Diario LA NACION

Turismo

Jueves 18.03.2010
La ciudad del encanto

Grecia, tras el mito de las islas Cícladas

Leyendas y tradiciones pueblan este archipiélago de mar turquesa, grutas y paraísos con poca prensa como Tinos y Paros, que ofrecen desde pequeñas playas y bahías hasta una vida nocturna electrizante

Noticias de Turismo: anterior | siguiente
Domingo 18 de febrero de 2007 | Publicado en edición impresa 

Ver mas fotos FOTO

Grecia, tras el mito de las islas CícladasEl puerto de Paros, una isla en viñedos y olivos, es un poblado de casas blancas  Foto: Corbis

ATENAS.- Apenas sale uno del Aeropuerto Internacional de Atenas, un colorido cartel del Ministerio de Turismo le da la bienvenida a Grecia con la siguiente exhortación: Live your own myth (Vive tu propio mito). Pero el turista inteligente, antes que intentar mitificar sus correrías por la tierra de los dioses olímpicos, lo que hará será desmitificar.

Quienes creían que un verano en las islas griegas era algo sólo para ricos y famosos se sorprenderán. Quienes descartaban la sola idea de nadar en el turquesa inefable del Egeo y comer sardinas fritas en el puerto de alguna isla deliciosa, por considerar estos planes prohibitivos para el bolsillo, se asombrarán. El verdadero encanto de Grecia consiste en su infinita gama de posibilidades y en su maravillosa capacidad de sorprender.

El primer mito por derrumbar es el de la grandeza milenaria de Atenas. Sin ánimo de minimizar la imponencia de la Acrópolis y la belleza de la Colina de las Ninfas, hay que decir que la Atenas que Pericles soñó y construyó fue tan vejada a lo largo de más de dos mil años por lacedemonios, macedonios, romanos, bárbaros, turcos, venecianos y la propia negligencia de los atenienses que poco queda para ver más allá del barrio histórico de Plaka. El Museo Arqueológico hospeda piezas interesantes, pero tampoco impresiona demasiado, y cuesta 7 euros.

Podrá decirse mucho de la rapacidad de los ingleses (extrañamente pocas veces se habla de la de los franceses que, de la mano de Napoleón, desvalijaron todo el norte de Africa, o de la de los alemanes, ¡que se llevaron entera la ciudad de Pérgamo!), pero al menos tienen la decencia de no cobrar la entrada al Museo Británico.

No obstante todo esto, uno o dos días en Atenas valen la pena, y es de sus puertos que parten los ferries hacia las islas. Para pernoctar en Atenas, las dos mejores opciones son Monastiraki y Omonia, ambos barrios céntricos bien comunicados con el puerto y con muchos hoteles a precios razonables. La noche ateniense vibra en Pireo y Gazi, dos barrios que se han puesto muy de moda en los últimos años, con centros culturales, tabernas, discotecas y teatros.

Ayer bajé al Pireo , dice Sócrates al comienzo de La República. La recomendación para el turista que cuida el centavo, sin embargo, es que baje a Rafina, el puerto B de Atenas. Desde allí encontrará, en pleno agosto, el pico de la temporada alta, pasajes a las Cícladas por tan sólo 16 euros.

El nombre de las Cícladas deriva de la voz griega para círculo: kúklos. La idea es que las islas parecen estar dispuestas circularmente alrededor de Delos, uno de los sitios más sagrados para los antiguos habitantes de la Hélade, patria de Apolo y de su hermana Artemisa. La civilización que floreció en las Cícladas entre el neolítico y la Edad de Bronce es de las más antiguas y enigmáticas de la historia helénica. Testimonio de su paso por el mundo son los alienígenas ídolos que tallaron sus escultores y que tanto fascinaban a Cortázar.

Las Cícladas son desérticas y ventosas, se levantan en el Egeo cristalino como cabezas de menhires que retozan bajo el sol radiante desde el alba de los tiempos, primitivas y blancas, invitantes. Mikonos, Santorini e Ios son, sin duda, las estrellas del archipiélago, pero las Cícladas esconden tesoros inesperados para quien se anime a explorarlas con espíritu desmitificador.

Tinos, un paraíso desconocido

Pocos han oído hablar de esta isla en pleno corazón de las Cícladas. Esto no sorprende dada la plétora desmedida de islas, pero cuando uno llega a Tinos y se entera de dónde está le cuesta comprender cómo jamás había escuchado hablar de ese lugar.

En junio de 1822, una monja de nombre Pelagia tuvo una visión en la que la Virgen María le ordenaba que instara a los mayores de Tinos a realizar excavaciones en un terreno baldío. Luego de infructuosas horas, los habitantes del pueblo dieron con un icono prebizantino que, según algunos, puede haber sido pintado por el mismísimo San Lucas. La imagen de la Virgen en plegaria comenzó a atraer peregrinos inmediatamente y es hoy el icono más venerado de la Iglesia Ortodoxa Griega.

Cada 14 de agosto, la víspera del día más santo en el calendario ortodoxo, un sinnúmero de peregrinos navega desde diferentes puertos de Grecia y llega a Tinos para adorar a la Madonna. De ellos, los más conspicuos son los gitanos. Cientos de roma provenientes de toda Grecia y de muchos rincones de los Balcanes, bajan de los ferries y suben hasta la iglesia de la Santa María de rodillas, cargando enormes velas o corderos, llorando algunos, en éxtasis muchos. Por qué la Virgen de Tinos fue coronada como Reina de los Gitanos resulta un misterio, pero lo cierto es que la devoción que genera es conmovedora y pasar un 15 de agosto en Tinos es una experiencia inolvidable.

La isla ofrece además todo lo que uno espera de una isla griega: pueblitos en las laderas de las colinas, casas blancas, pequeñas bahías de piedra y un mar turquesa que es una fiesta para los sentidos. La playa de Livada y los pueblos de Smardakito y Tripotamos son excelentes opciones para visitar durante el día. Cerca del puerto está la preciosa playa de Stavros e inmediatamente después el balneario Kionia, dominado por las ruinas fantasmagóricas de un templo a Neptuno. Otro punto en favor que tiene Tinos es su cercanía con la nunca bien ponderada y archinotoria Mikonos. El viaje en ferry dura menos de 20 minutos y cuesta 19 euros, ida y vuelta. Una buena opción para pasar el día y evitar pagar fortunas en alojamiento.

La cueva de Ferécides

Hace más de dos mil quinientos años vivió un filósofo y poeta de nombre Ferécides. Aristóteles en su Metafísica lo elogia y hay quienes creen que Pitágoras fue discípulo suyo y que lo acompañó durante sus últimos días. En su patria, la isla de Siro, consagró una gruta a sus estudios astronómicos y meteorológicos, gracias a los cuales, se dice, logró predecir terremotos y naufragios. Cada vez más turistas, sobre todo griegos, llegan a Siro en verano y uno de los atractivos principales de la isla es, precisamente, la cueva de Ferécides.

El puerto de Siro, Ermoupolis, está en el corazón de las Cícladas y es la capital del archipiélago. En nada se parece al típico pueblo cicládico, blanco y lánguido. Ermoupolis es una pequeña ciudad de estilo neoclásico, elegante y señorial, en la que se respira administración pública. Muchos restaurantes, bares, hoteles a muy buenos precios y una vida nocturna electrizante en las laberínticas callecitas del centro hacen de Ermoupolis un destino de lo más atractivo. Del puerto parten micros hacia las mejores playas de la isla, Vari en el Sur, Kini y Delfini en el Oeste. Hacia el noroeste del puerto se alza un burgo construido por los venecianos en el siglo XIII, desde donde se goza de una vista privilegiada del Egeo y las islas cercanas, para contento del viajero afecto a los atardeceres.

La isla de mármol

Parikía, el puerto de Paros, es un poblado de casas blancas y cúpulas azules, cuyas callecitas arboladas se llenan de guirnaldas en verano. Una vez en sus costas resulta difícil no prolongar la estada en Paros, rica en viñedos y olivos, cuna de una gastronomía simple, pero divina y con algunas de las mejores playas de Grecia. Naoussa, la otra ciudad de la isla, está más cerca de las playas de Santa María y Kolimbithres, y tiene una vida nocturna irresistible para quien gusta de la música electrónica griega. Del puerto de Paros salen excursiones diarias a la isla museo de Delos, imperdible para quien quiera ver dónde nació Apolo.

Por Pablo Maurette
Para LA NACION

Datos útiles Cómo llegar

Las aerolíneas que vuelan a Europa ofrecen conexión a Atenas. La tarifa ronda los 1100 dólares. Desde Pireo y Rafina parten los ferries hacia las islas, cuyos precios varían dramáticamente dependiendo de la época y el destino. Algunos ejemplos: Rafina-Tinos: 16 euros sólo ida. Tinos-Siro: 5 euros. Siro-Pireo: 23 euros.

En Paros

Así como Carrara fue, y aún es, la meca del mármol en Italia, para los antiguos griegos, grandes amantes de la escultura, el emporio del mejor mármol concebible estaba en Paros. Hacia allí peregrinaban los escultores a la caza de una materia prima realmente excepcional. Quien se encuentra hoy en un museo con cualquier pieza hecha en mármol de Paros -ejemplos célebres son la Venus de Milo, la Victoria de Samotracia y el genial Hermes, de Praxíteles- queda estupefacto ante la textura translúcida de la piedra. Hoy Paros ofrece mucho más que mármol y es una de las islas preferidas por el turista griego.

Dormir y comer

En Paros se puede pernoctar por entre 20 y 25 euros por persona en temporada alta. En Tinos, Vincenzo Rooms tiene habitaciones a partir de los 80 euros y se alquilan habitaciones en casas particulares ( www.tinos.biz ). Comer en el puerto cuesta entre 10 y 15 euros.

En Siro, las pensiones y los cuartos rondan los 25 euros por persona en temporada alta. Una buena comida, incluyendo koriatikí (ensalada griega), tzatzikí (aderezo de yogur), carne y papas fritas, unos 15 euros. ( www.travel-to-syros.com ). Una buena manera de moverse en las islas es alquilando un scooter, que cuesta entre 16 y 28 euros por día.

Noticias | Turismo | Nota
Noticias de Turismo: anterior | siguiente

Ranking de notas