López Murphy pretende consolidar una fuerza articuladora para las próximas elecciones legislativas Foto: LA NACION
La idea de conformar una "fuerza articuladora" para enfrentar a lo que llama "la coalición gobernante" parece obsesionar a Ricardo López Murphy. El líder de Recrear es uno de los pocos políticos que ya definió e hizo público qué lugar ocupará en la lucha desatada para acceder a una banca en el Congreso que se renovará parcialmente el próximo 23 de octubre.
El candidato a senador por la provincia de Buenos Aires recibió a LA NACION LINE en sus amplias y luminosas oficinas de la calle Florida. Durante una extensa entrevista, atacó directamente a quienes considera los pilares de la coalición que ejerce el poder en la Argentina: Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde.
Al Presidente lo acusó de ser "exuberante en la falta de límites". A su antecesor lo describió como "el más desfachatado de todos los exponentes del oficialismo".
Insistió en la necesidad de ampliar las fronteras del frente electoral que impulsa pero dividió a quienes podrían integrarlo entre "los que están invitados y los que no".
Desde su despojado despacho en el piso 26, se calificó como un líder político peregrino y militante, un constructor de puentes, un derribador de muros.
-¿En qué consiste concretamente la "fuerza articuladora" que impulsa?
-Nosotros tenemos el diagnóstico de que la Argentina está en manos de una coalición que tiene prácticas que no son muy republicanas y que ha generado un dominio del Estado y de la sociedad de un modo que es asfixiante. Frente a eso, creemos que es vital para la defensa de la libertad que desarrollemos algo que sea competitivo, que esté dispuesto a batallar por el poder y eso requiere trabajar también como frente electoral.
-¿A quiénes incluye la "coalición gobernante"?
-Por ejemplo, lo pongo en las palabras del más desfachatado de todos los exponentes del oficialismo que es Duhalde, cuando dice: ‘En la provincia de Buenos Aires a lo mejor nos conviene ir divididos así nos llevamos oposición y oficialismo y ya no queda nada más que nosotros’. Eso es una violación sustancial del espíritu de la Constitución. Pero es tan desfachatado que no se puede contener. En general, cuando uno viola las normas, lo oculta. Pero los miembros de la coalición gobernante lo exhiben, son exuberantes en la falta de límites. El criterio es nunca hacer lo que hace Kirchner. No ha fragilizado sino pulverizado las instituciones. Ha nombrado lo propio.
-¿Cuáles son sus límites a la hora de conformar alianzas?
-En primer lugar, no tiene que haber confusión entre el oficialismo y la oposición. No puede haber esa cosa versátil de que se puede estar en un lado y en otro. En segundo lugar, tiene que haber respeto al estado de derecho, a las instituciones. Nadie puede venir a esta coalición con el afán de competir sólo para ganar. Si pierde, tiene que actuar en el sistema en el rol que le asignó el voto popular. No tiene que utilizar el túnel electoral y después salir a la calle a ver cómo voltea al Gobierno. Eso no está permitido. La tercera condición, y por supuesto la más compleja, es acordar una visión, un discurso y un programa.
-¿Mauricio Macri y Jorge Sobisch reúnen estas condiciones esenciales?
-Mi discrepancia con el gobernador de Neuquén es conocida. Uno de los atributos centrales de lo que hay que hacer en la Argentina es privilegiar la libertad de prensa y con el gobernador de Neuquén tengo una discrepancia sustancial en este punto. Con Macri es una situación totalmente diferente. En ese caso, hay sin duda un esfuerzo de discusión del discurso, de la visión y del programa, donde no ha sido sencillo superar las visiones diferentes que tenemos.
-¿Cómo maneja el contacto que Macri mantiene con el duhaldismo?
-El tema no es menor porque es claro que yo voy a enfrentar a Duhalde en la provincia de Buenos Aires con todas mis energías. Si ha visto un líder político peregrino y militante será López Murphy en la campaña electoral. Lo va a ver casa por casa y calle por calle no precisamente lisonjeando a Duhalde.
-Con nombre y apellido, ¿quiénes podrían integrar el frente y quiénes no?
-Duhalde, Kirchner y Solá no están invitados.
-¿Y Carlos Menem?
-Menem tampoco. Es el pasado.
-¿Por qué no lo puso en la lista con el resto?
-Porque es el pasado. Y porque no tiene agenda en la provincia de Buenos Aires. Creo que es incorporarlo a un debate que no es el apropiado. Ya dijo en algún momento que el que fue Papa no puede ser párroco y ha vuelto a ser párroco.... Veremos como le va en su provincia. Kirchner, Duhalde y Solá sí entran en la disputa. Hasta con sus esposas.
-¿Quiénes sí están invitados?
- (Piensa) La más amplia base posible que esté dispuesta a respetar las reglas.
-¿Elisa Carrió y Patricia Bullrich en qué grupo entran?
-Carrió ha declarado públicamente que yo soy una buena persona de ideas espantosas. A partir de ahí, ¿cómo se sigue? Con mis adversarios soy duro, enérgico, preciso, pero nunca descalificante. Yo soy un constructor de puentes, derribo muros, trato de crear oportunidades. Es pública y conocida mi afinidad y simpatía por Patricia Bullrich pero también es conocido que a veces tenemos apreciaciones distintas sobre lo que hay que hacer en determinadas circunstancias.
Quitarle la máscara a Fernando VII
Competirá por una banca en el Senado representando a la provincia que dice ver "desvastada" por los Duhalde. Se entusiasmó cuando el entorno del bonaerense disparó la idea de que pueda presentarse como candidato y arremetió con guantes de boxeo contra el ex presidente, hasta parafraseando a San Martín.
-¿Se imagina un enfrentamiento con Duhalde?
-Sería una oportunidad magnífica para la ciudadanía bonaerense de ratificar o censurar lo que ha sido su figura dominante en los últimos 15 años. Duhalde ha dominado a Buenos Aires y, a mi modo de ver, la ha devastado. Pero en los hechos ha sido una figura emblemática. Más aún, se discute si la gente le es agradecida o no; todos reconocen que le dio un cargo. A mi me parecería fascinante que se presente. Creo que Duhalde le bajaría el telón al problema de las candidaturas en la provincia. Sería como quitarle la máscara a Fernando VII.
El ex ministro delarruísta agudizó la crítica al Gobierno con respecto al financiamiento de las campañas políticas. "La desproporción de recursos entre el oficialismo y la oposición es inmensa. El ex ministro de Justicia (Gustavo Beliz) denunció que se habían apartado 100 millones de pesos para ganar las elecciones en 2003. Nosotros nos financiamos con las cenas que organizamos y en las que juntamos 50.000 pesos. Salvo que crean que yo voy a ser del peso de un elefante, 2000 cenas no puedo hacer. No hay tiempo físico. Son prácticamente seis años que tendría que estar cenando para juntar esa plata. No hay forma", disparó.
Con un fuerte tono de dramatismo, vaticinó que "las veleidades autoritarias van a seguir creciendo", si no se le pone un poco de "racionalidad" a la situación actual del país.
"Kirchner quiere plebiscitar su gestión en estas elecciones, quiere tener facultades extraordinarias, quiere una elección a todo o nada. Cree que no hay límites", lanzó entre el enojo y la risa, todo al mismo tiempo, para enseguida arremeter: "Por eso es muy decisivo que logremos ser electos, como oportunidad de formación de una alternativa, más que como frente electoral".
Lucrecia Bullrich y Mariana Verón
De la Redacción de LA NACION LINE