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Lunes 06.09.2010

"La distancia más corta a Mercurio no es una línea recta"

Lo dice Mario Acuña, un argentino que trabaja en la NASA

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Viernes 29 de setiembre de 2006 | Publicado en edición impresa 

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"La distancia más corta a Mercurio no es una línea recta"El doctor Mario Acuña, ayer, en el Instituto de Astronomía y Física del Espacio, del Conicet Foto: Mariana Araujo

Si hay un argentino que acompañó el nacimiento de la exploración espacial es el físico Mario Acuña, que desde hace casi cuarenta años viene cumpliendo roles cruciales en numerosas misiones de la NASA. Autor de más de 115 trabajos sobre exploración espacial, campos magnéticos y plasmas del sistema solar, entre otros temas, Acuña fue galardonado con algunas de las más prestigiosas distinciones de su especialidad.

Pero ni siquiera cuatro décadas en los Estados Unidos fueron suficientes para que perdiera el marcado acento cordobés que lo identifica. "Estuve dos semanas en Córdoba, así que acabo de recargar la tonada", bromea Acuña, que durante esta semana participó junto con otros investigadores argentinos residentes en el extranjero -como Daniel Berdichevsky, también de la NASA; César Bertucci, del Imperial College, y Carlos Giménez de Castro, de la Universidad Presbiteriana Mackenzie, de Brasil- en el Primer Encuentro de la Red de Investigadores Argentinos en Ciencias de la Heliosfera, un taller realizado en el Instituto de Astronomía y Física del Espacio con el apoyo del programa Raíces.

"Las ciencias de la heliosfera son un tema de mucha actualidad y de importancia para muchas áreas, como las comunicaciones -subraya Acuña-. Desde los años noventa hemos avanzado muchísimo en el conocimiento de las relaciones Sol-Tierra. Por ejemplo, en el conocimiento de las consecuencias que pueden tener las tormentas solares, que son expulsiones de masa coronal hacia el espacio interplanetario. Lo primero que hacen es comprimir el campo magnético terrestre y causar perturbaciones en los cinturones de Van Allen, donde están muchos de nuestros satélites, porque inyectan nuevas partículas que pueden dañar la electrónica."

Esta tarde, a las 16, Acuña dará una charla de divulgación en el Aula 8 del Pabellón II de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales sobre la misión Messenger, que se dirige a Mercurio, uno de los planetas menos estudiados del Sistema Solar.

"El Mariner 10, lanzado en el 73, fue el primero en llegar allí -recuerda-. Hizo varios descubrimientos, que como siempre dieron lugar a nuevos misterios. De modo que para saber cómo se formaron los planetas terrestres tenemos que volver a Mercurio. Es el retorno después de 30 años."

Según explica Acuña, Mercurio tiene características que intrigan: es chiquito, perdió la corteza, es denso como el hierro, está en una órbita extraña y, sobre todo, está en un lugar al que es difícil llegar.

"Claro -explica-, porque básicamente cuando nos dirigimos hacia allá vamos cayendo hacia el Sol, entonces tenemos que frenar. Y esa frenada requiere mucha energía, pero como no tenemos suficiente combustible hay que hacer una serie de maniobras: pasar dos veces por Venus, tres veces por Mercurio, una vez por la Tierra (que ya lo hicimos)... La nave demorará siete años en llegar. O sea que la distancia más corta a Mercurio no es una línea recta", vuelve a bromear.

Otra cosa que descubrió el Mariner es que Mercurio, contrariamente a lo que se esperaba, tiene un campo magnético. "Eso nos indica que tiene un interior activo y, por lo tanto, que nuestros modelos de evolución del Sistema Solar no están totalmente correctos -dice-. Toda esta planetología comparativa nos ayudará a completar la historia de la Tierra para poder predecir cómo va a evolucionar."

Nora Bär

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