Por la presión de los productores agropecuarios del interior, los intendentes de municipios rurales de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe intentarán esta semana convencer a sus gobernadores de que intercedan ante la presidenta Cristina Kirchner para que retrotraiga la aplicación del esquema de retenciones móviles a las exportaciones de soja.
Decenas de intendentes santafecinos se autoconvocarán mañana en diversas regiones. En esos foros se acordará un pedido de audiencia con el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, con la idea de presionarlo para que solicite una reunión con la Presidenta. "Binner los recibirá seguramente después del miércoles", dijo a LA NACION una funcionaria provincial.
"Yo voté a Cristina. Esto no es contra nadie. Es a favor de la producción. Le pediremos al gobierno nacional que retrotraiga la suba de retenciones al 10 de marzo y la suspenda por 60 días para discutir toda la política del agro", dijo a LA NACION Raúl Ponzio, intendente del municipio santafecino de Las Rosas, que lidera esa iniciativa.
Sobre ella dijo haber hablado con sus comprovincianos de Cañada de Gómez, Armstrong, Villa Eloisa, Tortugas y Montes de Oca, región rica en producción de maquinaria agricola, ahora paralizada. Y con varios de sus colegas de pueblos de Córdoba y Entre Ríos.
El gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, prevé impulsar ese reclamo ante la Casa Rosada. En su caso será una reiteración. Schiaretti le había pedido audiencia a la Presidenta hace un mes, en nombre de él y de los 120 intendentes, y lo reiteró anteayer en una nota con legisladores, pero aún ella no se la concedió.
Según anticiparon a LA NACION sus allegados, Schiaretti dará un paso más. En estas horas le reclamará a Cristina Kirchner "que deje atrás las retenciones" para superar el conflicto.
Schiaretti encabeza un frente provincial en favor del campo y reclamará constituir una mesa de discusión entre el Gobierno, las cuatro entidades rurales, y las provincias de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires y La Pampa, que agrupan al 90 por ciento de la actividad rural del país. Pretende discutir allí las retenciones y políticas de Estado para el sector.
El dilema de ScioliEl gobernador bonaerense, Daniel Scioli, por su parte, adelantó para mañana, a las 18, una reunión antes prevista para el miércoles con 15 intendentes del interior provincial que transmitirán el descontento de los productores. Habrá peronistas y radicales.
Previo a ello, a las 16.30, recibirá al titular de la principal entidad ruralista de la provincia (Carbap), Pedro Apaolaza. Y pasado mañana, se reunirá nuevamente con otros tantos jefes comunales del interior rural en conflicto.
De ese modo, Scioli también debió ceder ante la presión de ruralistas, pese a que por su lealtad a Cristina Kirchner se negó a recibir a los presidentes la Sociedad Rural, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Coninagro y la Federación Agraria Argentina.
Allegados a Scioli anticiparon a LA NACION que, por su disciplinamiento con la Casa Rosada, no aceptará hablar de retenciones, ni con intendentes ni con el dirigente Apaolaza. "Sólo abordará las políticas específicas que la provincia tiene para el campo", dicen.
En la convulsionada Entre Ríos, en tanto, hay una fractura política en el peronismo. El gobernador Sergio Urribarri aseguró a LA NACION que no recibirá a los intendentes para hablar sobre las retenciones. Su antecesor y mentor, Jorge Busti, promueve modificar la forma en que se gestionó últimamente la política hacia el sector agropecuario.
Por Mariano Obarrio
De la Redacción de LA NACION
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