DALLAS, Texas.– En un contraste cada día más fuerte con los resultados mostrados hasta ahora por la justicia argentina, un segundo acusado de presionar en Estados Unidos a Guido Alejandro Antonini Wilson para que callara lo que sabe sobre el origen y el destino de la valija con 800.000 dólares que quiso ingresar en Buenos Aires se declaró culpable ayer en los tribunales de Miami.
Como en enero le había ocurrido a Moisés Maionica, un abogado residente en Caracas, ayer se quebró uno de los dos ex socios de Antonini, el también venezolano Carlos Kauffmann, quien en los papeles previos aparecía como uno de los menos involucrados en la operación supuestamente organizada por el gobierno de Hugo Chávez.
Kauffmann admitió que formaba parte de una “conspiración”, por lo que podría ser condenado a un máximo de 10 años de prisión, aun cuando apenas compartió un solo encuentro con Antonini para encubrir en Florida lo ocurrido entre Caracas y Buenos Aires.
El monto exacto de su condena sólo se sabrá el 12 de mayo próximo, cuando la jueza Joan Lenard dictará su sentencia apoyada en las recomendaciones que le presentará el fiscal federal Thomas Mulvihill en las próximas semanas.
Hasta entonces, Kauffmann deberá colaborar con la fiscalía mediante el aporte de nuevos datos y documentos y, llegado el caso, sumándose a la lista de testigos que incluye a Antonini y Maionica en contra de los dos detenidos que, por ahora, siguen defendiendo su inocencia: el también ex socio Franklin Durán y el uruguayo Rodolfo Wanseele Paciello.
Los cuatro fueron detenidos el 11 de diciembre, acusados de actuar como "agentes encubiertos" del gobierno de Venezuela en Florida, donde debían convencer a Antonini de que asumiera como propia la valija del escándalo, detectada en el aeroparque Jorge Newbery el 4 de agosto último.
A cambio de su silencio sobre aquellos US$ 800.000, el grupo le ofreció a Antonini mucho más dinero: US$ 2 millones, más todos los gastos legales, multas y costas cubiertos por la petrolera estatal venezolana Pdvsa (Petróleos de Venezuela S.A.), y a eso le sumaron la promesa de dejar en paz a su familia. Si no aceptaba, según le adelantaron, los gobiernos de la Argentina y de Venezuela lo perseguirían y pondrían en riesgo su "pellejo", al igual que el de su esposa y los de sus hijas, menores de edad.
Al exponer las "bases factuales" de su declaración de culpabilidad en un escrito presentado ayer ante la jueza Lenard, Kauffmann revalidó la tesis central de Mulvihill, quien sostiene que Antonini "llevaba la maleta a pedido de otro de los pasajeros", que el hombre requerido por la justicia argentina y defenestrado por la Casa Rosada "no sabía" que su contenido consistía en US$ 800.000 porque "pertenecía a otro de los pasajeros", que no identificó.
Según la acusación de Mulvihill, el gobierno chavista estuvo involucrado de lleno en el intento de ocultar lo detectado en la Argentina. En particular, por medio de altos funcionarios de su dirección de inteligencia (Disip), pero también de la petrolera Pdvsa, el ministerio de Justicia y hasta la vicepresidencia de la república.
Ahora, ya bajada la guardia de dos de los cuatro acusados, el gran protagonista de esta trama que se resiste aún a ceder es Durán, el hombre acusado de amenazar a Antonini y de servir como garantía ante Caracas de que todo saldría bien. O como el juez Mulvihill detalló ayer, apoyado en grabaciones, fue él quien se ufanó ante un alto funcionario de la inteligencia venezolana de tener a Antonini "bajo control".
Durán, que podría ser condenado a 15 de prisión, es también quien aparece en las grabaciones de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) afirmando que los US$ 800.000 provenían de Pdvsa y tenían como destino la campaña electoral de la actual presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
La sola mención de esos comentarios de Durán por parte del fiscal Mulvihill durante una audiencia en diciembre último causó un terremoto político entre Buenos Aires y Washington que llevaron las relaciones bilaterales a su punto más bajo de los últimos años, con la Presidenta acusando desde la Casa Rosada a Estados Unidos de organizar una "operación basura" y a Antonini de ser su protagonista.
Las pruebasAyer, en el escrito que refrendó su jefe directo, el fiscal general Alexander Acosta, Mulvihill se cuidó de recordar aquellas alusiones explosivas.
Pero la versión completa de esas grabaciones se espera que salgan a la luz durante el juicio oral, que está previsto que comience el 23 de junio próximo, al igual que los más de 4500 documentos que el FBI y la Fiscalía requisaron durante los procedimientos.
A todo ese cúmulo de evidencia se sumarán también los documentos y nuevos datos que, como Maionica ha hecho hasta ahora, según confirmó LA NACION, podría aportar Kauffmann durante las próximas semanas a cambio de una reducción sustancial de su tiempo en prisión.
Mientras tanto, un quinto hombre acusado por las autoridades norteamericanas, Antonio José Canchica Gómez, continúa prófugo.
Aunque en Florida sospechan que el agente de la Disip habría sido trasladado a Cuba, otras voces en Venezuela dijeron durante el fin de semana a LA NACION que continuaría en Caracas, con extremo bajo perfil.
Por Hugo Alconada Mon
Corresponsal en EE.UU.
05.03.0813:28
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