A Emanuel Alvarez sus padres lo llamaban Emi y sus amigos Gordo . Expresaba su pasión por Vélez a través de una bandera que habitualmente colgaba en la parte baja de la platea sur. Allí mismo, lágrimas cargadas de bronca e impotencia se preguntaban por qué jamás volvería a estar entre los que aman a Vélez de verdad. No era un barrabrava y tampoco los veneraba. Es más: se separaba de ellos. Su asesinato, cuando iba al Nuevo Gasómetro, hace nueve días, movilizó las fibras íntimas de los que genuinamente se apasionan con este deporte. La muerte de Emanuel golpeó a todos o, al menos, a la mayoría. La gente de fútbol, al fin, habituada a convivir en medio de un ambiente intolerante, un día se dio cuenta de que no se puede seguir como hasta ahora.
Todos los presentes en el estadio de Vélez vislumbraron que no se trataba de un domingo más, de un minuto de silencio más. No tardarían en darse cuenta de que era una jornada para irse a casa pensando en todo lo que cada uno, desde su lugar, hace mal. Cada uno, con sus responsabilidades a cuestas. Los dirigentes, los barrabravas, los hinchas comunes, los jugadores, los técnicos, los periodistas, la policía... Todos.
Los sueños truncos de Emanuel golpearían fuerte desde el mismo momento en que sus padres, Graciela y Hugo, pisaron el césped del Fortín acompañados por los amigos de su único hijo.
No fue esa sola la diferencia con los domingos anteriores. Si hubo silencio, en Liniers lo hicieron todos los presentes. Los de Vélez y los de River. Y hubo muchos silencios, como si fuese la única herramienta para hacerse oír. Para exigir justicia y memoria. El cuerpo se estremeció ante semejante demostración de conmoción general, expresada en carteles, remeras, banderas y globos negros. Pero la piel se erizó cuando las fotos de Emanuel atraparon todas las miradas en la pantalla gigante ubicada sobre la tribuna local.
Antes del partido, los mensajes se repitieron y quedó la sensación de que la burla a la ley no se puede tolerar más; de que la inopererancia de las autoridades irrita, y de que hay que seguir lamentándose por las 223 víctimas derivadas de hechos de violencia alrededor de las canchas argentinas. El ritual de respeto sólo se rompió cuando todo el estadio cargó contra Julio Grondona, presidente de la AFA, como principal responsable del momento que lo toca atravesar al fútbol.
Tres banderas negras llevadas por los jugadores de las inferiores de Vélez despertaron los aplausos de todos los sectores. "Emanuel Alvarez nos duele a todos, luchemos para que no se repita." "No más crímenes, el fútbol es un juego." "Que no quede en un minuto de silencio más." Y hubo otras que, desplegadas sobre el alambrado local, cortaron el aire. "Periodismo deportivo, hipócrita y mentiroso." "Aníbal Fernández, ministro de Justicia y de Inseguridad." "AFA y policía, corruptos y cómplices."
El conjunto de Vélez salió a hacerle frente a un partido difícil, ya que en la noche del sábado recibió al padre de Emanuel en la concentración, en la que leyó una carta de agradecimiento de la madre. Los titulares ingresaron con una bandera con la inscripción "Gordo presente" . Se soltaron los globos negros y en la popular local se dejó un vacío con los bombos inmóviles y callados sobre los escalones. Los de Vélez extendieron una inmensa bandera negra y los de River se sumaron con otra blanca con la frase "Memoria y recuerdo por Emanuel". A esa altura, cuando a un costado el llanto se sucedía en algunos plateístas, era muy difícil comprender cómo pudo entrar el salvajismo en el fútbol.
Se trató del día en que el fútbol hizo un profundo duelo. El día que los heridos corazones dijeron basta a la impunidad. Basta de violencia. Basta de una vez. Se espera que cada uno, como integrante de una sociedad que exige ser respetada, no deje pasar la oportunidad de mirar hacia adentro y reflexionar para que la irracionalidad no termine con más vidas. Con otros como Emanuel...
Sin detenidos, pero en plena investigación, la policía busca a quien causó la muerte de Emanuel Alvarez. En ese sentido, el presidente de Vélez, Alvaro Balestrini, fue optimista. "Pistas hay. Como abogado sé que no es el momento de hablar, sólo puedo decir que la investigación está encaminada", dijo el titular del club de Liniers.
Por Martín Castilla
De la Redacción de LA NACION
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