
Lujo extremo, teatralidad, vanguardia y a la vez clasicismo, cortes maestros, géneros únicos... calificativos propios de la alta costura francesa, que la semana última presentó su primavera-verano 2007 en París.
Se trató de un ciclo especial, con aniversarios, los 10 años de John Galliano con Dior y además la casa cumple 60; innovaciones como la de Armani que transmitió su desfile en vivo por Internet. Además, debuts en pasarela con programa ampliado... Por empezar, el encuentro duró cuatro días en lugar de los habituales tres. "Prueba de que la alta costura sigue funcionando -aunque a menudo se declare en extinción- es el actual calendario de desfiles", destaca Stefanie Schütte, de la agencia alemana de noticias, DPA.
A sus diez firmas de lujo, que cumplen con la estricta calificación de alta costura, entre ellas, Dior, Chanel y Gaultier, y los invitados de siempre que la cámara francesa denomina "miembros correspondientes", como los italianos Valentino, Armani y el libanés Saab se sumaron 20 diseñadores jóvenes para lanzarse a la conquista. Un tema polémico para una pasarela tan rigurosa como exclusiva: para llegar a ese lugar codiciado, los creativos deben tener una cierta cantidad de modelos diseñados por temporada, de carácter artesanal, a medida y, claro, el veredicto unánime.
Mientras que algunos temen que el ciclo se desdibuje frente al prêt-à-porter de lujo, otros opinan que con estos nuevos talentos París pasa a la ofensiva, ya que desde hace tiempo la pasarela suele ser deficitaria, según DPA. "Desde el avance triunfal del prêt-a-porter en los años 60, la cantidad de miembros de la alta costura no cesó de mermar. Hacia fines de la Segunda Guerra Mundial eran más de 100 las casas que impulsaban el elevado arte de la costura, casi 10 veces la cifra actual."
Sin embargo, la firmas que suben a esta pasarela no viven precisamente de la venta de sus creaciones que cotizan en unos cuantos miles de euros. De hecho, se calcula que tienen entre unos 200 y 300 acaudalados clientes en el mundo. Gozan de otros privilegios: el de construir una imagen casi onírica para vender lo que sí varios millones pueden comprar: perfumes, accesorios y cosmética.
Nombre y estilo
Fotos: AFP, EFE, REUTERS y DPA
CelestialesVírgenes llenas de gracia iluminaron las pasarelas en esta edición. Si hubo acuerdo o fue un milagro, nadie lo sabe, pero tanto Gaultier como Lacroix y Sorbier mostraron sus versiones de vírgenes con velos y aureolas o coronas doradas. Divinas todas, exhibieron un estilo barroco, rico en texturas y hasta con bordados en oro, como lo hizo Sorbier.
A cada modelo, Gaultier le puso un nombre: Inmaculata, Macarena, Guadalupe. Y Lacroix, con su poesía primaveral, la honra con una corona de flores metálicas.