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La personalidad, presente desde la cuna

Ya al momento del nacimiento pueden apreciarse rasgos psíquicos característicos de cada bebe
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23 de agosto de 2008  

El bebe nace con características psicológicas propias. Desde el inicio, manifiesta rasgos personales distintivos, así como la existencia de una compleja vida mental. Esta es una de las conclusiones que arroja la observación de lactantes, una disciplina que ha mostrado cómo, ya al momento de nacer, los bebes cuentan con un equipaje de talentos y potencialidades que se desarrollarán según los estímulos y las oportunidades que reciban.

"Es impactante observar cómo un ser humano es completo desde el momento en que nace. Si bien hay muchas similitudes entre todos los bebes, resulta increíble darse cuenta de cuántas diferencias tienen entre sí, ya que cada uno presenta características propias", dijo la doctora Claudia Borensztejn, integrante de la comisión organizadora del VIII Congreso Internacional de Observación de Lactantes, que se realizó esta semana en la ciudad de Buenos Aires.

"Ser demandante, llorón o tranquilo, por ejemplo, también determina la conducta de la madre -agregó Borensztejn, médica psicoanalista especialista en niños y adolescentes, y miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA)-. Lo que cambió respecto de generaciones anteriores es que hoy una madre sabe que no puede moldear a su hijo como ella quiere, y tomar en consideración la individualidad del bebe hace más fácil la crianza."

Cada vez son más los estudios que muestran que el bebe nace con más capacidades perceptuales y de aprendizaje de lo que se pensaba antes. Su desarrollo emocional tiene como punto de partida la relación con su primer objeto, la madre, que comienza aun antes del nacimiento, con la fecundación o quizá previamente, con las fantasías que esa madre tenía acerca de su futuro hijo.

"Si bien durante la gestación hay un proceso mediante el cual, en el nivel biológico, la célula se va a convertir progresivamente en un ser humano, al mismo tiempo en el plano psíquico, ya existe una representación en la mente materna, que acompaña y antecede al bebe", dijo la doctora Virginia Ungar, médica psicoanalista, miembro de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (Apdeba), y coordinadora del Comité de Psicoanálisis de Niños y Adolescentes de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA, según sus siglas en inglés).

Ungar señaló que las experiencias vividas por la madre antes del nacimiento del bebe pueden tener un profundo efecto emocional en el recién nacido, especialmente si estos eventos prenatales se ven reforzados por experiencias posnatales.

Una oportunidad única

La observación de lactantes es una técnica creada por la psicoanalista polaca Esther Bick, en los años cuarenta, cuando el entrenamiento en análisis de chicos aún no estaba desarrollado. "Ofrece la oportunidad única, gracias a la colaboración de una familia que abre las puertas de su casa, de asistir, registrar y reflexionar sobre los hechos, actitudes, y sobre todo emociones muy fuertes y primarias que sacuden a una familia a la que llega un nuevo integrante", detalló Ungar.

Esta práctica consiste en realizar visitas semanales de una hora, regularmente, durante los dos primeros años de la vida de un bebe; allí el observador trata de consignar todo con el mayor detalle posible. Luego, se realiza una reunión semanal para discutir las observaciones, con el objetivo de explorar los eventos emocionales entre la madre, el bebe y su entorno familiar, incluyendo las reacciones del observador.

A través de este método, se han obtenido interesantes resultados centrados en el primer año de vida y en el vínculo madre-hijo. El despertar de la vida mental en el encuentro con el mundo externo es el tema central del VIII Congreso Internacional de Observación de Lactantes, donde fueron presentados unos sesenta trabajos de investigación basados en la técnica desarrollada por Bick.

Este método tiene diversas y potenciales aplicaciones en los encuadres de salud, educación, asistencia social e investigación. "Aporta importantes datos sobre el desarrollo en la infancia y, además, ayuda a la detección precoz de graves patologías mentales, como los trastornos del desarrollo, las diferentes formas de la psicosis en los primeros años de vida", comentó Ungar, asesora del comité organizativo del citado encuentro científico.

"También es eficaz, especialmente, en los casos de autismo, en los que aparecen signos muy precoces, como la falta de contacto a través de la mirada con la madre o la falta de sonrisa, o de respuesta, que permiten intervenciones precoces que pueden alertar a buscar la ayuda terapéutica necesaria", concluyó Ungar.

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