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Suplemento Cultura
Publicado en la ed. impresa: Suplemento Cultura
Miércoles 8 de octubre de 1997
 
Muy buena literatura de entretenimiento
 

El color del suspenso

 

EL SASTRE DE PANAMA Por John Le Carré(Emecé)

 
 
 

UN sastre inglés de origen judío radicado en Panamá, obsesionado por la culpa y en dificultades económicas. Un joven agente secreto adiestrado para alcanzar sus objetivos no importa por qué medios. Son argumentos suficientes para que un hábil urdidor de tramas construya una novela.

Pero, además, este libro contiene muchos otros ingredientes. Gran parte de ellos, utilizados por el autor a lo largo de su dilatada vida literaria; otros, novedosos, adecuados al juego geopolítico de este fin de siglo.

El famoso servicio secreto británico y su avezado cuerpo diplomático son protagonistas conocidos desde las primeras novelas de Le Carré; japoneses empresarios mafiosos, poderes corruptos, son actores nuevos, así como el paisaje, que se traslada de la frontera europea de la guerra fría a una de las nuevas regiones conflictivas del planeta: Panamá y su Zona del Canal, este último a punto de pasar a manos panameñas como consecuencia del tratado Torrijos-Carter de 1977.

La acción se juega entre una gama de personajes magníficamente descriptos: en primer lugar, el protagonista, el sastre Pendel, marcado por la culpa de un pasado del que se avergüenza, pero sobre todo por su educación judía; el ambicioso agente secreto en busca del éxito y el enriquecimiento rápido; el espía burócrata que vive de sus especulaciones oficinescas y se aterra cuando debe salir a afrontar la realidad; el magnate de los medios de comunicación, ansioso de poder, inescrupuloso y teorizador político delirante; la esposa puritana y alcohólica del sastre, y una galería numerosa de personajes secundarios llenos de vida propia.

Los treinta años pasados desde que aparecieron El espía que llegó del frío y Llamada para el muerto no han marchitado la frescura de las fórmulas que, reutilizadas por el autor con ajustes que las renuevan sin traicionarlas, funcionan a la perfección. La ironía, las observaciones sagaces sobre las causas ocultas del comportamiento humano, la crítica de costumbres, los apuntes sobre la injusticia social -tal vez lo único cuya inclusión se siente algo forzada- son elementos que siempre resultan eficaces cuando se los maneja con inteligencia. El dominio del oficio de narrador que ejerce Le Carré le permite, incluso, rescatar un recurso cuya eficacia literaria parecía haberse agotado con la novedad y volver a utilizarlo con excelentes resultados. Se trata del rol del falso informante, protagonista de la magnífica Nuestro hombre en La Habana, de Graham Greene, al cual John Le Carré rinde homenaje en esta novela.

El sastre de Panamá es un libro muy recomendable para aquellos que gusten de la literatura de entretenimiento de buena ley, es decir, la que se apoya en un sólido soporte literario. (Traducción de Carlos Milla Soler; 395 páginas).

Jorge Andrade
(c) LA NACION


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