La coronación soñada

Emoción y alegría en el festejo del plantel argentino; celebraron tanto en el vestuario que casi llegan tarde a la premiación
Christian Leblebidjian
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24 de agosto de 2008  

PEKIN.- En el medio de los festejos hubo un gesto noble de Nicolás Navarro. Como sólo había 18 medallas, el arquero de Napoli se bajó del podio y le dejó su lugar a Oscar Ustari, que en el partido ante Holanda se había roto los ligamentos cruzados de la rodilla izquierda. Esa, además del golazo de Di María, fue la foto de la coronación, el resumen que refleja que el grupo estuvo unido incluso en los peores momentos, cuando el arquero de Getafe fue retirado en camilla y llorando del dolor. Aquel llanto contrastó con el de felicidad de ayer de Javier Mascherano, emblema del seleccionado y único deportista argentino de la historia bicampeón en los Juegos Olímpicos.

"Fue una decisión mía", contó Navarro, que estuvo en el banco de suplentes ante Brasil y Nigeria, porque las medallas estaban justas, pero los dirigentes argentinos le prometieron una réplica no bien regresen a Argentina. Los futbolistas argentinos ingresaron detrás de Brasil (medalla de bronce) y Nigeria (medalla de plata) al podio y una vez que los nombraron empezaron a saltar de alegría y entonar el "¡Vamos, vamos Argentina!" Todos tomados de las manos, hicieron temblar la base del podio. Los brasileños no sabían si aplaudir o mirar para otro lado, mientras que los africanos estaban conformes con la tarea realizada. Con Messi y Riquelme en cada punta de la formación, Joseph Blatter, presidente de la FIFA, les puso uno por uno la medalla dorada y les entregó el habitual ramo de flores. Cuando llegó el turno de Leo, el jugador de Barcelona sonrió, le tomó la medalla y le dio la mano, en señal de agradecimiento por la gestión que hizo el organismo madre del fútbol para que él pudiera estar en China.

Todos se sumaron. Desde Julio Grondona, titular de la AFA, hasta el dirigente Noray Nakis, más Luis Castro y Daniel Pellegrino, encargados de la organización y la logística del viaje del plantel. Para ellos también fue un premio el título conseguido en Oriente.

Diego Maradona bajó al campo de juego con una impecable chomba azul y se dio un fuerte abrazo con Riquelme. En ningún momento quiso apropiarse de la medalla. Por el contrario, se mantuvo al margen y sólo se movió para saludar a Ronaldinho. Fueron los futbolistas argentinos los que fueron a saludarlo en una improvisada vuelta olímpica en el estadio Nido de Pájaro. Por eso se lo vio apartado, dando saltitos y piñas al aire de la felicidad, mientras los jugadores daban la vuelta olímpica sobre la pista de atletismo. Cada jugador tenía algo para celebrar, para decir.

"En el vestuario estábamos todos locos con Diego, saltando, festejando y nos cortaron el chorro . Entraron los jefes de la organización y nos dijeron que teníamos cinco minutos para ir a la premiación. Todavía no nos habíamos bañado, así que tuvimos que salir todos volando para recibir la medalla", contó Sergio Romero, que también se ganó su lugar en la selección de Alfio Basile y agregó: "Con el himno, en el podio, se me puso la piel de gallina. Esta alegría no es sólo para nosotros sino para toda la Argentina".

El calor no fue cuento. Los 42 grados de sensación térmica castigaban duramente a los futbolistas. Del pasto parecía elevarse un vapor sofocante. Algunos jugadores no daban más y hasta el público sintió el golpe porque tuvo pocas fuerzas para alentar. El clásico "¡Argentín ia io, Argentín ia io!" que se hizo habitual en los cantos de los chinos esta vez se escuchó poco y nada, apenas sobre el final del partido. Y los chinos abuchearon a Batista cuando sobre el final reemplazó a Messi.

Riquelme, que había soñado con esto desde que en enero último le hizo el pedido al Checho Batista desde la Posada de los Pájaros, donde hacía la pretemporada con Boca, se dio el gusto de ser campeón en el único torneo que le faltaba disputar, según él mismo había apuntado: "Siempre estoy feliz dentro de la cancha; no soy de reírme, pero soy muy feliz. El fútbol es importante y darle la alegría a la gente es demasiado", dijo el capitán, aunque sorprendió que en un momento se apartara del podio envuelto en una gran bandera argentina y se corriera unos metros para sacarse unas fotos con Ronaldinho.

Con Agüero a la cabeza, un grupo de jugadores intentó subirse al carrito de la camilla para seguir, motorizados, la vuelta olímpica, pero no hubo caso: "Kun, así va a ser imposible hacerla arrancar porque al coche le falta la llave", le avisó Monzón.

  • La prensa internacional destacó el logro

    "Argentina, de nuevo campeona", publicó el diario español Marca. "Ganó el mejor", opinó The New York Times. Mientras que La Gazzetta dello Sport, de Italia, señaló "Argentina es reina olímpica". Y Lance!, de Brasil, publicó que "el oro es de los hermanos".
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