Según encuestas, la gran mayoría pide modificar las retenciones

En un estudio, el 78% opinó que el Gobierno debe dar marcha atrás con el aumento
Laura Capriata
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10 de mayo de 2008  

A pesar de que el Gobierno ya dio por iniciada una nueva batalla con el campo, el 78 por ciento de los argentinos quiere que la Casa Rosada dé marcha atrás con las retenciones y continúe el diálogo con los productores. En la provincia de Buenos Aires, bastión del peronismo, se repite el fenómeno nacional: para el 75 por ciento de los bonaerenses lo más indicado sería volver al esquema anterior.

Los datos pertenecen a dos encuestas, la primera de Felipe Noguera Consultores y la segunda de Management & Fit. Los dos trabajos muestran un rechazo de la opinión pública a la vuelta del conflicto y un pedido explícito de resolver las diferencias entre el Gobierno y el campo por medio del diálogo.

"La gente básicamente está pidiendo razonabilidad a todas las partes involucradas en el conflicto", señaló Mariel Fornoni, directora de Management & Fit.

"La opinión pública argentina apoya la idea de retrotraer las cosas antes del 11 de marzo [fecha de la suba de las retenciones] y que las partes se sienten a dialogar", sostuvo Noguera en las conclusiones de su trabajo.

Según su estudio, quizás el pedido de retrotraer las retenciones se explique porque el 58 por ciento de los consultados comparte la postura del campo: cree que sin ellas se podría producir más y los precios de los alimentos bajarían. La encuesta muestra que casi la mitad de los consultados (48%) les da la razón a los productores en su reclamo, mientras que un 19 por ciento cree que la postura acertada es la del Gobierno.

Cuando se les pregunta a los encuestados quién actúa con mayor buena fe para resolver al conflicto, el resultado es muy similar: el 45 por ciento elige al campo y el 20 por ciento al Gobierno. "Las opiniones favorecen al campo en una proporción de dos a uno", observó Noguera.

Otra conclusión del estudio es que los argentinos tienden a rechazar el argumento oficial de que los precios suben por culpa del campo. El 39 por ciento de los entrevistados culpó al Gobierno por la inflación; el 24 por ciento a todos los actores por igual; el 18, a los comerciantes, y sólo el 14 culpó a los productores. Al Gobierno le fue peor en la búsqueda de responsables por el desabastecimiento. Casi la mitad de los consultados (47%) dijo que la culpa era de la Casa Rosada.

Si bien la balanza hoy se inclina para el lado del campo, los analistas coinciden en que, a mediano plazo, la evolución del apoyo social a la protesta va a depender de la metodología que usen los productores. "El 70 por ciento de la gente no quiere cortes de rutas", explicó Santiago Lacaze, director de Ipsos Mora y Araujo.

El mismo número de rechazo a los cortes manejan casi todas las consultoras; por eso el humor social en favor o en contra del reclamo dependerá en buena parte de que los dirigentes del campo puedan contener a sus bases para permitir el paso de personas o mercaderías.

Estrategias

"Los dirigentes del campo tratan de seguir una estrategia que optimice la huelga y minimice sus efectos", sintetizó Eduardo Fidanza, director de Poliarquía. Sin embargo, en opinión de Fidanza, será una tarea difícil, porque "están prevaleciendo los actores más duros", tanto en el Gobierno como entre los productores.

Para la Casa Rosada, el tema se complica. "Se generó una situación de crispación social, que se unió con la inflación", opinó Carlos Germano. Para el analista, la opinión pública reclama "políticas confiables de mediano y largo plazo" y el fin de la improvisación. En este escenario, parece imposible buscar ganadores y perdedores.

Al Gobierno el paro le provocará un desgaste político que nadie sabe dónde terminará, y al campo le genera un desgaste económico (porque no venderá su mercadería), que no podrá sostener demasiado en el tiempo.

"Un juego muy peligroso que suma cero: todos pierden", como lo definió Lacaze.

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