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El más rápido de Fulton, Tandil y alrededores

Corredor amateur, Santamaría arregla molinos, salva vidas y gana trofeos
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6 de mayo de 2008  

FULTON (Especial).- "De chico corría así nomás, por jorobar. Un día mi padre me dijo: Tenés que correr de a pie , y empecé a correr en la carrera más importante de la zona, la Tandilia, de 11.200 metros; salí primero y después no paré de correr", dice el fultense César Santamaría, molinero, alambrador y corredor amateur veterano en categoría B.

Comenzó corriendo en alpargatas, con suelas de goma. "Pero cuando hace calor, los pies empiezan a caldear, por eso ahora corro con zapatillas. Pero unas más o menos, no de marca", refiere el hombre afincado hace décadas en Fulton, pequeña población bonaerense, más cerca de Tandil que del progreso, con estación de tren y todo, en la que conviven unas 70 personas, casas simples con techos verdes de zinc, un cinturón de sierras y un casi interminable monte de eucaliptos interrumpido por la Laguna del Comesario. Cuna de bravos domadores, sabrosos quesos y leyendas, además.

Un muchacho legendario

Se dicen muchas cosas de Santamaría: hoy, a los 56 años, lo van a buscar a su casa con la misma urgencia para arreglar un molino, alambrar un potrero o participar en una carrera de a pie. Y en la comunidad se lo tiene por alguien muy solidario, que ha participado activamente ayudando a sus vecinos en momentos de crisis, como la gran inundación que soportó esa zona en los años 80. Cuentan que salvó la vida de más de uno, entre ellos, a don Arturo, el peluquero, al que se le había volado el techo de su casa, y a un Ugarte, que se hallaba acalambrado y hundido hasta la mitad del cuerpo en medio de un rastrojo de girasol.

Una vez, Santamaría ganó una carrera de 10 kilómetros en Balcarce, con sólo un pie calzado: la otra zapatilla la llevaba en la mano.

Aunque no lleva un registro de las carreras que ha ganado, sabe que el año último corrió en 44 y las ganó todas, y este año lleva ganadas 11. Tampoco puede calcularlas por la cantidad de trofeos que conserva, porque muchos de ellos fueron reciclados y donados por Santamaría en otras carreras a beneficio de la escuelita de su pago o, como la última que organizó, para ayudar a la filial tandilense de Cáritas.

Un dato para el asombro: las dos últimas carreras ganadas por el crédito fultense fueron en el mismo día, en febrero último. Una tuvo lugar por la mañana en Tandil y la otra, a la noche, en Necochea. Carreras de cross de 8 y 5 kilómetros, respectivamente.

El secreto del éxito

No entrena nunca, sale a correr cuando no está trabajando. No toma alcohol, no fuma ni le gustan las gaseosas. Ni siquiera toma sidra para fin de año. Acompaña los asados con agua, pero prefiere las pastas.

"A veces salgo a correr con Ana María, mi señora, o con mis nietos Florencia y Nicolás. Vamos por los alrededores de Fulton, 360 metros dentro del pueblo, y después pasamos por el boliche de Pepe García, donde hacemos las compras", detalla.

Y sigue: "En las carreras les gano a pibes de 17 y 22 años. No es cuestión de edad. Arranco tranquilo, despacio... Todos salen ligero, pero si se trata de 8 kilómetros no se puede arrancar rápido, a los 1500 uno afloja, y es difícil que el que afloje se recupere después. Entonces lo voy midiendo, me levanto y me le voy encima. También me cuido mucho cuando hago trabajos de molinero: me coloco rodilleras, coderas y además tengo que estar alerta por el contacto que puedo tener con las yararás. El otro día maté, de un varillazo, una que medía 1,35 m de largo, y pegaba unos saltos bárbaros".

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