Animada por la reactivación económica, la demanda de perfiles técnicos está a la orden del día, y con ella la gran dificultad de las compañías por encontrarlos. Contundentes, los últimos datos del Indec señalan que en el segundo trimestre de este año, según la búsqueda de casi 900 empresas, el 73,6% del total de los pedidos de personal que no pudieron cubrirse corresponde a los sectores de producción y mantenimiento.
Ante este panorama, y tras el debilitamiento que sufrió la formación técnica profesional en la década anterior, compañías de industrias hoy muy dinámicas con el ánimo de alentar la formación de posibles colaboradores ya no sólo buscan estrechar vínculos con universidades, sino también con las escuelas técnicas.
"Ante la escasez de ingenieros, se estima que actualmente la demanda es el doble del egreso anual de estos profesionales. Las empresas están muy activas, sobre todo las más grandes, tratando de dar becas a estudiantes universitarios destacados, de ofrecer pasantías. Y lo mismo pasa en el nivel técnico, en el que las compañías refuerzan los aportes a las escuelas industriales, ya sea para equipamiento de los talleres, en algún sistema de becas para los estudiantes o por medio de pasantías", explicó Aníbal Cofone, director del Departamento de Ingeniería Industrial del ITBA. En esta casa de estudios, precisamente, para la carrera de Ingeniería en Petróleo, ejemplifica Cofone, "funciona un sistema de becas nominadas para casi todos los alumnos, con auspicio de las empresas líderes de ese rubro".
De la mano del programa Vínculo Empresa-Escuela de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), compañías como Arcor, Praixar, Edenor, Tenaris, Edesur, Unilever, La Serenísima, Volkswagen, Acindar, por ejemplo, organizan cursos de capacitación en últimas tecnologías tanto para alumnos como para docentes. También programas de prácticas educativas en sus plantas productivas, charlas de orientación laboral, o financian equipamiento a escuelas técnicas, entre otras estrategias.
Como propicia el sistema de educación dual, desde 2005 Volkswagen, por ejemplo, recibe cada mañana en su planta de General Pacheco a 30 alumnos, 10 por cada año del polimodal, de la Escuela de Educación Técnica Nº 4 de Don Torcuato. El objetivo es que hagan sus prácticas obligatorias de taller en el centro de entrenamiento de la empresa.
"Los chicos tienen acceso a una tecnología compleja y la posibilidad de insertarse en un ambiente de trabajo, con la opción de ingresar en la compañía si al egresar hay vacantes en la planta", expresó Mariel Russo, coordinadora de Educación Formal de Volkswagen. Además, la empresa automotriz brinda capacitación a los profesores de los practicantes, y tiene en proyecto, juntamente con la escuela, un programa para que los futuros egresados preparen el examen de ingreso a la UTN.
El Grupo Arcor, por su lado, vinculado en distintos proyectos con 20 escuelas, desarrolla, entre otras iniciativas, pasantías educativas en 12 de sus plantas, en las que participaron desde 2004 casi 300 estudiantes de escuelas técnicas de distintas regiones del país, al tiempo que brinda capacitación a docentes y charlas de orientación laboral a los alumnos de los últimos años.
En tanto, pasantías, cursos de actualización para docentes, ciclos de capacitación técnica y de orientación laboral para alumnos, así como donaciones de equipamiento informático y de elementos de seguridad son algunas de las estrategias de Tenaris destinadas a escuelas técnicas de Zárate y Campana.
De aquí y de alláAfianzar la benéfica alianza entre educación y trabajo, clave para el desarrollo de un país, es un reto que demanda políticas de Estado de largo alcance, junto al esfuerzo de sectores públicos y privados. Tal, la conclusión de educadores extranjeros y locales que, convocados por la AEA en un seminario organizado recientemente, compartieron experiencias y reflexionaron sobre la vinculación entre escuelas y empresas.
Satisfecha por los resultados alcanzados, Francisca Arbizu, directora del Instituto Nacional de Cualificaciones de España, explicó que a su país le llevó más de diez años, desde el comienzo de los años 90, actualizar la formación profesional (como llaman allí a la educación técnica), acorde con las necesidades del desarrollo productivo.
Establecieron, por ejemplo, de manera obligatoria la formación en centros de trabajo. Se trata de prácticas educativas en actividades productivas que hacen por año unos 250.000 alumnos del nivel medio al finalizar la cursada , durante un trimestre, en jornada completa, y bajo la estricta supervisión de tutores rentados.
"La formación está funcionando como un instrumento de igualdad de oportunidades para acceder al primer empleo", destacó Arbizu, al hablar de los numerosos beneficios que brinda este sistema a escuelas, alumnos y empresas. Según la educadora española, la gran mayoría del 70% de los egresados que se insertan en el mundo laboral, el 30% restante opta por seguir estudios universitarios, lo hace en las empresas donde realizó la pasantía.
Por su lado, Martín Miranda, ex coordinador de Educación Técnica en Chile, explicó que en el país vecino las prácticas profesionales para obtener el título técnico del nivel medio también son obligatorias, con el fin de facilitar la inserción del egresado en el mercado de trabajo. "Desde este año los estudiantes pueden solicitar al Estado la suma de 110 dólares para costear el transporte y las comidas", agregó Miranda.
Por nuestro país, docentes de la escuela pública bonaerense Roberto Arlt, de la cordobesa Dr. H. Dionisi y del instituto privado porteño 13 de Julio, que organizan pasantías, destacaron que las prácticas mejoran la calidad de la educación al permitir a los chicos estar en contacto directo con la última tecnología en las empresas, al tiempo que alientan la necesidad de actualización de los profesores.
También coincidieron en que estimulan la confianza de los alumnos en el tránsito hacia el trabajo, ya que, además de ampliar la mochila con conocimientos técnicos, permiten cultivar competencias laborales, y tener la oportunidad de incorporarse en la empresa, como sucede en muchos casos.
Pero además subrayaron algunas sombras: al no ser obligatorias, alcanzan aún a pocos alumnos, y al no estar rentadas las horas de los profesores-tutores, se dificulta el seguimiento de los chicos en las empresas. "El país aún no tiene instrumentado un sistema adecuado. El vínculo entre las escuelas y la empresa se basa sobre todo en la pura voluntad", se lamentó, en sintonía con sus pares nacionales, Jorge de las Cuevas, director de la Escuela "Roberto Arlt.
Un dato alentador, en tanto, es que, según datos del Ministerio de Educación nacional, en los dos últimos años aumentó el 11,2% la matrícula en escuelas de enseñanza técnico-profesional de todo el país. De 424.201 estudiantes inscriptos en 2005, en 2007 el ciclo lectivo se inició con 471.740 alumnos.
Raquel Saralegui



