Victoria Russo
LA NACION
"No los vamos a perdonar"; "Los vamos a bajar a todos"; "¡Se terminó la democracia! ¡Los vamos a fusilar!", gritaba un grupo de 25 habitantes de la villa 31, mientras lanzaban una lluvia de piedras y cascotes contra el vallado armado por efectivos de la Prefectura Naval Argentina.
Los agentes protegían la entrada del Acceso Terminal Anexa de Pasajeros Benito Quinquela Martín, en el cruce de la avenida Ramón Castillo y la calle 12, en el barrio porteño de Retiro. Minutos antes de la creación del vallado, los vecinos habían quemado una de las garitas de Prefectura y los baños químicos.
La indignación de los vecinos contra la fuerza comenzó ayer a la tarde, luego de enterarse de que anteanoche un suboficial de la Prefectura, de apellido Luque, mató, a 200 metros del destacamento de Prefectura, a Mabel Guerra, de 17 años, e hirió a Gianina Lobos, de 21 años y embarazada.
Según fuentes policiales y de la Prefectura, Luque, de 38 años, se dirigía al destacamento por la avenida, en su auto Fiat Palio rojo. En el semáforo se le acercaron dos jóvenes con armas de confección casera, llamadas "tumberas", y éste disparó contra ambas con su arma.
Segundos después del hecho, el prefecto entró en el destacamento, donde dio aviso a la Policía Federal, según informaron fuentes de la Prefectura. Gabriela Ríos, habitante de la villa y amiga de las jóvenes, dijo a LA NACION: "Cuando las vimos tiradas en la calle, le pedimos a un vecino que nos llevara hasta un hospital".
El suboficial quedó detenido a disposición del Juzgado de Instrucción N° 14, a cargo de la jueza Fabiana Palmaghini, quien en las próximas horas deberá indagarlo. Además, fuentes de la Prefectura informaron que se le inició un sumario interno y quedó separado de la fuerza como medida de prevención.
"Las jóvenes tienen antecedentes por tenencia de drogas y una de ellas, por portación de armas de guerra", informó un importante jefe policial.
"Mi hija no era chorra. Ella venía de pasear con sus amigos. ¡Le hubiese tirado en las piernas, si ella hubiera hecho algo malo!", gritaba Roxana Guerra, madre de la chica fallecida.
Alrededor de las 15, los incidentes se agravaron y un enfrentamiento entre la Prefectura y los vecinos provocó la detención de cinco personas. "¡Si no los largan, nos vamos a quedar acá toda la noche!", gritaba un joven, mientras golpeaba contra el piso un escudo que logró quitarle a uno de los prefectos.
Los gases lacrimógenos y los cascotazos dejaron 15 prefectos heridos y sólo cesaron cuando, por orden del juez federal porteño Norberto Oyarbide, los detenidos fueron liberados.
Mientras sucedieron los incidentes, el acceso a Castillo por la autopista Illia permaneció cerrado por la Policía Federal hasta pasadas las 19, así como también el tramo desde la avenida Castillo hasta Alicia Moreau de Justo, lo que ocasionó un caos de tránsito en esa zona y en el Bajo.



