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Cierra sus puertas el colegio San José

A raíz de una deuda que superaría los 2,5 millones de dólares, la tradicional institución educativa anunció que dejará de funcionar a fin de año; anoche, en una tumultuosa reunión, unos 500 padres de alumnos pidieron que se revea la decisión.
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15 de julio de 1998  

La tumultuosa reunión en la que se informó sobre el cierre del San José, el tradicional colegio de varones que lleva cumplidos 140 años de vida, concluyó con la promesa de estudiar propuestas que permitan revertir la decisión ya tomada por sus dueños.

La institución pertenece a la Congregación del Sagrado Corazón de Jesús de Betharram, conocida como de los Padres Bayoneses. En la jornada de ayer, el provincial de la congregación en la Argentina, padre Bruno Ierullo, participó en sucesivas reuniones con profesores y con padres y ex alumnos para comunicar que el establecimiento dejará de funcionar a fin de año. Así se lo informa, también, en una solicitada que se publica en la página 9.

La congregación resolvió cerrar el colegio por serios problemas económicos, que se traducirían en una deuda superior a los 2,5 millones de dólares, según fuentes próximas a la Secretaría de Educación porteña.

Unas 500 personas, entre alumnos, padres y ex alumnos, participaron de la reunión de anoche, que se desarrolló durante dos horas en un clima tenso. El agitado ambiente se fue descomprimiendo a partir de la promesa del superior general de la congregación, padre Francesco Radaelli, venido especialmente de Roma, de analizar la posibilidad de recibir propuestas para evitar el cierre definitivo.

Pese a que la medida fue resuelta por instancias colegiadas de la congregación, el padre Radaelli anunció que en virtud de la preocupación de la comunidad hoy consultará telefónicamente con los superiores de otros países la viabilidad de admitir alguna salida alternativa. El encuentro terminó con el rezo del Padrenuestro, pacíficamente encabezado por Ierullo _que antes había sido recriminado por varios asistentes_ y seguido por todos, y el canto del himno del colegio. Hoy, a las 20.30, habrá una nueva reunión con el superior general.

Previamente, el padre Ierullo había confirmado a La Nación que la comunidad religiosa no puede sostener las deudas contraídas en los últimos años para evitar el cierre del colegio y graficó que "la situación no se puede sostener más".

"Hemos buscado todas las variantes, vendimos tierras que pertenecían a la congregación, recibimos ayuda, pedimos créditos, pero no podemos mantener el colegio", lamentó Ierullo.

Menos alumnos

La delicada situación económica creció a partir de la caída del número de alumnos, que bajó en más de un 40 por ciento. A comienzos de esta década la población estudiantil superaba los 1600 estudiantes, desde el nivel inicial hasta el secundario, y hoy la cantidad apenas supera los 700 chicos, en todos los niveles.

A partir del cierre, el establecimiento debe entregar toda la documentación oficial a la Dirección General de Enseñanza Privada del gobierno porteño, además de las certificaciones de servicio al personal y los certificados de estudios a los alumnos.

También está obligado a indemnizar al personal docente. Si el colegio invoca la extinción de la relación laboral por razones de fuerza mayor, el monto equivaldría al 50 % de lo establecido en la ley de contrato de trabajo.

Los padres bayoneses informaron que mantendrán los colegios abiertos en Barracas, en Rosario y en Montevideo, además de la atención de una iglesia en Santiago del Estero y los dos campos de deportes en Adrogué y en Martín Coronado.

La esperanza del subsidio

El cierre de la institución no se pudo evitar pese a haberse intentado reanudar la percepción de aportes, por los que el Estado se hace cargo del pago de sueldos de la planta funcional del establecimiento.

El San José había renunciado hace diez años al subsidio, para aumentar el cobro de la cuota, una práctica que realizaron varios colegios privados y de los cual muchos ya comenzaron a arrepentirse, confiaron en fuentes cercanas a la Secretaría de Educación.

La última apuesta fue reanudar la recepción de subsidios, pero se desmoronó abruptamente cuando a fines de junio la Secretaría de Educación porteña comunicó que sólo podía subvencionar el 50 % de los sueldos, lo que fue considerado insuficiente por el colegio. "Pese a los subsidios, la caja no cierra y por eso el colegio termina", relató un docente que tuvo una larga trayectoria en la institución.

Los alumnos del colegio pagan una cuota mensual que ronda los $ 300. La pérdida de casi 1000 alumnos habría significado para el colegio resignar un ingreso de $ 300.000 por mes, o tres millones de pesos por año.

"La disminución de alumnos no achica los gastos. Los gastos fijos siguen siendo los mismos. El personal de conducción, la planta docente, el mantenimiento del edificio, los campos de deportes siguen exigiendo el mismo costo", razonó la fuente, que prefirió mantener en reserva su nombre.

En las horas previas al anuncio, que la congregación religiosa dio a conocer ayer en forma escalonada al personal directivo, al plantel docente y a los padres de los estudiantes. corrieron infinidad de versiones.

Los trascendidos indicaban que hace un año el colegio jubiló al personal docente que se encontraba en una edad cercana al retiro, para evitar ahora el pago de mayores indemnizaciones.

A la por entonces eventualidad del cierre se sumó la versión de un presunto interés del Banco Santander por la compra del edificio, valuado en 12 millones de dólares, para construir dos torres y un centro comercial. En la asamblea de ayer Ierullo afirmó categóricamente que el colegio no ha sido vendido.

El colegio San José ocupa una manzana en el barrio de Balvanera, marcada por las calles Azcuénaga, Bartolomé Mitre, Larrea y Pte. Perón.En los últimos años habilitó locales comerciales en una parte lateral del edificio, sobre la ex calle Cangallo, pero la inversión no habría arrojado resultados positivos.

Antecedente

La decisión tomada por las autoridades del colegio San José se suma al cierre de 19 establecimientos privados en los últimos cinco años.

Se trata de los colegios Tomás Moro, Seghetti, Pequeña Santa María, La Providencia, La Paz y Nottingham, del barrio de Belgrano; Burmeisten, Didac I y Leach, de Palermo; Edward Shields y Casa de los Niños, del Centro; Escuela Abierta, de Núñez; Vernie y Hertzlia, de Balvanera;Raíces y Modelo José Hernández, de Villa Urquiza; Celia Villarroeta, de Villa Lugano, y Santa Elena y Generación Siglo XXI, de Flores.

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