Al margen de las intrigas palaciegas que provocó su ausencia en la "Plaza del Sí" de Néstor Kirchner, pasado mañana los seis gobernadores de la UCR se reunirán desde las 12 en un hotel de esta capital para plantear, ya en voz alta, la posibilidad de una concertación con el kirchnerismo.
Los mandatarios Julio Cobos (Mendoza), Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Arturo Colombi (Corrientes) serán los más firmes en pedir la redacción de un documento que, entre las alternativas que la conducción partidaria analiza para 2007, debe incluir la posibilidad de una coalición con el kirchnerismo, según señalaron a LA NACION voceros de dos de esos mandatarios.
¿Por qué no fueron a la Plaza de Mayo, si su plan es acompañar al oficialismo en 2007? Esa decisión hubiera sido equivalente a una operación sin anestesia; en cambio, optaron por un tratamiento de largo plazo.
Los "radicales K" no quisieron darle excusas a su partido para echarlos o censurarlos. Intentarán agotar primero la discusión dentro de la UCR.
El éxito o no de su intención dependerá -en parte- de la postura que tomen los otros tres gobernadores radicales: Roy Nikisch (Chaco), Miguel Saiz (Río Negro) y Eduardo Brizuela del Moral (Catamarca).
"La UCR siempre fue aliancista, pero hay que ver con quiénes se hace la alianza, porque debe ser programática", señaló Saiz, consultado por LA NACION. El y Nikisch verían con buenos ojos una candidatura opositora del ex ministro de Economía Roberto Lavagna, mientras que Brizuela del Moral no sale del shock que le provocó que Kirchner se asociara con Luis Barrionuevo y Ramón Saadi, sus enemigos en Catamarca.
En las filas del alfonsinismo están seguros de que lograr el sí de Lavagna (que todavía deshoja la margarita) abortaría los intentos de alianzas con el Gobierno y los salvaría de la peor diáspora que hayan conocido. "La variante Lavagna movió todo el mapa y va a hacer que se queden en el partido", especuló, optimista, un íntimo colaborador de Raúl Alfonsín.
Pero la realidad aparece más compleja. "Aunque nos firmaran que Lavagna gana, que no pueden hacerlo, no volveríamos a pasar bajo las órdenes de Moreau [Leopoldo] y Storani [Federico]", respondieron en las filas de uno de los gobernadores más cercanos a Kirchner.
El peso político que podría tener la dirigencia alfonsinista tradicional (hoy excluida de la conducción partidaria) en un acuerdo electoral con Lavagna no es un dato que a nadie pase por alto. Sin contar que buena parte del partido preferiría aliarse al socialismo o hasta encolumnarse detrás de Elisa Carrió antes que compartir candidato con el duhaldismo.
Para colmo, a la reunión del martes también irán varios intendentes, encabezados por el marplatense Daniel Katz (líder de la ciudad bonaerense más grande que gobierna la UCR), interesados en la concertación.
Ayer, la secretaria general de la UCR, Margarita Stolbizer, anticipó la posición del partido al respecto y admitió a LA NACION que "no descarta la fractura" que todos ven venir.
"La conducción descarta de plano cualquier coalición con el Gobierno, y nada va a contener a los que ya decidieron colgarse de la lista de Kirchner. Por ende, es imposible que lleguemos a 2007 todos juntos", se sinceró.
Por Laura Capriata
De la Redacción de LA NACION