La nueva gestión de Aerolíneas Argentinas y Austral encabezada por Mariano Recalde busca estrechar vínculos con el sector turístico y conseguir consenso, apoyo y también sugerencias para los lineamientos del nuevo plan de negocios que presentará mañana ante la Comisión Bicameral de Reforma del Estado y Seguimiento de las Privatizaciones del Congreso.
Con la polémica que provocó el vuelo a Montevideo con directivos de la compañía y sindicalistas para ver el partido que la selección jugó con Uruguay por las Eliminatorias, el ambicioso plan de negocios que vienen elaborando quedó opacado, casi olvidado.
En busca de aliados la aerolínea convocó a representantes de las asociaciones y cámaras de agencias y operadores, y a la prensa especializada en turismo, para exponer los lineamientos generales del plan. Estuvieron presentes Ricardo Roza, presidente de la Asociación Argentina de Agencias de Viajes y Turismo (Aaavyt); Fabricio Di Giambattista, presidente de la Asociación de Agencias de Viajes y Turismo de Buenos Aires (Aviabue), y Eduardo Carey, presidente de la Asociación Argentina de Operadores de Viajes y Turismo (Aaovyt).
En una gran sala de reuniones del 9° piso de la Torre Bouchard, donde están las oficinas de Aerolíneas, la cúpula directiva presentó con lujo de detalles la situación actual de la empresa y cómo será, aprobación mediante, el operativo rescate.
En esta ocasión, las explicaciones más técnicas y detalladas corrieron por cuenta de Axel Kicillof, nuevo gerente del área Económico Financiera, con una larga carrera como investigador del Conicet y docente de la UBA, que asegura: "Aerolíneas va a ser una de las mejores compañías de América de acá a dos años y esperamos que el déficit esté saldado en 2012".
También estuvieron presentes Mariano Recalde, presidente de la compañía, y Juan Pablo Lafosse, gerente comercial, con larga trayectoria en agencias de viaje que expresó: "Queremos ser el eje del desarrollo turístico de la Argentina".
Más aviones
La columna vertebral del plan contempla una renovación casi total y homogeneización de la flota, que incluirá sólo tres subflotas (no siete, como ahora), que bajaría considerablemente los costos operativos, entre otros puntos destinados a racionalizar los gastos. Los aviones por comprar son Embraer E 190 para Austral. Los Boeing 737, que se destinarán a vuelos locales y regionales, y los Airbus 330 y 340, a los internacionales. Se darían de baja los MD y los Boeing 737-200, 500 y 747.
También esperan recuperar antiguas rutas, como a Ciudad de México, Nueva York, París y Londres.
Ya implementaron cien nuevas políticas, como ahorro de combustible y licitaciones, entre otras.
Entre los puntos que hay que resolver de esta "realidad dramática", (tal como lo dice Recalde), se destacan:
En su convincente exposición, Kicillof recordó hasta el cansancio la evidente administración fraudulenta de la gestión privada: "No hay dudas de que Marsans tuvo una política destinada a quebrar la empresa".
También remarcó la particularidad de Aerolíneas y Austral de servir destinos no rentables como La Pampa y Santiago del Estero, porque sustentan una política de conectividad en el país, de la que no se puede eximir y tampoco pueden reducir personal. Actualmente trabajan 9200 empleados.
"Queremos prestar servicio público de la mejor calidad, que sea sostenible, sin gastos para el Estado, pero sabemos que no es el plan de una sociedad anónima que sólo busca rentabilidad."
Andrea Ventura
De la Redacción de LA NACION