En medio del conflicto desatado entre el Gobierno y el campo, la Iglesia realizó ayer una fuerte apuesta al diálogo y a la oración al tiempo que negó que se haya ofrecido como mediadora entre los actores del conflicto.
El cardenal Jorge Bergoglio, presidente del Episcopado y arzobispo de Buenos Aires, firmó ayer un comunicado en el que la comisión ejecutiva de la Conferencia Episcopal afirmó que, "en estos momentos de tensión, se hace necesario y urgente que el Gobierno y las agrupaciones representativas del campo lleguen a un acuerdo".
El comunicado del Episcopado fue difundido al mediodía de ayer, cuando el campo se aprestaba a anunciar el levantamiento del paro. El texto está firmado, además de Bergoglio, por los vicepresidentes de ese organismo, monseñores Luis Villalba (Tucumán) y Agustín Radrizzani (Mercedes-Luján), y por su secretario general, Sergio Fenoy (San Miguel).
En escasas 24 líneas, el texto recuerda que la democracia en el país aún debe superar el desafío de afrontar el diálogo como signo de un crecimiento genuino. Para ello, repiten una frase del mensaje sobre el "compromiso ciudadano y las elecciones" suscripto por todos los obispos, reunidos en asamblea plenaria en abril del año pasado.
A la vez, el comunicado sostiene: "La experiencia nos ha enseñado que una sociedad no crece necesariamente cuando lo hace su economía, sino sobre todo cuando madura en su capacidad de diálogo y en su habilidad para gestar consensos que se traduzcan en políticas de Estado, que orienten hacia un proyecto común de Nación. Este sigue siendo un fuerte desafío para nuestra democracia".
Los obispos aclararon que "esta afirmación tiene especial vigencia en estos momentos de tensión en que se hace necesario y urgente que el gobierno y las agrupaciones representativas del campo lleguen a un acuerdo. Lo necesitamos todos los argentinos, pero particularmente los pobres, que son quienes más sufren las consecuencias de esta situación".
Luego, con tono pedagógico, las máximas autoridades de la Iglesia explicaron que en democracia, para alcanzar la solución de los problemas, las instituciones deben privilegiar "el diálogo por sobre toda muestra de violencia verbal o física, buscando más las coincidencias que la acentuación de las diferencias y teniendo siempre como horizonte el bien común".
Por otra parte, agregaron que "esta búsqueda debe darse en un clima de honestidad y respeto".
Paralelamente, el arzobispado porteño, conducido por Bergoglio, convocó a todos los católicos a concurrir a la Plaza de Mayo el sábado próximo, para la celebración de Corpus Christi y a rezar con "oración fervorosa por nuestra patria". La convocatoria se extendió al domingo 25, cuando el Gobierno en pleno estará en Salta festejando la fecha patria y la Presidenta no presenciará el histórico tedeum en la Catedral.
Plaza de MayoBergoglio aprovechó la coincidencia, ofrecida por los calendarios litúrgico y civil, y convocó a "todo el pueblo de Dios" a concurrir a la Plaza de Mayo para la misa que celebrará el sábado, a las 14.30, frente a la Catedral y a rezar por la patria.
Días pasados, cuando arreciaban las interpretaciones políticas sobre la realización del tedeum, se conoció su decisión de optar por la oración. Una gacetilla del Arzobispado porteño explicaba: "Es deseo de nuestro arzobispo cardenal Jorge Mario Bergoglio que se dediquen esos dos días (por el sábado 24 y domingo 25) a la oración fervorosa por nuestra patria".
Por otra parte, voceros de la Comisión de Pastoral Social del Episcopado, que preside el obispo de San Isidro, monseñor Jorge Casaretto, negaron ayer a LA NACION que alguno de sus miembros se haya ofrecido para mediar en ese conflicto según lo informado por una agencia de noticias.
No obstante, informaron que Casaretto y el presidente de la Comisión de Justicia y Paz, Eduardo Serantes, recibieron el domingo pasado en San Isidro a algunos representantes de las entidades del campo para dialogar sobre el conflicto que los mantiene enfrentados con el Gobierno.
Por Silvina Premat
De la Redacción de LA NACION
20.05.0820:22