Si algo distingue a este segundo paro agropecuario del primero, realizado hace apenas un mes, es que en esta oportunidad, y por primera vez, legisladores y dirigentes justicialistas del interior se atreven a cuestionar en voz alta la política del Gobierno hacia el campo.
La ebullición interna en el oficialismo se siente con mayor intensidad en las provincias de la región Centro, léase Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, el principal corredor agropecuario del país. Allí, el reclamo común hacia la Casa Rosada es que se retome el diálogo y que revise el esquema de retenciones móviles, resistido por los productores agropecuarios.
En Santa Fe, el senador y ex gobernador Carlos Reutemann enfatizó que "este gobierno no tiene feeling con el campo", mientras que el jefe del PJ local, Norberto Nicotra, sostuvo que "no hay crecimiento sin el campo" y criticó el "autoritarismo" con que se maneja el kirchnerismo.
En Córdoba, seis legisladores nacionales se alinearon con el gobernador Juan Schiaretti -distante de la Casa Rosada- y en una declaración conjunta apoyaron la política de la administración cordobesa hacia el agro y reclamaron el regreso al diálogo entre la Nación y las entidades del campo. Ratificaron su lealtad hacia la Casa Rosada, aunque algunos, como el diputado Jorge Montoya, no ocultan su fastidio.
"Hubo actitudes de soberbia por parte del Gobierno; el esquema de retenciones móviles es absolutamente arbitrario, y reconocer que es un error sería una actitud honesta y responsable desde la Casa Rosada", señaló Montoya a LA NACION.
Más medido, su par Alberto Cantero enfatizó la necesidad del diálogo y elogió las medidas que ofreció el Gobierno hacia los pequeños y medianos productores. Sin embargo, sostuvo que debiera haber un piso y un techo en las retenciones al agro. "De otra manera peligran las ganancias de algunos sectores", dijo a LA NACION.
En Entre Ríos, los reclamos se combinan con la fuerte disputa interna que enfrentan a Jorge Busti, jefe del PJ local, que marcó distancia del Gobierno, y el gobernador Sergio Urribarri, afín a la Casa Rosada. Busti concurrió ayer al corte que los ruralistas realizan en el túnel subfluvial y allí enfatizó: "Yo soy oficialista y vengo a decirles que estas medidas [las retenciones] no me gustan". Y añadió: "Más allá de los costos que tenga al venir acá, yo digo que las voy a combatir en el marco de la institucionalidad".
Luego, en diálogo con LA NACION, Busti confió en que este conflicto "no divida a la sociedad". "Estamos queriendo el éxito del gobierno nacional, porque si le va bien, nos va bien a todos los argentinos", dijo, concepto que tomó el diputado nacional Gustavo Zavallo. "Ratificamos nuestra pertenencia al gobierno nacional, pero hay que entender que los ruralistas no son terratenientes, oligarcas ni golpistas", sostuvo.
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