RANGUN.- Una semana después del devastador paso del ciclón Nargis por Myanmar (ex Birmania) -donde según las Naciones Unidas un millón de personas seguían sin recibir ayuda- y pese a los pedidos de la comunidad internacional, la junta militar que gobierna al país desde hace 46 años llevó a cabo ayer un referéndum constitucional para reforzar su poder.
La votación, la primera desde las elecciones legislativas de 1990, sólo fue postergada -para el próximo 24 de mayo- en Rangún y en los distritos del delta del río Irrawaddy, la región más afectada por el Nargis, que según nuevas cifras oficiales difundidas ayer dejó 1.500.000 de personas sin hogar, 23.335 muertos y 37.019 desaparecidos, aunque cálculos extraoficiales estiman hasta en 100.000 el número de fallecidos.
Según la junta militar, el referéndum, que transcurrió sin incidentes, fue el primer paso de la llamada "hoja de ruta hacia la democracia", que concluirá, según el plan, con elecciones libres en 2010. Sin embargo, la oposición, que no participó en la elaboración de la nueva Constitución, afirmó que sólo fue una operación para que la junta se perpetuara en el poder.
Entre otras medidas, el proyecto garantiza el 25 por ciento de los escaños parlamentarios a los militares y permite que el presidente entregue todo el poder del gobierno a las fuerzas armadas en situación de emergencia. Además, en caso de una victoria del sí, se impedirá que la premio Nobel de la Paz en 1991, Aung San Suu Kyi, líder de la opositora Liga Nacional por la Democracia (LND), que está detenida, pueda acceder a un cargo público por haber estado casada con un extranjero, que murió de cáncer en 1999.
En 1990, el LND ganó las últimas elecciones generales libres que se desarrollaron en Myanmar, pero los militares ignoraron la votación.
En cuanto a los resultados del referéndum, en el que según el ministro de Protección Social, Maung Swe, podían votar poco más de la mitad de los 53 millones de habitantes del país, la oposición dijo que esperaba un "fraude masivo".
El vocero del LND, Nyan Win, indicó a la revista disidente The Irrawaddy que agentes gubernamentales acudieron a las casas de quienes no fueron a votar y los obligaron a firmar un formulario como que habían depositado el voto.
"Me pagaron. Por eso voté por el sí", reconoció la vendedora Zaw Min Hla. "Yo voté por el sí. Fue lo que me pidieron que hiciera", contó otro habitante.
El diario estatal Nueva Luz de Myanmar explicó en su edición de ayer dónde se debía marcar la cruz en la boleta: en el sí.
En los últimos días, los órganos de información oficiales lanzaron una vasta campaña en favor del sí. Incluso, los militares distribuyeron la ayuda internacional para las víctimas del ciclón con sus fotos y sus nombres en las cajas, según mostró la propia televisión estatal.
En las imágenes se podía ver a los generales -entre ellos, el líder de la junta, Than Shwe- entregando la ayuda a los damnificados. Una de las cajas llevaba el nombre del general Myint Swe, en letras grandes que casi tapaban una etiqueta que decía "Ayuda del Reino de Tailandia".
Por su parte, la oposición pidió a la población que votara por el no, pero no tuvo acceso a los medios de comunicación. Además, una ley promulgada en febrero pasado estableció penas de prisión para quien distribuyera material hostil a la consulta.
En tanto, ayer, mientras lentamente continuaba llegando la ayuda humanitaria, la comunidad internacional siguió presionando a la junta militar para que permita el ingreso de personal extranjero.
Agencias Reuters, EFE, DPA, AFP y AP