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Una gira del interior a París

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17 de agosto de 2008  

En 1975, mi obra El señor Galíndez fue invitada al Festival de Nancy. Realizamos, junto con el elenco del Payró una gira por Italia y Francia que duró 40 días. Estuvimos una semana en Nancy, luego en París y otros teatritos que había por algunas provincias hasta viajar a Italia.

Como no había traducción, el público estaba mayormente impactado por la puesta, que era extraordinaria, y si bien tenía un resumen que explicaba de qué trataba la obra, una denuncia contra la institución de la tortura, yo lo observaba muy agarrado por la tensión dramática. Y las críticas fueron estupendas.

Recuerdo que mientras los actores vivían en una pensión, la ex mujer de Norman Briski, la francesa Marie Pascal, me había prestado la casa donde ella vivía en París, que era una mansión. O sea, yo era el oligarca del grupo, y sentía una culpa bárbara. Para llegar al teatro caminábamos por París con mi mujer y mi hijo de dos meses. Era una experiencia muy linda hacer teatro ahí y estar juntos.

Una de las cosas que recuerdo sobre Roma, como imagen visual, fue el día que Vittorio Gassman vino a saludarme al Teatro Roma, que pertenecía al Partido Comunista. Vino a saludarme, yo estaba sólo con él, y como no había ningún otro argentino por ahí cerca me decía para mí: ¿ Quién me va a creer esto? ¿A quién se lo cuento?

Vittorio Gassman en esa época era un hombre realmente hermoso, y estaba acompañado por una mujer fabulosa. Para mí fue una conmoción muy grande conocerlo, ya que toda mi vida he sido un gran admirador suyo, y de su trayectoria ideológica y estética.

Y Gassman me decía: "No comprendo, me dijeron que viniera a ver a un psicoanalista que hacía teatro, un teatro cultural, y yo vine, aunque no comprendo el psicoanálisis, pero usted es un bruto acttore , o no se dio cuenta de que es un bruto acttore ". Tanto, que el director Rodolfo Kuhn le ofreció tiempo después hacer El señor Galíndez en película, que finalmente se realizó en 1984, y Gassman dijo: " Ma que yo. Que lo haga el actor españolo que yo vi en Roma".

Recuerdo que por esos días Samuel Beckett estaba haciendo Happy Days , una obra suya, en el mismo teatro donde estábamos nosotros, y como para mí era el sueño de pibe compartir cartel con Samuel Beckett le mandé una carta en la que le explicaba la emoción enorme que era para mí estar compartiendo el cartel con una persona que había influido muchísimo en mi vida. Curiosamente, a los 10 días recibí una contestación que aún conservo y está enmarcada en mi casa. Dice: "Estimado Dr. Pavlovsky. Me desconcierta totalmente, porque no imaginaba que pudiera yo influir en alguien tanto con mi teatro como usted manifiesta. En realidad, le confieso, nunca me importó influir en nada. Con todo cariño y, si quiere, continuamos escribiéndonos. Samuel Beckett".

Con la misma obra que presentamos en Europa, habíamos estado de gira dos años antes, en 1973, por el interior de la Argentina. Una experiencia maravillosa de la que conservo un recuerdo imborrable por el grupo humano que participó de la gira y por su mayor fuerza emocional respecto de la obra, ya que el público argentino lo vivió más en el nivel político. Cuando llegábamos a las diferentes provincias, las intendencias y la gente que nos iba a recibir eran militantes muy jóvenes de la JP. Sin embargo, después de unos meses, cuando llegamos a Mendoza las cosas habían cambiado. Muchas instituciones se habían derechizado, y la obra fue regularmente recibida. Si bien he viajado entre 40 y 50 veces a festivales de teatro del mundo, aquella gira por el interior fue una experiencia inolvidable, por la confraternidad del grupo y el encuentro con la gente.

Eduardo Pavlovsky es autor, actor y médico psicoterapeuta. Protagoniza Sólo brumas , dirigido por Norman Briski, en el C. C. de la Cooperación, los viernes, a las 21.

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