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La Plata: el Papa nombró a un arzobispo coadjutor

Es monseñor Héctor Aguer, que sucederá a Carlos Galán
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27 de junio de 1998  

Juan Pablo II nombró arzobispo coadjutor de la arquidiócesis de La Plata a monseñor Héctor Rubén Aguer, que actualmente es obispo auxiliar de Buenos Aires y vicario de la zona Belgrano.

El nuevo coadjutor sucederá automáticamente al actual arzobispo, monseñor Carlos Galán, de 73 años, cuando éste se retire.

Los obispos deben presentar sus renuncias al Sumo Pontífice al cumplir los 75 años. El Papa puede aceptar la dimisión o mantener al prelado en el cargo, como ocurrió por un pronunciamiento expreso en los casos del cardenal Raúl Primatesta, en Córdoba, y de monseñor Italo Di Stefano, en San Juan.

Juan Pablo II había seguido un mecanismo similar al nombrar a monseñor Jorge Mario Bergoglio como arzobispo coadjutor de la arquidiócesis de Buenos Aires. Al fallecer el cardenal Antonio Quarracino, unos meses más tarde, monseñor Bergoglio se hizo cargo del arzobispado.

En la sede arzobispal de La Plata se informó a La Nación que la designación fue conocida a través de una comunicación telefónica, pero que, sin embargo, la correspondencia papal tardará un mes en llegar.

El flamante coadjutor, que acompañará en su gestión a Galán, declaró a La Nación que, en realidad, "cuando uno se ordena como obispo recibe una nueva carga, no un honor".

"Hacerse cargo de un ministerio del episcopado -agregó- es un nuevo mandato hecho por Dios y es una nueva responsabilidad."

Monseñor Aguer dijo ser consciente de que el Señor le pide que asuma una nueva responsabilidad y una nueva forma de trabajo para la Iglesia, que le exige mayor entrega.

Una diócesis con historia

En cuanto al nuevo ámbito de su labor eclesiástica, afirmó: "¿Quién no conoce la diócesis de La Plata y su historia? Me gusta mucho la ciudad y es muy importante el valor de la historia en la diócesis platense".

"Si recuerdo bien -reflexionó Aguer-, este año se cumple el centenario de la llegada a La Plata del primer arzobispo, que también era de Buenos Aires. También tengo presentes a los grandes obispos de la ciudad, como los monseñores Terrero, Solari, Plaza y Quarracino".

El flamante arzobispo coadjutor dijo, sin embargo, que todavía debe familiarizarse con el nuevo terreno: "Creo que puedo imaginarme el ámbito en donde voy a trabajar, pero voy a tener que seguir conociéndolo hasta llegar a ser platense. Por otro lado, tengo el conocimiento que viene del amor y que es una designación de Dios".

Monseñor Aguer nació en Buenos Aires el 24 de mayo de 1943. Estudió en el seminario de Villa Devoto y recibió la ordenación sacerdotal a los 29 años, el 25 de noviembre de 1972.

Fue vicario parroquial en la iglesia Inmaculada Concepción (la Redonda), del barrio de Belgrano, y de la iglesia de San Pedro González Telmo, donde estuvo hasta 1977.

Ese mismo año, Aguer obtuvo la licenciatura en teología en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires (UCA), adonde volvería como profesor.

En 1978 fue llamado por monseñor Horacio Alberto Bozzoli para trabajar en la diócesis de San Miguel, que acababa de ser creada.

Interés por la filosofía

En 1989 fue designado prelado de honor de Su Santidad. Aguer realizó investigaciones en el Instituto de Filosofía Práctica del Conicet y publicó trabajos sobre filosofía y teología, de exégesis agustiniana y tomista. Fue subdirector de la revista de filosofía Sapientia y miembro de la Sociedad Tomista Argentina.

En 1992, Juan Pablo II lo eligió obispo auxiliar de Buenos Aires.

Actualmente, integra la Comisión Episcopal de Fe y Cultura, y es delegado episcopal para los Bienes Culturales de la Iglesia. También es vicario episcopal de Educación de la arquidiócesis porteña.

De lenguaje claro y directo, Aguer ha adoptado posiciones firmes sobre la exclusión de la Iglesia en temas educativos, sobre la deuda externa (que estima que ya fue pagada) y en contra de la prostitución.

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