Un argentino, nuncio en Senegal

Jorge Rouillon
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23 de junio de 2008  

El Papa designó a un argentino, monseñor Luis Mariano Montemayor, nuevo nuncio en Senegal y Cabo Verde, y delegado apostólico en Mauritania. Montemayor pasó a ser el único nuncio latinoamericano -y argentino- en actividad.

La Santa Sede es un sujeto de derecho internacional, y el nuncio -que etimológicamente significa enviado- la representa ante un Estado y también ante la comunidad católica en ese país. Por ello, el nuncio tiene siempre la condición de arzobispo, de modo de tratar en el nivel más alto con las autoridades de la Iglesia local.

"El nombramiento corona una etapa de la carrera diplomática después de varios años de servicio, es una demostración de confianza de parte de mis superiores y es un honor para la Argentina también", dijo monseñor Montemayor a la corresponsal de LA NACION en Roma, Elisabetta Piqué, el día de su designación. Ser designado nuncio es entendido como una promoción, tal como ocurre para un diplomático que pasa a ser embajador en el servicio civil. En 1987, dos años después de ser ordenado sacerdote y tras haber estado en una parroquia en el barrio de Almagro, Montemayor fue el segundo argentino que ingresó en la Pontificia Academia Eclesiástica, fundada en 1701, que prepara a quienes cumplirán funciones en el servicio diplomático de la Santa Sede. El primero fue Leonardo Sandri, también porteño, que entre 1997 y 2000 fue nuncio en Venezuela, en 2000 pasó a ser nuncio en México y meses después, sustituto de la Secretaría de Estado; desde 2007 es cardenal y prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales.

Nacido en Buenos Aires, en 1956, doctor en Derecho Canónico por la Universidad Gregoriana, Montemayor se desempeñó en las representaciones pontificias en Etiopía, EE.UU., Brasil y Tailandia. En los últimos ocho años, trabajó en la Secretaría de Estado bajo Juan Pablo II y Benedicto XVI, al dedicarse especialmente al sudeste asiático.

Montemayor destacó que Senegal es una sede prestigiosa y "muy importante para el diálogo con el Islam, por ser un área tradicionalmente buena para la convivencia entre cristianos y musulmanes". Según contó, antes de establecerse en ese país africano en septiembre próximo, vendrá a la Argentina, donde será ordenado obispo el 6 de agosto en la Catedral de Buenos Aires.

"Es tradición que nos consagre el Papa, o el secretario de Estado, y es por esto que viajará monseñor Dominique Mamberti [«canciller» de la Santa Sede], que será el consagrante principal", explicó. Junto con él concelebrarán el cardenal Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, porque Montemayor pertenece al clero porteño, y el obispo de San Rafael, monseñor Eduardo Taussig, que es amigo suyo.

"¿Después de tantos años en la Secretaría de Estado, va a extrañar el Vaticano?", le preguntó la corresponsal de LA NACION. Montemayor respondió: "Un poco sí, porque aquí es un observatorio sin igual. Pero ya cumplí un tiempo y me siento preparado para comenzar otra etapa."

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Mientras el cardenal Bergoglio hablaba en Québec, en el 49° Congreso Eucarístico Internacional, en Pilar un consultor de la Congregación para el Culto Divino, monseñor Matías Augé, catalán, reunió a 130 personas en un encuentro sobre la espiritualidad litúrgica. Señaló el valor de la participación en la liturgia de toda la persona, con su cuerpo -en palabras, gestos-, en respuesta a la acción de Dios, y su proyección sobre todas las esferas de la vida.

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