Suscriptor digital

Mitos y realidades del payador Santos Vega

El romanticismo y el misterio caracterizan a esta figura que fue objeto de una vasta obra artística y literaria
(0)
3 de mayo de 2008  

Cuando un personaje adquiere contornos de leyenda en el pueblo que busca una identificación ideal, el transcurso del tiempo -que borra lo imperfecto- no hace más que alentar su dimensión y fantasía. De tal laya es, sin duda, el payador Santos Vega, sea realidad o leyenda. La bibliografía al respecto es profusa y valiosa. Seguramente, el general Mitre supo aprehender los relatos, acaso deshilvanados, del gauchaje de fines de 1830, con su carga de admiración y pesadumbre, para decir: "Cantando de pago en pago/ y venciendo a payadores/ entre todos los cantores/ fuiste aclamado el mejor." Lo que implica la existencia real de Vega e inspira el interés por investigar esa azarosa vida del payador. César Jaimes, en su empeñosa investigación, refrenda las certezas de Ventura Lynch en Cancionero bonaerense , acordes con Mitre. Es el hombre de Azul, Paulino Rodríguez Ocón, quien narra la muerte de Vega en los pagos del Tuyú, en la estancia de Pedro Sáenz Valiente, todo hilvanado con la diligente investigación de Elvio Bernardes Jackes y con la imagen que plasmó Luis Perlotti en un monumento. Podría decirse que la culminación en el trazado del perfil de Vega es el trabajo de Roberto Lehman Nitsche, tan identificado con los personajes de nuestra tierra.

Pero hay un Vega inmiscuido más allá de su existencia real. Para ello contribuyó la novela de Ricardo Gutiérrez y la famosa payada con el diablo. El circo criollo, el teatro, el cine conformaron esa dimensión. La primera versión teatral fue la de Juan Carlos Nosiglia y data de 1893. El manuscrito original perteneció a José Podestá, primer intérprete, la segunda adaptación, seguramente también con el mismo actor, dice: "Santos Vega, drama criollo de Domingo Spindola (1903/1904)". Este personaje, interesante si los hay, cuya polifacética obra, como su personalidad y aun la correcta grafía de su apellido (Espíndola) es acreedora a un estudio particular. No tenemos conocimiento de la versión completa de Nosiglia, sí la de Espíndola, atesorada por actores criollos o descendientes. En la versión del filme mudo, producido por el empresario Luis Colombo, el protagonista también era José Podestá, en tanto Ignacio Corsini interpretaba a su amigo Carmona. Ignoramos la razón por la que, siendo cantores ambos, la payada -única parte oral de la película- se hizo con las voces de Raúl Romero como Vega y Ramón Olmos, como el diablo. Hemos hablado de numerosas versiones de la obra. Pretendemos obtener el mayor registro. Por ejemplo, que en 1933, la compañía teatral de Pedro Gómez Grimau, actor y autor, estrena en el teatro Onrubia, ubicado en las calles Victoria y San José, de la ciudad de Buenos Aires, la Fantasía en verso y cuatro cuadros de Santos Vega , de la que es autor e intérprete, con un gran elenco, integrado, entre otros, por la familia Berón en lo musical y las actrices Felisa Begué y Dina Franco. Recordemos que Gómez Grimau tuvo éxito radial con la creación de su personaje gauchesco Don Braulio Lucero.

Por los años veinte, se conoce el poema gauchesco-teatral Santos Vega , de Serviliano Molina, casado con la actriz y cancionista Amelia Lamarque. La obra conserva los personajes y la adaptación de Espíndola. Una de las últimas versiones fue realizada por un integrante de una famosa familia circense: el actor y cantor Miguel Angel Gani, que lleva por título Estampas de Santos Vega , el original está fechado en Charata (Chaco) el 16 de septiembre de 1964. Al hablar de las primeras versiones de Santos Vega, citan con frecuencia la de Juan Carlos Nosiglia.

Jacobo A. de Diego, uno de los más prestigiosos críticos teatrales, nos informó oportunamente que con motivo del estreno de la versión de Antonio Pagés Larraya, el 10 de abril de 1953, con la actuación protagónica de Francisco Martínez Allende, el actor chileno, en crónica de la revista Mundo Radial dice que el personaje fue objeto, por parte de Juan Carlos Nosiglia, de dos dramatizaciones en el mismo año, o sea, en 1894.

En la brevedad de una nota es imposible aprehender la realidad de personaje tan controvertido, pero estos aportes intentan contribuir a esclarecer a Vega, real o imaginario, con su romanticismo y su misterio.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?