WASHINGTON.- Si algo podía serle de ayuda a Hugo Chávez en estos días de revelaciones incendiarias sobre sus vínculos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) era un "ataque del imperio". Y, como a veces pasa, un avión militar de Estados Unidos, destinado a la lucha contra el narcotráfico en el Caribe, violó el espacio aéreo venezolano. ¡Bingo!
Chávez no necesita más que eso para distraer la atención del contenido de las computadoras de las FARC y reafirmar que su lucha es la lucha de "nosotros", los latinoamericanos oprimidos, contra "ellos", los "yanquis opresores" que quieren quedarse con toda la región, su "patio trasero".
Para complicar aún más el panorama, Chávez podría cosechar otra ayuda desde esta capital. El ala más dura de la administración Bush (en el Consejo de Seguridad Nacional), legisladores republicanos como Connie Mack e Ileana Ros-Lehtinen, y la senadora por Texas Kay Bailey Hutchison, quieren que Estados Unidos incluya a Venezuela en la lista de "patrocinadores del terrorismo", junto con Cuba, Irán, Siria, Corea del Norte y Sudán.
En teoría, esa declaración reduciría los vínculos políticos, comerciales y financieros de Venezuela con el resto del mundo. Se congelarían las exportaciones de petróleo venezolano a Estados Unidos y otras empresas que negociaran con Caracas podrían recibir sanciones.
En la práctica, no obstante, el riesgo es que las sanciones no sean tales para Venezuela, que goza de los petrodólares y continuaría su comercio con China, Rusia, Irán, Europa y América latina. Al fin y al cabo, los españoles extendieron su influencia (y sus inversiones) en Cuba cuando Washington endureció su embargo.
Más aún, declararlo el sexto "Estado patrocinador del terrorismo" convertiría a Venezuela en un "paria", a los ojos de los estadounidenses, pero en una "víctima" para muchas otras naciones que, año tras año, por ejemplo, reclaman en las Naciones Unidas que Estados Unidos levante sus sanciones contra Cuba.
La IV FlotaEn esa línea fue leída la reactivación de la IV Flota estadounidense en varios países de América latina, entre ellos Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua, pero también en Brasil. Todo esto lo sabe el ala más pragmática de la administración Bush y de los republicanos, al igual que un amplio sector demócrata, que promueven otras acciones, más precisas.
Entre esas voces más pragmáticas se destacan dos: el subsecretario de Estado para las Américas, Tom Shannon, y el veterano senador republicano y referente del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, Richard Lugar. Pero no son los únicos que consideran que incluir a Venezuela en la lista de países que apoyan el terrorismo tendría el impacto de una "bomba atómica" diplomática, es decir, tomaría décadas recuperar la relación bilateral y regional después de eso.
"Si Estados Unidos hace algo así, hará de Jesús frente al Lázaro muerto que hoy está a punto de ser Chávez. Lo ayudaría a resucitar de entre los muertos", ofreció como metáfora ante LA NACION una voz estadounidense, al tanto de las discusiones en esta capital.
Shannon y Lugar, entre otros, promueven concentrarse en los funcionarios, militares, empresarios y fundaciones cuyos vínculos con las FARC surgen de las computadoras de Raúl Reyes y que Estados Unidos pueda corroborar. En ese caso, se congelarán todos sus activos del mundo y se convertirán en parias, cuando no amerite también pedir su captura internacional y extradición.
Por escrito, Lugar también reclamó al secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, que convocara a "audiencias públicas" dentro de la órbita del Comité Interamericano Contra el Terrorismo. "Si durante ese proceso se descubren evidencias del efectivo apoyo a las actividades de las FARC, deberán impulsarse acciones a través de las autoridades multilaterales relevantes, seguidas por apropiadas medidas legales internacionales", reclamó en una carta cuya copia obtuvo LA NACION.
Esa prédica también es apoyada por medios de comunicación de peso en este país, como The Washington Post . En un editorial, les pidió a los gobiernos de Estados Unidos y de Colombia que se concentren en lo específico, en vez de declaraciones generales contra Chávez y el presidente ecuatoriano, Rafael Correa. "Deberían firme, repetida e ininterrumpidamente confrontarlos con la evidencia y pedirles respuestas." De ese modo, "el escándalo de las laptops seguramente profundizará el agujero político en el que la teórica revolución «bolivariana» se está hundiendo", afirmó el diario.
En esa línea, incidentes como el que se conoció ayer con el avión militar estadounidense lo complican todo.
20.05.0819:34
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