
SANTIAGO, Chile.- "Me vas a hacer volar", grita un pasajero frente al check-in de Iberia. Se pronuncia una, dos, tres veces y a la distancia su reclamo se distorsiona y hasta provoca algunas risas de otros pasajeros que esperan correr mejor suerte. En Ezeiza hay demoras, cancelaciones y la Bersuit Vergarabat prefiere tomárselo con calma. El Pelado Cordera firma autógrafos, deja que le saquen fotos y que lo filmen. La actividad es incesante, pero su paciencia no se altera. Hace diez años, el manager de la banda, Christian Merchot, pronunció una frase que los músicos incorporaron como ley: "El día que metamos 100 personas en cada lugar donde nos presentemos vamos a estar listos para algo grande".
El desafío es Monumental. La Bersuit va a tocar el sábado 28 en el estadio de River y en la nueva sala de ensayo colgaron un calendario donde van tachando los días que faltan para el gran show. Hablan todo el tiempo de eso, casi hasta la obsesión, y se entusiasman con la puesta en escena que están preparando, la lista de temas y las sorpresas.
Ya estamos en el avión rumbo a Santiago. Hace más de tres meses que La Bersuit no toca y optaron por programar un show tras la Cordillera para "calentar motores". Es algo chico y privado, organizado por una universidad, pero para ellos es como un partido de pretemporada, necesario para lo que vendrá. En el aire, Cordera se pone al día. Viene de pasar todo el verano en La Paloma, ciudad costera de Uruguay que eligió como su nuevo lugar en el mundo. Se entera de que el Cóndor [Sbarbatti] grabó un disco de canciones para chicos, que Albertito [Verenzuela] estrenó casa nueva, que Juan [Subirá] estuvo jugando al fútbol, en fin, cosas de un grupo de amigos que cumplió veinte años y que -como a ellos les gusta decir- ya está preparado para volver a abrir la puerta del frenesí.
Serú Girán en su regreso, Soda Stereo en su despedida, Los Redondos, La Renga, Los Piojos. Sólo unos pocos llegaron al Monumental y colmaron sin ayuda el estadio. "River da la idea de la finalización de algo -afirma Cordera junto al resto de la banda-. Yo nunca me atreví a pensar en ese estadio hasta que en una reunión Costa [director de la productora PopArt] me lo propuso. Yo pensaba tocar en Ferro porque River es un lugar difícil de llenar y muy traumático. La diferencia que hay en producción y en equipos entre las bandas extranjeras y las locales es muy grande y corrés el riesgo de parecer un inexperto. Me garantizaron un nivel de producción importante, así que me levanté de la reunión, fui al baño y cuando volví les dije que sí. Lo hablé con los pibes y lo tomaron con alegría, como una cosa lógica después de haber hecho diez Luna Park, cinco discos con mucho éxito desde Libertinaje , 20 años de historia."
Planteos musicalesParece que la excitación por el desafío renovó al grupo, que en diciembre iba a entrar a grabar un nuevo álbum pero que finalmente optó por parar la pelota. "El éxito hizo que nos aburguesáramos y que nos reiteráramos a nivel compositivo -sostiene Cordera-. Esto es personal: yo creo que Testosterona -el último álbum- no aportó mucho a la historia de la banda. Y estamos necesitando cierta experimentación, cierta pimienta. Lo que yo siento es que ser bersuitero pasó de moda, así que es tiempo de sacarse el traje."
Como esas parejas que sienten un estancamiento en su relación y programan un viaje para salir de la rutina, La Bersuit aceptó gustosa el tour por Núñez y emergió del mal trago de fin de año. Primero fue su coequiper histórico, Gustavo Santaolalla, quien descartó volver a producirlos; luego Juan Campodónico alegó no tener mucho tiempo.
Cordera: -Santaolalla se abrió del proyecto, Campodónico no puede y ahora, posiblemente, volvamos a trabajar con Toth y Guyot.
-Esto marcó el fin de una relación muy exitosa entre ustedes y el productor.
Dani Suárez: -No es el fin, él también está pasando por un momento en su profesión en el que necesita otras cosas, igual que nosotros.
Cordera: -Yo lo que pienso es que escuchó el demo y no le gustó y que por eso decidió hacer un disco con Calle 13 [dúo de reggaeton de Puerto Rico]. Yo hubiera hecho lo mismo, entre los viejos de Bersuit y los chicos de Calle 13, me quedo con los chicos. Es doloroso pero nos plantea un desafío interesante. Nosotros vamos a hacer un gran disco.
Carlos Martín: -Santaolalla se va a perder un par de Grammy.
Subirá: -Hay que tener cuidado porque lo anímico influye mucho. En este caso la palabra es Santaolalla y un tipo como él te puede hacer creer que sos Gardel o que sos una mierda y ninguna de las dos cosas te va a hacer bien.
-Ustedes ya se dieron demasiados golpes; éste es un escollo más.
Cordera: -Los golpes no te garantizan nada, te podés volver a golpear en cualquier momento. El baterista de Metallica dice en un documental ( A Kind Of Monster ) que no va a dejar que nadie pueda copiar las canciones de la banda, que todos tienen que comprar el disco, y eso casi termina con su carrera. Y es un tipo muy inteligente, que ya vendió 90 millones de discos y conoce el negocio.
El fracaso: la clave del éxitoEstán tan convencidos de que el éxito mata a las bandas como de que el show de River marcará el renacimiento artístico del grupo. Caminando por el aeropuerto de Ezeiza, intercambian ideas sobre el concierto, hablan de los diez temas que sus fans están eligiendo a través de la página oficial del grupo y se paran frente a una réplica del puente de La Boca. El paisaje del Riachuelo, cristalizado en el video del tema "En la ribera", fue el elegido para promocionar el concierto, pero también será la columna vertebral de la puesta. "Van a llover aguas servidas", fantasea y ríe a carcajadas Carlitos Martín, baterista de la banda. Pero hay un dato más: en Chile estrenaron una canción que retoma la temática y explota la veta sensible por el medio ambiente. "No hay nada más antiecológico que un infeliz", dice uno de los tramos más logrados de la canción, y es casi seguro que se escuchará en River.
El recital de sus vidas será el único que dará La Bersuit en la Argentina en todo el año. Luego se concentrarán en el nuevo álbum y se prepararán para una gira por América latina y España. "Todavía tenemos un largo camino por recorrer afuera y en el país ya llegamos hasta cierto lugar -comenta Cordera-. Cuando cristalicemos todo lo que estamos planeando vamos a tener que corrernos, porque el éxito tiene la trampa de creer que ya conseguiste todo. Te premian, te dan Oscar, Grammy, Gardeles, te llenan de trofeos que, de alguna manera, terminan por alterarte el ego. Uno de los motivos por los cuales una banda se puede llegar a morir es por el desarrollo desmedido de su ego. Creo más en las necesidades, en el hambre. Lo dijo García Márquez, el éxito te come las tripas. El éxito mata a las bandas, no el fracaso. Nosotros hemos aprendido a fracasar, forma parte de la naturaleza humana."
El huracán Bersuit, un fenómeno climático que comenzó a sobrevolar las cabezas del octeto con Libertinaje y llegó a su apogeo máximo con La argentinidad al palo , dejó huellas en Gustavo Cordera y él pondrá todos sus esfuerzos para que ni siquiera una brisa vuelva a desestabilizarlo. "Me produjo un deterioro espiritual y emocional muy grande. Ya no voy a ir a correr detrás de las necesidades del mundo, algo que ya pasó: tres, cuatro shows por fin de semana, viviendo al son de los otros. Ahora vamos a hacer las cosas con tiempo, ganas y vitalidad."
En Santiago de Chile sólo un puñado de universitarios presenció el show de La Bersuit. Son 300, 400 personas que tienen el privilegio de ver a la banda en el paso previo al gran salto. Para el público fue una fiesta, para la banda fueron dos horas necesarias de cara a su desafío Monumental.
Por Sebastián Espósito
Enviado especial