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La puerta de emergencia, una "trampa mortal"

Así lo señaló un informe de arquitectos de la UBA
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1 de septiembre de 2008  • 18:20

(Télam).- Un peritaje determinó que la noche del incendio en República Cromañón la puerta de emergencia estaba cerrada con alambre y candado y otras cuatro con pasadores, lo que convirtió el local bailable en una "trampa mortal" y la salida "muy dificultosa".

El estudio, que fue realizado por peritos arquitectos de la Universidad de Buenos Aires (UBA), fue leído en la sexta audiencia en el juicio oral que se realiza por la tragedia que provocó 194 muertos y generó la indignación de los familiares de las víctimas que se encontraban en la sala de audiencias.

"Esto no fue un incendio, fue una masacre, una cámara de gas", gritó una madre en la puerta de la sala de audiencias, en un cuarto intermedio de la lectura.

Es que uno de los datos clave aportados por los peritos es que si al local hubieran entrado sólo las 1031 personas que permitía la habilitación y todas las puertas hubieran estado abiertas, los asistentes hubieran podido escapar en 2,5 minutos.

Sin embargo, el heco de que "había puertas que decían ´salida´ e iban a puertas cerradas, terminó en una trampa mortal en medio del pánico y la desesperación de los presentes en el local", remarcaron los especialistas. Sobre las puertas en general, el trabajo destacó que "su apertura hacia adentro tornó la salida muy dificultosa", y que las seis del hall "tenían pasadores y signos de haber sido forzadas".

"La puerta de emergencia estaba cerrada con candado, alambre y cerrojo", señaló el peritaje y agregó que "nada hubiera pasado con las seis puertas abiertas" que daban al salón, ya que en total sumaban 7,56 de ancho.

Más irregularidades. El Estudio Pericial de Arquitectura, incorporado a la causa por el juez Marcelo Lucini en agosto de 2005, analizó el complejo que integraban Cromañón, el hotel Central Park, una confitería, unas canchas de fútbol y otros tres locales.

En principio, los peritos determinaron que los planos municipales no se correspondían con lo hallado en el boliche y marcaron como principal irregularidad que el local se conectaba a través de dos puertas con el hotel lindante, lo cual está prohibido.

Los pasillos del boliche también eran más pequeños que lo declarado, las seis puertas del hall principal medían 1,26 cada una, cuando figuraban de 1,50 metros, los ventiladores de inyección habían sido modificados y se habían retirado dos de los cuatro extractores de aire.

Si bien no tuvo incidencia en la tragedia, el local tenía 1.840 metros cuadrados, cuando en esa zona de la Capital Federal el máximo permitido era de 1500, es decir que se había excedido en un 20 por ciento, remarcaron los peritos.

El Tribunal también incorporó por lectura un informe realizado por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), en el que se analizaron los materiales del techo del local, entre ellos guata, media sombra y espuma de poliuretano.

Esto provocó la eliminación de gases como cianuro de hidrógeno (ácido cianhídrico), dióxido y monóxido de carbono que en general empiezan a provocar efectos graves a partir de los 13 minutos de exposición.

Sin embargo, debido a que la mayoría de los asistentes tardaron más tiempo en salir murieron por asfixia, intoxicación y quemaduras en las vías aéreas superiores.

Poco antes de la lectura, se exhibió en una pantalla gigante una reconstrucción virtual del local ubicado en el barrio porteño de Once, a través de la cual se pudieron observar todas las instalaciones, entre ellas la ubicación de las puertas de salida.

También se mostró una maqueta electrónica que servirá para que cuando los testigos, especialmente los sobrevivientes, tengan que declarar y puedan señalar el lugar exacto donde se encontraban el 30 de diciembre de 2004 durante el recital de Callejeros.

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