Los poderes de Robert Downey Jr.

El actor vuelve al ruedo como protagonista de esta superproducción, que se estrenará mañana en los cines
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29 de abril de 2008  

LOS ANGELES ( The New York Times ).- Mírenlo parado ahí, la gran estrella de cine en la gran superproducción, el Hombre de Hierro casi sin rastros de fragilidad humana. Hasta hace cinco años, las únicas veces en las que podía verse a Robert Downey Jr. en la tapa de los diarios era cuando recibía visitas en la cárcel. Sin embargo, cuando el estudio Marvel debió elegir al protagonista de la primera de una potencial serie de films como es Iron Man: el Hombre de Hierro -que se estrenará mañana en nuestro país- apostó a Downey Jr. El actor no sólo volvió, sino que además lo hizo de la mejor manera.

Durante años existieron dos lugares comunes acerca de Downey: "El mejor actor de su generación" (por su papel en Chaplin , nominado al Oscar), generalmente seguido por "drogadicto irrecuperable" (basado en sus numerosas detenciones y recaídas). Frente a tal dualidad, el actor es elíptico, pero no hay dudas de que detrás de todas esas definiciones alegóricas hay un actor ferozmente ambicioso. Ahora sobrio y muy productivo (también participa de la comedia Tropic Thunder , de Ben Stiller), y totalmente comprometido con su presente, Downey Jr. se sienta en su casa al final de un cul de sac en Brentwood y parece bastante menos sorprendido que el resto de nosotros. "La gente que hizo esta película dijo que iba a hacer pruebas de cámara con varias personas. Pensé que, así como conseguí de ese modo el papel de Chaplin , quizá funcionara de nuevo. Si vas a gastar cien millones de dólares en una película, ¿por qué no cerciorarse de tener al que lo hace mejor?", explica.

No lleva más que ver el avance de Iron Man para percibir que Downey llegó a la prueba y dijo "sí, este papel es mío". Es que hay una lógica detrás de la elección del intérprete para esta película. Después de todo, el film cuenta la historia de Tony Stark, un inventor transformado en multimillonario empresario armamentista. Le gustan las armas poderosas y las mujeres insinuantes y parece haber extraviado su conciencia. Luego de derrochar su vida y armar escándalos por doquier, Stark tiene una experiencia cercana a la muerte y encuentra la forma de cambiar su vida. ¿Les suena?

El Hombre de Hierro es un héroe totalmente mortal, producto de la habilidad y la tecnología más que de la mutación de una picadura de araña. En la película, Tony Stark cae prisionero de una milicia en Afganistán, pero usa sus conocimientos, una buena cantidad de metales pesados y un corazón tan enfermo como persistente para realizar un espectacular escape. Para lograrlo, construye una especie de superexoesqueleto, la otra estrella de la película. Restos de esa armadura todavía parecen estar en su lugar en Los Angeles, donde Robert Downey Jr. usa la retórica para esquivar preguntas acerca de su pasado, prefiriendo detenerse en el entusiasmo de los fanáticos del cómic y en frotarse las manos frente al tour mundial de presentación de esta superproducción.

Cuando los actores serios aceptan trabajar en películas basadas en historietas, generalmente se tapan la nariz con los dedos y aceptan el cheque. Downey no está dispuesto a hacerlo. A los 43 años, no puede creer lo en forma que está para componer a un superhéroe, y ve a la Gran Película de Historietas como una reivindicación popular luego de años de films que tenían pedigrí cinematográfico pero poca audiencia. "He participado en superproducciones y nunca tuve problemas. Lo que es vergonzoso es que Hollywood se ha llenado de idiotas que piensan que porque tienen 500.000 dólares y una gorrita con el nombre de una compañía son cineastas", explica, comiendo pescado bajo un gigantesco cuadro de Tobias Keene. "Tomó un largo tiempo llegar a esta gratificación. Pero Richard Attenborough me dijo que un día mi ambición superaría todos mis otros impulsos y entonces encontraría el camino."

Y los impulsos de Downey permitieron anécdotas extraordinarias, como aquella vez en la que se encontró con el director Mike Figgis descalzo, dos horas tarde y empuñando una escopeta. En 1996, el actor fue detenido por la policía, que encontró en su auto una Magnum .357 y pequeñas cantidades de heroína y cocaína. Un mes después fue detenido por ingresar en propiedad privada bajo la influencia de sustancias ilegales, tras desmayarse en la casa de un vecino. También hubo incontables rehabilitaciones que no funcionaron y estadías en distintos penales.

Pasado y presente

Un guiño a su prontuario se cuela en el guión de Iron Man: el Hombre de Hierro , que comienza con el guante de Tony Stark envolviendo una petaca de whisky, acelerando en una camioneta Humvee con "Back in Black" de AC/DC atronando en el estéreo y Downey luciendo más que incorregible. Cuando el personaje de Gwyneth Paltrow, la leal e idealista asistente de Stark (quien la verá con otros ojos al final de la película), descubre la identidad de su álter ego, el actor pone su mejor cara de nada y le responde: "Seamos sinceros: no es en lo peor en lo que me descubriste". Ese diálogo recurrente -entre el público y el actor, entre el pasado y el presente de Robert Downey Jr.- le otorga al film un poder simbólico infrecuente en este tipo de producciones. En esta entrevista, el actor prefirió dejar esa historia para que sea leída entrelíneas. "Me di cuenta recientemente de que no tengo por qué hablar del siglo pasado", dijo, con un gesto terminante. Pero lo hizo. "Tengo un punto de vista político bastante interesante, y no es algo que suelo publicar por aquí, pero no podés pasar de dormir en una suite de 2000 dólares la noche a un penal, entender realmente de qué se trata estar preso y seguir siendo un liberal. No podés. No le desearía esa experiencia a nadie, pero fue muy educativo para mí."

Su romance con las drogas no terminó cuando salió de prisión. En 2003 era un reincidente crónico por el que las compañías de seguros no se hacían responsables. Como una estrella de cine con muchos amigos, vivía una vida sin consecuencias hasta que finalmente colmó la paciencia de la industria del espectáculo. Cuando fue despedido de la serie Ally McBeal , tocó fondo en un Burger King. Allí tiró todas sus drogas en el océano Pacífico y, mientras comía una hamburguesa, decidió que era hora de terminar con todo eso. Y es parte del sueño americano que, cinco años después, uno puede entrar en cualquier local de la cadena en los Estados Unidos y pedir un combo infantil y conseguir el muñequito de Robert Downey Jr, como Tony Stark.

Downey, quien confiesa haberse despertado más de una vez en un charco de su propia sangre cuando estaba en prisión, es un luchador. "Probablemente lo que tengo en común con mi personaje es la capacidad para tolerar y sobrevivir el conflicto, tener coraje bajo fuego. Con esa mentalidad no encajo demasiado bien en el mundo fuera de las bases militares", confiesa.

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