El gobierno (argentino) tiene el deber de garantizar a los ahorristas estafados, pero no es fácil porque hay una cierta insensibilidad desde el punto de vista de sus autoridades
El gobierno italiano volvió ayer a reclamarle a la Argentina que atendiera la situación de los bonistas de ese país afectados por el default y que no aceptaron el canje de la deuda con una quita de casi un 70 por ciento. El viceprimer ministro y canciller, Gianfranco Fini, sostuvo que el gobierno argentino tiene el "deber" de solucionar la situación de estos acreedores.
"En mil circunstancias hemos recordado a las autoridades de Buenos Aires que tienen el deber de garantizar a los ahorristas italianos estafados, también por responsabilidad de los bancos, la posibilidad de ver sanado el agravio sufrido", dijo el ministro italiano, que integra la coalición gobernante por el partido neofascista Alianza Nacional (AN). Pero el funcionario consideró que "no es fácil" encontrar una solución "porque hay una cierta insensibilidad desde este punto de vista de las autoridades argentinas".
Cuando se produjo la cesación de pagos a fines de 2001, unos 450.000 bonistas quedaron afectados, aunque con el correr de los años se produjo una fuerte venta hacia los inversores institucionales. De todos modos, en el canje de la deuda para salir del default, Italia fue el país que registró el menor grado de adhesión, con cerca del 30 por ciento.
En tanto, la Corte de Apelación de Boloña ratificó una multa aplicada por el Ministerio de Economía del gobierno de Silvio Berlusconi de 473.200 euros al banco Unicredit por haber vendido bonos argentinos a los ahorristas italianos sin informarlos en forma suficiente. El tribunal sostuvo que "el ministerio hizo una correcta aplicación" de las normas en cuestión, según informó ayer la asociación de consumidores Codacons.
De este modo, se rechazó la apelación del banco, al determinar que "el hecho de que el default de un título de Estado no fuese, en la época de los hechos, fácilmente previsible no exime de responsabilidad al banco por colocar los bonos, ya que la violación de las normas se centra en la falta de comunicación a la clientela" sobre los riesgos.



