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Para los radicales K, es el fin de la Concertación

Hay desconcierto sobre el futuro
Laura Capriata
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31 de julio de 2008  

Después de una problemática convivencia, agravada con el fracaso del Gobierno en el Senado, los radicales K sentían anoche que su alianza con el kirchnerismo está cerca del final.

El más sorprendido fue el vicepresidente Julio Cobos, que llegó a la Casa Rosada rebosante de optimismo para reunirse con Cristina Kirchner y se fue apesadumbrado.

Con pretensiones de estadista, Cobos le llevó a la Presidenta una lista con los temas en los que los radicales K pedían voz y voto: energía, inflación, educación, empleo y economías regionales. Su grupo había llegado a la Concertación con promesas de políticas activas en todas esas áreas, pero nunca se cumplieron.

Cristina Kirchner no hizo el menor caso de sus planteos, no paró de reprocharle su voto negativo en el Senado y le recordó que no acompañar al Gobierno siempre trae consecuencias políticas. "Fue una reunión a cara de perro y nos fue para el diablo", se sinceró un allegado a Cobos.

"La Presidenta le dijo que los únicos que no habíamos acompañado al Gobierno éramos nosotros, porque el socialismo K, el Frente Grande y otros radicales K lo acompañaron, y que eso siempre trae consecuencias políticas", le confió a LA NACION un radical K cercano al vicepresidente.

Para el grupo de Cobos, que integran varios intendentes radicales K, la mitad de ese bloque en Diputados y el funcionario de Cancillería Horacio Quiroga, fue un reconocimiento de parte: el Gobierno no están muy interesado en tenerlos como socios.

Esa era la definición que esperaban para tomar nuevos rumbos, aunque mientras tanto no se habían quedado cruzados de brazos.

Desde su voto en contra al proyecto oficial de retenciones móviles, comenzaron a tender puentes con los peronistas rebeldes al kirchnerismo, como Felipe Solá; la Coalición Cívica de Elisa Carrió; los grupos de izquierda que comandan Eduardo Macaluse y Claudio Lozano, y la propia UCR.

"Es evidente que nuestro nivel de diálogo con el partido cambió", confirmó a LA NACION Daniel Katz, el jefe de la bancada radical K en Diputados y primera espada de Cobos.

El próximo paso será acordar una agenda de temas estratégicos en el Congreso con todas esas fuerzas (casualmente, opositoras al Gobierno), que podría derivar en alianzas electorales para 2009, y hacer un encuentro nacional con todos los radicales K "arrepentidos" para saber con quiénes cuentan.

El vicepresidente, mientras tanto, no dejará su cargo. ¿Será candidato? En su entorno lo niegan, pero para muchos sólo es cuestión de tiempo.

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