Un viaje a la historia del tango

Esta noche se presenta el espectáculo El retorno de las cancionistas en Harrods
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19 de agosto de 2008  

Elsa Rivas, María de la Fuente y Nina Miranda son tres cantantes que forman parte de la década de oro del tango. Cada una dejó alguna canción en la memoria del aficionado tanguero. El espectáculo El retorno de las cancionistas, que se presenta esta noche, a las 20, en Harrods, evoca aquellos años cuarenta.

"Nosotras representamos la magia de esa época de los cuarenta. Este espectáculo es una manera de reeditar esos años y mostrarlo a los más jóvenes. El tango tiene mucha importancia para nuestra vida. Eso pienso que lo están entendiendo las nuevas generaciones y aprecian de alguna manera que podemos ser como sus maestras", dice María de la Fuente, a punto de cumplir 90 años. La cancionista, que estuvo retirada en Bahía Blanca, marcó una página histórica con su paso por la orquesta de Piazzolla, su viaje a Japón en 1954 con la Orquesta de Juan Canaro, y grabaciones muy populares de "Fuimos" y "La cumparsita".

Con 84 años, Elsa Rivas es la que se mantuvo en constante actividad desde que debutó en la radio. Su voz se hizo popular junto a la orquesta de Ricardo Tanturi en 1956, cuando transformó en éxito el tango "Besos brujos". Pasó por la orquesta de Leopoldo Federico, en la que hizo dupla artística con Roberto Rufino; después brilló como solista en Radio El Mundo y formó su propia orquesta, dirigida por Juan José Paz, con la que grabó varios discos.

"Para mí, no ha sido un retorno -aclara la artista- porque no dejé de cantar nunca. Lo bueno de este espectáculo es que somos tres mujeres cancionistas con distintos estilos y hacemos el tango que nos gusta. A mí me encanta Alfredo Lepera como autor. Me compenetro con la letra y la música con otra profundidad. Para mí, la manera de llegar es con la verdad".

El caso de la cancionista uruguaya Nina Miranda (nombre artístico de María Hunter, en homenaje a la heroína de la película "Puerta cerrada") es muy distinto. Su carrera fugaz comenzó en Radio Centenario; grabó con la orquesta de Donato Racciati para el sello Sondor y con Graciano Gómez para Odeón. Su estilo orillero tuvo notable éxito, gracias a un repertorio de tangos fuertes como "Maula", "Garufa", "Mamá, yo quiero un novio", "La tigra" y el popular "Fumando espero", Nina Miranda desparramó su fama fuera de Uruguay y en el cincuenta se transformó en una celebridad del género. En 1957 se casó y un año después abandonó su carrera por pedido de su esposo.

"Todo esto para mí es maravilloso; es un volver a vivir. Estuve 46 años retirada y, a mi edad, poder volver a cantar es un milagro. Pertenecemos a una generación que siente el tango de todo corazón. Las tres somos las mayores del ambiente y, si es posible, queremos dar un ejemplo a la juventud y mostrarle cómo se puede llegar. Al tango hay que sentirlo para cantarlo."

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