La decisión del campo de levantar el paro a partir de mañana trajo alivio al Gobierno, aunque no el suficiente como para que la presidenta Cristina Kirchner convoque al sector a dialogar.
En la Casa Rosada esperaban que los líderes de las entidades rurales pusieran fin a la protesta ayer mismo, pero como el paro continuará por otras 24 horas la Presidenta debatirá hoy con sus funcionarios si será ella misma quien reciba a los representantes ruralistas o si continuarán las reuniones técnicas que quedaron pendientes hace dos semanas.
Ayer, en los pasillos del primer piso de la Casa de Gobierno se esperó con impaciencia el anuncio del campo, y hasta hubo versiones sobre contactos telefónicos entre Cristina Kirchner y sus funcionarios con los dirigentes agropecuarios. El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, negó a LA NACION que hubiesen existido tales llamadas, pero voceros del campo habían dejado trascender temprano, cuando el hermetismo se apoderaba de la tarde de definiciones entre los dirigentes rurales, que el presidente de la Sociedad Rural, Luciano Miguens, había hablado con Cristina Kirchner. El propio Miguens lo negó también en diálogo con LA NACION.
Según algunas versiones, el jefe de Gabinete se comunicó con Fernando Gioino, de Coninagro, pero desde el Gobierno lo descartaron. Sí hubo diálogo entre el vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Néstor Roulet, y el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza.
"Sin el paro, los vamos a recibir", ratificó ayer el jefe de Gabinete, pero pidió esperar hasta mañana, cuando se haga efectivo el fin de la protesta, para informar sobre la metodología con la que el Gobierno seguirá en esta nueva etapa de negociaciones.
De los cruces de llamadas el agro se llevó el compromiso de que mañana los recibirá algún funcionario o bien la propia Presidenta, según informaron voceros de los ruralistas.
Una de las posibilidades que maneja la Casa Rosada es que aparezca en escena el ministro de Economía, Carlos Fernández, hasta ahora ajeno a las discusiones con el campo. Los dirigentes ruralistas, según dejaron trascender a LA NACION, ven con agrado que el titular del Palacio de Hacienda se involucre en el conflicto. Le reconocen el hecho de no haber estado involucrado en los fallidos diálogos anteriores.
Creen, además, que el rol del secretario de Agricultura está desdibujado y recuerdan el último encuentro, cuando el regreso al paro era inminente, la frase con la que los recibió De Urquiza: "Carezco de atribuciones para hablar sobre las retenciones".
Por eso en el sector agropecuario esperan un interlocutor válido, pero no consideran que sea un desplante que la Presidenta no los reciba. "Nos conformamos con los resultados", destacó Miguens.
El mismo temarioEn la Casa Rosada dijeron ayer que se retomará el temario que quedó pendiente hace dos semanas, después del entredicho público entre los ruralistas y Alberto Fernández por la posibilidad de modificar las retenciones. Dos fuentes oficiales dijeron anoche a LA NACION que la Presidenta no tiene en estudio una propuesta adicional para poner sobre la mesa de debate más allá de lo que presentó en la última reunión.
El Gobierno se compromete a discutir las retenciones siempre que se hable sólo de un aspecto de la resolución que puso en marcha el ex ministro de Economía Martín Lousteau: los mercados a término. Anoche, funcionarios de alto nivel reiteraron que no se modificará el sistema móvil, pero sí informaron que se podrán analizar los efectos que la medida implica para los mercados a futuro.
Una de las posibilidades entonces es ponerle un techo al porcentaje que el Gobierno se queda si el precio de la soja, el grano que motivó la mayor polémica, alcanza los 600 dólares la tonelada. En el escenario actual, el Estado se queda con el 95 por ciento de la ganancia.
Ese punto es el último de la agenda de trabajo para el sector agropecuario que elaboró el Gobierno y que le presentó a la dirigencia rural hace dos martes. Ahora en la Casa Rosada están dispuestos a debatirlo de inmediato, tal como exigía el campo.
En el Gobierno creen que la información sobre las llamadas con la cúpula del poder que dejó trascender el campo tenía como finalidad calmar a las bases, que esperan gestos concretos por parte de la Casa Rosada para no volver al paro.
Por Mariana Verón
De la Redacción de LA NACION
22.05.0818:01
20.05.0822:21