De hecho, las agallas artificiales posiblemente hagan sus primeras apariciones en los submarinos robóticos autónomos, proporcionando oxígeno al combustible durante las prolongadas misiones oceanográficas o militares.
En Die Another Day se nos dice que el auto de Bond desaparece gracias a cámaras que registran la luz desde un costado del vehículo y proyectores que la recrean del otro costado. Esa es una manera indirecta de lograr algo que una notable clase de nuevos materiales puede lograr en la vida real, sin computadoras ni recursos electrónicos. Se pueden diseñar metamateriales para conducir directamente la luz alrededor de un objeto, produciendo la apariencia de que no se encuentra allí.
Aunque hasta ahora los mejores mantos de invisibilidad han sido casi siempre bidimensionales, se los ha usado para ocultar los objetos de la luz visible, investigaciones recientes anuncian que los mantos de invisibilidad tridimensionales ya están en camino.
Bond usa un aparato con una cinta de cassette adentro para cambiar su voz y para hacer creer al villano, durante una llamada telefónica, que es su cómplice y colega. Es un truco que ahora cualquiera puede hacer usando software gratuito o barato, que tiene opciones para que uno suene como un hombre, una mujer, como un adolescente o, incluso, como un niño pequeño. Con un poco de experiencia, es posible modular la voz para lograr que suene como la de una persona en particular.
Lejos de ser utilizados sólo para bromas, algunos de estos dispositivos son empleados por jugadoras que desean sonar como hombres para no llamar la atención en juegos online donde predominan los hombres.
En caso de avalancha, tire del cordón. El ingenioso chaleco de emergencia de Bond lo encierra dentro de una esfera protectora llena de aire, que recuerda a las del deporte extremo zorbing. Aunque aún no se ha fabricado un dispositivo como ése, los esquiadores pueden conseguir algo similar: una mochila que libera dos bolsas llenas de aire para incrementar la flotabilidad de una persona en una corriente de nieve que se desplaza a alta velocidad.
El robot Snooper, del tamaño de un chihuahua, era un fisgón discreto, pero su apariencia lo hacía muy evidente. Los verdaderos robots espías se usan en general para vigilancia desde el aire. Entre los ejemplos más innovadores se encuentran aparatos que parecen pájaros, espías voladores livianos hechos de papel e incluso insectos "cyborg" controlados electrónicamente (con video). Ahora los que no son expertos pueden comprar sus propios robots de vigilancia. Nuvo, Skypee y Sentinel son todos robots de tierra que actúan como cámaras de seguridad móviles. El usuario puede monitorear su casa cuando no está en ella y hablar a través del robot con cualquiera que se encuentre en la vivienda.
Traducción: Mirta Rosenberg
03.11.0815:43
03.11.0812:22