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Aldosivi y Belgrano no se sacaron ventajas

Igualaron 1 a 1 en Mar del Plata; el domingo, la definición.
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16 de julio de 1998  

MAR DEL PLATA.- Todo quedó a mano en la primera final por el segundo ascenso a la primera división. En el estadio Mar del Plata, ante una gran cantidad de público, Aldosivi y Belgrano, de Córdoba, igualaron 1 a 1.

El desquite se jugará el próximo domingo, a las 15, en el estadio Córdoba. En ese encuentro, de mantenerse la igualdad, se jugarán 30 minutos adicionales y, de ser necesario, se ejecutarán tiros desde el punto penal, para saber qué equipo acompañará a Talleres, de Córdoba, en su paso a la máxima categoría.

En el empate de ayer, lo mejor estuvo en los primeros quince minutos. De tan impreciso, el resto pudo haberse obviado.

Los nervios pesaron más que la inteligencia y los buenos intentos no duraron más que el primer cuarto de hora. Fue en ese período en el que Aldosivi se hizo firme, siempre intentando el toque corto y la sorpresa con las proyecciones por los laterales, especialmente por medio de Valdez.

Desde ese sector nació el primer gol. Rizzo, con un remate bajo, a la derecha del arquero Ragg, puso en ventaja a los marplatenses.

Pero la alegría de Aldosivi duró demasiado poco, porque a partir de ahí su mediocampo no pudo contener los embates del conjunto cordobés. Sosa se adueñó de la pelota y dibujó lo mejor de este deslucido Belgrano. Las advertencias en el arco de Merlo llegaron pronto. Primero fue un cabezazo de Manrique que Villarreal despejó en la línea cuando el arquero nada podía hacer, y luego el mismo volante exigió al guardavalla con un potente remate.

Y de tanto ir, Belgrano encontró lo suyo. A los 16 minutos, una jugada combinada entre Carnero y Sosa derivó en un pase profundo para Zaccanti, que superó a su marcador y con tiro violento logró un gol espectacular.

Otro partido

Con el festejo de los numerosos cordobeses que llegaron a alentar al conjunto dirigido por Ricardo Rezza terminó toda la emoción que deparó el partido.

Los intentos fueron tenues, débiles, desprolijos. Aldosivi controlaba el juego, pero no encontraba el camino correcto para desequilibrar. Corti no fue el de aquellas tardes de gambetas inesperadas y Ríos inquietaba, pero no podía con el cerrado planteo de los cordobeses.

Algunas réplicas a través de Artime y Carnero no hicieron más que permitir el lucimiento de Lizza, la figura del encuentro con su prolijo trabajo desde el fondo.

Y con el transcurrir de los minutos, el empate les caía bien a los dos, aunque el local fue el que más buscó la victoria. Estuvo cerca de lograrlo:un cabezazo de Balmaceda dio en el palo. Nadie hubiese hablado de injusticia si esa jugada permitía cambiar el resultado.

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